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AGRADECIMIENTO

DESDE ESTAS PAGINAS AGRADECER A D ANTONIO ALAYON Y QUIENES CON EL TRABAJAN EN SU CLINICA, POR EL CARIÑO Y PROFESIONALIDAD CON LA QUE HAN LLEVADO MI ENFERMEDAD: PARKINSON Y LAS CRISIS QUE PADECI. ME TRANSMITIERON FE Y CONFIANZA EN EL TRATAMIENTO, ALGO IMPORTANTE PARA QUE UN ENFERMO SALGA ADELANTE Y ASI MISMO EL VALOR QUE TIENE LA VIDA Y LA FAMILIA. DESDE VITORIA DONDE ME HA TOCADO OTRO GRAN EQUIPO MEDICO. MUCHAS GRACIAS. DIOS LES BENDIGA. ANTONIO

MEDITACIONES AL EVANGELIO

Por antonio tapia
Monday 13 may 2013 1 13 /05 /May /2013 09:45

Vivimos en un mundo que apaga nuestros sentidos, sentimientos. Somos incapaces, muchos, de al leer el Nuevo Testamento  de emocionarnos con hechos y palabras de Jesus. Somos incapaces de llorar junto a las mujeres, cuando Jesus pasa cargando con la Cruz, sin fuerzas, ensangrentado, o participar de la alegría de aquel que partió a buscar la oveja perdida Y VUELVE LLENO DE REGOCIJO. Si no somos capaces de participar, es que algo anda mal, algo falla.

Yo soy esa oveja perdida, que ha abandonado el redil; he buscado otra vida mas ruidosa, lejos de la paz. Pero aquí no esta Dios. Aquí esta todo lo contrario y me veo perdido. ¿Cómo vuelvo? . ¿Me aceptara otra vez en su redil?. Y mientras me hago esas preguntas el ya me esta buscando. Esta búsqueda la hace hasta el final, si aun sigo contumaz.

Las parábolas son los mejores ejemplos que Jesus nos pone para que podamos ver y entender claramente, lo que el nos quiere decir. La del hijo Pordigo, la de la moneda perdida, la de la oveja perdida, por ejemplo, nos hacen ver la alegría que hay en el Señor al recuperar un alma pecadora y la alegría que hay en el Cielo también. Dios no miente y no nos va a narrar algo que este fuera de la verdad.

 

Todos, todos, todos tenemos la oportunidad de salvarnos. Y los creyentes la obligación de colaborar con  Jesus de salvar almas. De enseñarles el camino.

 

Nadie puede decir “soy insalvable”, lo será el que diga “yo quiero ir al infierno a gozar” y  aun estos pueden salvarse. Dios nos da la opción hasta el ultimo momento, no quiere perder a nadie. Y lucha y cuenta con nosotros, pues es mucho el trabajo y la mano de obra es poca ¡ALISTATE! ¡VEN A TRABAJAR CON NOSOTROS!., Es bonito trabajar para el Señor.

No leas el  Nuevo Testamento como una novela o como un libro de historia, es mucho mas grande, y si puedes escribe los pensamientos que te surjan, te servirán para mucho y también para que otros los lean.

 

No dejes que te falle la voluntad de colaborar con el Señor. Como decis los jóvenes ¡ES UNA GOZADA!. Si nos quedamos parados seremos como el paralitico de Cafarnaun que quiero moverme pero me falta voluntad. ¡Echate adelante!. No te avergüences del que diran porque trabajes para el Señor, se pueden haces c osas tan bonitas que animaran a mas gente a mas jóvenes.

 

Por antonio tapia
Sunday 12 may 2013 7 12 /05 /May /2013 09:42

Cuantas veces nos movemos con lentitud para ayudar a los demás. Cuantas veces pasamos delante de un necesitado, miramos y seguimos hacia adelante y lo dejamos con su sufrimiento, y cuando reaccionamos y queremos corregir nuestra falta de caridad ya no esta. Cierto es, que hoy algunos de los que solicitan caridad, son puestos a pedir por otros que se van a llevar el dinero, por otros que viven explotando de la mendicidad de personas a las que tienen todo el dia en lugares estratégicos de las ciudades. ¿Qué debemos hacer?. Desde luego denunciar este régimen de explotación a que les tienen sometidos. Estas gentes también necesitan ayuda. Otro de los pasajes mas bonitos que nos transcriben los evangelistas es la lección que nos da la Virgen Maria. No piensa en ella. La Virgen, aunque suene un poco fuerte, podríamos decir que no sabria vivir sin pensar en sus hijos adoptados al pie de la Cruz. Y ya antes comienza su labor corredentora. Sabiendo que su prima Isabel esta próxima a ser madre, y estando ella en cinta, deja todo y va a casa de su prima Isabel a ayudarla, a asistirla. No se lo toma con tranquilidad, sino que se apresura y “ corre a prisa a la montaña”. La Montaña puede significar la cantidad de necesitados que hay y habra. Maria corre a ayudar a su prima Isabel y nos enseña esa virtud tan importante “ayudar al necesitado” y que el mismo Jesus, durante su vida publica practica para darnos ejemplo. Tambien Isabel representa a los necesitados que hoy han aumentado por causas de la crisis económica, por la perdida de trabajos, ese paro que aumenta y causa desasosiego en numerosas familias, y mas en aquellas que saben a ciencia cierta que por la edad les va a ser muy difícil encontrar trabajo. Casi nada nos dicen los evangelistas de la vida de Maria, Jose y el Niño. Siendo la sagrada familia, serian el ejemplo. Jose en su trabajo de carpintero, se le supone con los trabajos bien acabados, como debemos hacerlo nosotros en nuestro trabajo diario. Maria en sus labores de la casa y ayudando a sus convecinos. Jesus, estudiando, jugando con sus amigos y también ayudando a sus padres. Maria no pi3ensa en Si, Dios tiene primacia, después sus vecinos y al pie de la Cruz nos adopta sin una queja. Bien podría haber dicho “¿Cómo me das por hijos a quienes te han llevado a la Cruz?”. Sin embargo nos acoje si queja y nos ama desde ese i nstante, y nos ama 1que no sabria viv ir sin amarnos y además ayuda al Señor en las labores de salvación, se convierte en Corredentora. “Acordaos, oh piadosísima Virgen Maria, que jamás se ha oído decir, que ninguno de los que ha acudido a Vos, haya sido desatendido por Vos”. Esta oración de San Bernardo nos indica el amor de la Virgen Maria y la fe que hemos de tener en ella. Solo llegaremos a Jesus por medio de Ella, no busquemos otro. Ponte al pie de la Cruz, junto a Maria y Juan y ve3 lo que hemos hecho y que a pesar de ello, Maria nuestra Madre nos quiere.

Por antonio tapia garcia
Sunday 31 march 2013 7 31 /03 /Mar /2013 00:42

Pasado el sábado, María Magdalena y María la de Santiago y Salomé compraron aromas para ir a embalsamar  a Jesús. Y, muy de mañana, al día siguiente del sábado, llegan al sepulcro, salido ya el sol. Y se decían unas a otras: ¿Quién nos quitará la piedra de la entrada del  sepulcro?. Y al mirar vieron que  la piedra  estaba apartada; era ciertamente muy grande. Entrando en el sepulcro, vieron a un joven sentado a la derecha, vestido con una túnica blanca, y se quedaron asustadas. El les dice: No tengáis miedo; buscáis a Jesús Nazareno, el crucificado. Ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar donde le colocaron. Pero marchad, decid a sus discípulos y a Pedro que él va delante de vosotros a Galilea; allí lo veréis como os dijo. Y saliendo huyeron del sepulcro; pues  estaban sobrecogidas de temblor y fuera de sí; y no dijeron nada a nadie, porque estaban atemorizadas” ( Mc 16, 1-8).

 

            San Marcos, como también los otros evangelistas: San Lucas, San Juan y San Mateo, comienzan narrándonos  la espera de las santas mujeres, para poder embalsamar el cuerpo de Cristo. Y lo hacen, como relata San Marcos : “ al día siguiente del sábado” (Mc 16, 2).

 

            La ley mosaica establecía el día del sábado, como el día dedicado a dar culto a Dios y a la oración. Era el día en que se recordaba el descanso del Señor después de la creación. No estaba permitido trabajar, pero “ con el tiempo los rabinos habían llevado hasta la exageración las cosas que se podían y que no se podían hacer”. Entre las cosas que no se podían realizar, se encontraba, por tanto, el embalsamamiento de los muertos; motivo por el que tuvieron que dejarlo para “el día siguiente al sábado”, como recalca el evangelista.  La ley del sábado rabínico se había salido de su contexto, de tal forma, como hemos visto a lo largo del evangelio de San Marcos, y como podemos verlo en los de los otros evangelistas, el hombre dependía de ese día.

 

            El hecho de la Resurrección del Señor va a producir un cambio, ya que la “ ley evangélica derogó la prescripción mosaica referente al sábado y lo sustituyó por el domingo, que significa el Día del Señor, en memoria a los dos grandes misterios de la Resurrección de Jesús, y la venida del Espíritu Santo

 

            El Tercer Mandamiento de la Ley de Dios, establece el hecho de santificar las fiestas. Santificar significa a ofrecer a Dios enteramente algo: el trabajo, el estudio, las relaciones con los demás. Así, santificar las fiestas, hace referencia a ofrecer las fiestas en dar Gloria a Dios a través del culto, de la oración y de la lectura espiritual que nos acerque más al conocimiento de la fe que vivimos. El tercer Mandamiento nos impone la obligación grave de dar culto a Dios a través de la asistencia a la Santa Misa, siendo esta celebración el acto principal de culto a Dios. La Santa Misa no sustituye  a la oración, porque la Misa es ya de por sí la forma de oración más elevada a Dios. San Jerónimo nos dice que : “después de la tristeza del sábado, resplandece un día feliz, el primero entre todos, iluminado con la primera de las luces, ya que en él se realiza el triunfo de Cristo Resucitado

 

            El mandado del Decálogo que Dios dió a Moisés en el Sinaí establece: “Acuérdate del día del sábado para santificarlo. Trabaja seis días y en ellos haz todas tus faenas. Pero el día séptimo es día de descanso, consagrado a Yavé, tu Dios. Que nadie trabaje...” (Ex 20, 8-10).

 

            María Magdalena, María la de Santiago y Salomé, nos relata el evangelista, habían comprado aromas para embalsamar el cuerpo del Señor. Ellas se acuerdan de ese detalle. Momentos antes de introducirlo en el sepulcro, después del descendimiento “ Nicodemo y José de Arimatea lavaban el cuerpo ensangrentado con esponjas ...limpiaban su cuerpo como si fuera el de un niño...” después, ya en el sepulcro “ comenzaba el rito de la unción... comenzaron a envolver”  el cuerpo de Cristo “las mujeres impregnaban primero la cinta con ungüentos, luego la enrollaban fuertemente como un vendaje... Finalmente envolvieron el cuerpo en la sábana en que lo habían traído... No se quedaron satisfechas...Pensaban que el domingo rematarían lo que ahora hacían a medias” describe el padre Martín Descalzo. Son todo un ejemplo de delicadeza, de celo y de amor  hacia el Señor  y a la vez una nueva lección de catequesis que podemos extraer de las páginas del evangelio para llevar a nuestra vida diaria. La delicadeza, la valentía, el no dar importancia a las dificultades, enarbolan las virtudes de estas mujeres. Se levantan muy temprano, de madrugada, para poder llegar cuando el sol sale junto al sepulcro; no quieren perder un instante; no quieren dejar para más tarde el embalsamamiento del cuerpo de Cristo.

 

            Habían comprado aromas, y con todo cariño le prepararon el ungüento. Celo, delicadeza, corazón ... es así como hemos de tratar todas las cosas del Señor; así, como nos enseñan aquellas santas mujeres. Sin reparar en las dificultades, con cariño, con delicadeza. Si echamos una mirada hacia atrás, podemos recordar aquel pasaje en que María unge al Señor con aromas de nardo, cuyo coste era elevado y que es causa de queja de los presentes. Si buscamos en el hecho de  María el sentido espiritual, alcanzaremos a ver la grandeza; pero también, a pesar del costo elevado de aquellos aromas, la grandeza de la acción de María es digna de elogio: el amor a Dios no debe tener obstáculos; nada debemos regatear a Dios: ni la oración, ni el esfuerzo personal en nuestra conversión. El no regateó ni sufrimiento, ni  en dar hasta la última gota de su sangre por nuestra salvación.

 

            La única preocupación de aquellas mujeres estaba en ¿quién movería aquella piedra que taponaba el sepulcro del Señor? . Tal vez pensaban que los guardias romanos no las ayudarían, pues estaban para vigilar que nadie sustrajera el cuerpo de Jesús, según las órdenes que se les había dado. “De ordinario los judíos ricos construían los sepulcros excavando en la roca, y constaba de una especie de vestíbulo y de la roca, propiamente dicha, de pocos metros, una puerta muy baja daba acceso a las tumbas: un pequeño habitáculo en el que había dos bancos adosados a las paredes, sobre los que se depositaba el cadáver”.

 

            El acceso al sepulcro se taponaba con una rueda o gran piedra de molino. El padre Martín Descalzo hace una descripción de cómo era, lo que puede darnos una aproximación a la realidad:

 

           Procedieron a cerrar la puerta. Había junto a ella una  especie de rueda de molino de metro y medio de diámetro y un espesor de entre veinte y veinticuatro centímetros. Estaba asentado en una ranura curva, calzada con otro gran trozo de roca. Uno de los hombres empujó la rueda de piedra que la calzaba y, luego,  tratando de frenarla en su caída, dejaron que se deslizara por el canalillo curvo en que se asentaba. Giró la piedra hasta cubrir ampliamente la puerta y, de nuevo, la calzaron con piedras para que no se moviera”.

 

 

            A pesar de su preocupación, las santas mujeres siguen hacia delante. Hasta entonces nada les   había arredrado:  ante a las vociferantes voces durante el camino de Jesús hacia el Gólgota, allí estaban ellas, consolando al Señor con su presencia; otra mujer, la Verónica, limpiará el rostro ensangrentado del Señor ante la  mirada de todos; las santas mujeres estarán cerca del Señor clavado en la Cruz, acompañando a María; acudirán al sepulcro donde va a ser depositado el cadáver del Señor; y muy de madrugada, acudirán al Sepulcro para poder embalsamar su cuerpo. Ellas no huyen, no abandonan, y agradecen con sus actos las gracias que Jesús derramó sobre ellas.

 

            La sorpresa debió ser infinita cuando se encontraron la gran piedra quitada de su lugar, el sepulcro abierto y  “ a  un joven  sentado a la derecha con una túnica blanca “ ( Mc 16, 5) que se dirige a ellas. Nos describe el evangelista que se “quedaron asustadas” (Mc 16, 5). Tal vez ellas no habían oído hablar al Señor acerca de su resurrección; tal vez los apóstoles, en estos días de  tristeza, tampoco lo comentaran porque habían perdido las esperanzas. El  Angel del Señor les anuncia la Buena Nueva. Ayer anunciaba el nacimiento del Niño Dios en un humilde Portal; hoy anunciaba otra noticia que llena de esperanza a las almas: “Ha resucitado, no está aquí” ( MC 16, 6), dándoles la indicación que contarán a los discípulos de Jesús lo que habían visto y oído, en especial a Pedro.

 

           La designación del Apóstol Pedro por su nombre, es una manera de destacar la figura de quien hace cabeza en el Colegio Apostólico precisamente en unos  momentos en los que la turbación y el desaliento habían hecho presa en los Apóstoles. Es también una delicada manifestación de que Pedro ha sido perdonado

 

            Pero aquellas mujeres que habían venido dando muestras de gran valentía, sienten temor ante lo que estaban viviendo y salen, pues como nos describe el evangelista “ estaban atemorizadas” ( Mc 16, 8)

 

 

            ¿Qué entendemos por resurrección? . Se define la resurrección como al hecho en el que la unión del cuerpo y el alma que se rompe con el acto de la muerte, se vuelve a rehacer. Con la resurrección, el cuerpo y el alma se vuelven a unir. Santo Tomás nos da cinco razones que justifican la Resurrección de Jesús:

 

           Por caridad y obediencia a Dios, Cristo sufre la muerte de Cruz; era, pues, preciso que Dios le exaltara con la Resurrección, según conviene a la justicia divina; que exalta a quienes se humillan por Dios.

 

            Era conveniente también que el Señor resucitase para confirmar nuestra fe en su Divinidad por el milagro de la Resurrección.

 

            Para fortalecer nuestra esperanza, porque al ver a Cristo ( que es nuestra Cabeza) resucitar, también nosotros esperamos la resurrección.

 

            Para ejemplo de nuestra resurrección espiritual a la gracia, a fin de  que muertos al pecado, resucitemos con Cristo a una vida nueva.

 

            Para completar el misterio de nuestra redención, llevándonos al bien, después de habernos liberado del mal con su pasión

 

 

            ¿Cómo resucitó Cristo? “El  Cuerpo de Cristo resucitó en estado glorioso, adornado de las dotes de impasibilidad, agilidad, claridad y sutileza que describe la Sagrada Escritura”. Pero además, para que no quedará la más mínima duda, el Cuerpo de Nuestro Señor conserva, después de su resurrección todas las heridas de la Pasión y la infringida después de su muerte, el lanzazo en el costado. Así: conservaba las huellas de los latigazos, los agujeros de los clavos en manos y pies y la abertura que en su pecho le hizo la lanza; abertura grande, ya que dentro de ella meterá los dedos Santo Tomás a fin de dar crédito a la Resurrección del Señor. “El Cuerpo resucitado de Cristo es verdadero cuerpo

 

            En este día tan grandioso felicitarte  ¡ FELIZ PASCUA DE RESURRECCION!  Y que Dios te colme de bendiciones y a  tu familia y te alcance todo aquello que está en tus intenciones y deseos. Gracias por tu visita

Por antonio tapia
Saturday 30 march 2013 6 30 /03 /Mar /2013 15:31

JESUS CONDENADO A MUERTE

“El sumo sacerdote rasgó sus vestiduras y dijo: ¡ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos de testigos. Acabáis de oír la blasfemia. ¿Qué os parece?. Respondieron ellos diciendo: ¡ Es reo de muerte!. Entonces se pusieron y abofetearle y otros a golpearle”. Nos describe san Mateo en este pasaje.

Ya mucho antes, Jesús había sido condenado a muerte. Buscaban una ocasión. Judas, les dio la ocasión, Judas les vendió la ocasión para prenderle. Le vendió por 30 monedas, y seguro que le hubieran dado más, si éste se lo hubiera pedido. 30 monedas de oro, el precio de una traición. No necesitaban causa alguna, solamente tenerlo en sus manos, lo demás surgiría por sí solo. Cualquier palabra de Jesús, serviría para condenarlo. Presentaban testigos falsos, pero Jesús callaba. Viendo esto, el Sumo Sacerdote tomó la palabra:

“¡te conjuro por Dios vivo, te conjuro que nos digas si tu eres el Cristo, el Hijo de Dios. Respondió Jesús: Tu lo has dicho”. Ya no necesitaban más testigos. La declaración de Jesús era suficiente. Ya tenían el motivo para establecer el veredicto. Ahora echar una parodia y ya tenían lo que estaban buscando. El sumo sacerdote rasga sus vestiduras “¡ Ha blasfemado!” dijo como gimiendo, con actitud teatral mostrando su indignación y declara sacrilegio las palabras de Jesús. Jesús se declara Hijo de Dios.

Nosotros, leyendo este pasaje del Evangelio, contemplamos la escena. Queremos actuar, queremos entrar en escena, pero no podemos, estamos como paralizados. No podemos entrar y ayudar a Señor. Salen de nuestros ojos lágrimas de impotencia, pero también son lágrimas de culpa. Pues Jesús ha sido prendido y condenado por nuestros propios pecados. Ellos son el medio, nuestra la culpa de su sufrimiento y soledad. Nuestros pecados y los de la humanidad le condenan a muerte.

¡Jesús esta sólo!. Tanto que le hemos acompañado durante su vida pública, tanto que le hemos visto hacer el bien, sanar enfermos, resucitar muertos, hablar con ternura a las gentes, le hemos dejado solo. Solo ante las gentes que le odian, gentes que por soberbia no le quieren reconocer, gentes que ven como el pueblo le recibió con vítores y palmas en su entrada a Jerusalén, gentes que han comprobado el cariño que tienen a Jesús. Nosotros también gritamos ¡Gloria al Hijo de David!, con el corazón lleno de alegría.

“¡Reo es de muerte!” gritan. Ahora veo mis pecados. Mi culpa también grita contra Jesús. Ahora me saltan lágrimas de amargura y de culpa. ¡Perdóname Señor!, el beso de Judas, también fue beso mío, los gritos de la turba enfurecida, también fueron gritos míos. Mis pecados y traiciones estaban allí. ¡Perdóname Señor! Ayúdame a volver a Ti, quiero ser inmensamente tuyo. Perdóname mis pecados, mis traiciones y mis abandonos, perdona que mi amistad se rompiera por causa de mis pecados.

Jesús es agredido, insultado, maltratado. Pero Él perdona cada acción. “Padre perdónales, no saben lo que hacen”. Si con el pecado, nos diéramos cuenta de lo que hacemos, cambiaríamos. ¡Ojala, Señor, desde este momento cambiara mi vida hacia Ti!

Jesús está solo, como tantas veces está solo en el sagrario. De vez en cuando pasamos; pero no es suficiente. Sigue sólo. Si nos diéramos cuenta cuanto le agrada nuestra compañía, cuanto le agrada dialogar con nosotros, nuestra compañía. Quien más quien menos ha experimentado la soledad. Jesús la experimenta cada día y la experimentó ante el Sanedrín. Aunque sea un Hola, Señor aquí estoy, vengo a verte, a decirte que te quiero, te quiero intensamente. Inmensa es su alegría y la comparte con nosotros.

Mis pecados, mis traiciones, mis abandonos, llegan a Jesús en forma de golpes, insultos, salivazos. Perdóname, Señor, tómame de tu mano y guíame al buen camino. Ayudame a rezar cada día,a acercarme a la Eucaristía y al Sacramento del Perdón, cuando tega la desgracia de ofenderte. Mira Señor que ando perdido, que ando ciego, que no sé por donde voy.

La fiereza con la que descargan los golpes contra el Señor, los golpes y los insultos, las burlas y las risas, hace pensar en la acción rabiosa del maligno. Derrotado en el desierto, derrotado en otras ocasiones, quiere venganza y aprovecha el momento. Y hoy sigue su lucha contra Jesús, arrancando almas.

Perdona Señor, que he sido causa de tu sufrimiento y que a pesar de haber sufrido cruelísima Pasión por mi, te he pagado con el pecado en lugar de con amor.

Tu que te hiciste uno de nosotros, para alcanzarnos la amistad con Padre Dios, no te abri la puerta en Belén para daros cobijo a la Sagrada familia. “Y los suyos no le recibieron”. Te negué junto a Pedro, “¡No, no le  conozco!”, y te deje solo ante el sanedrín y la turba que falsamente testificaba contra ti.

Me detengo en esta Primera Estación, para meditar sobre mi vida, causa y motivo de tu prendimiento y condena a muerte. Quiero echar fuera mis pecados a través del Sacramento de la Penitencia. Perdona mis pecados, mis abandonos, mi soberbia. Contemplo tu sufrimiento por mi causa y veo los golpes y burlas, que llevan el sello de cada uno de mis pecados. Y Tu me sigues queriendo, me sigues esperando a que aparezca en la lejanía, como el Padre del Hijo prodigo.

Metámonos en esta Primera estación y veamos la soledad de Cristo. El solo ante aquellas gentes que buscaba su muerte, veamos el odio del pecado de la humanidad. Ellos fueron el medio, pero fue nuestro pecado la causa del su martirio. Que Dios nos de la gracia para no seguir siendo la causa de su padecimiento. Que caminemos por la senda de la santidad aborreciendo el pecado. Amemos a quien nos Ama y que por nosotros se entregó a la muerte.

ADORAMOSTE CRISTO, Y TE BENDECIMOS

PORQUE POR TU SANTA CRUZ, REDIMISTE AL MUNDO

 

Por antonio tapia garcia
Friday 29 march 2013 5 29 /03 /Mar /2013 06:12

 

 

 

            El evangelio de San Marcos pasa directamente a la Crucifixión. Solo menciona al Cirineo quien ayuda al Señor a cargar con la Cruz después de tres caídas y la extenuación por las palizas, la pérdida de sangre y el ajetreo que siguió a su apresamiento.     Y a uno que pasaba por allí, que venía del campo, a Simón Cirineo, el padre de Alejandro y de Rufo, le forzaron a que llevara la Cruz de Jesús. Y lo llevaron al lugar del Gólgota. Y le daban a beber vino con mirra, pero el no aceptó.       Y le crucificaron, y repartieron sus vestidos, echando a suertes sobre ellos para ver qué se llevaba cada uno. Era la hora tercia cuando lo crucificaron. Y el título de su causa tenía esta inscripción: El Rey de los Judíos. También crucificaron con él a dos ladrones, uno a su derecha y otro a su izquierda” ( Mc 15, 21-28).

 

            Simón Cirineo era natural de Cirene, una ciudad situada  entre Egipto y Cartago. En Jerusalén, según nos dicen los estudios de la Biblia existía una numerosa comunidad cirenea y que además gozaban de su propia  sinagoga. Los nombres de Alejandro y Rufo, según los estudios de la Biblia, hijos de Simón Cirineo podían pertenecer a esta comunidad los cuales, junto a Simón y toda su familia, se convirtieron al cristianismo. Es forzado a cargar con la Cruz. Los soldados que acompañaban el cortejo no lo hacen, porque según se desprende de los estudiosos bíblicos esta acción era considerada degradante, por ello obligan a Simón; tal vez los judíos también se negaran a ello.

 

            Desde el Pretorio al Calvario, San Marcos no nos narra nada más que el momento en que el Cireneo es obligado a cargar con la Cruz. No describe el camino de la amargura que padeció Jesús hasta su crucifixión.          El Calvario, Gólgota o Calavera, estaba situado a las afueras del recinto de Jerusalén, cerca de la llamada puerta  de Efraim; más tarde la muralla que rodeaba Jerusalén dejará dentro de su contorno este lugar en el que fue crucificado el Señor.

 

            La muerte por crucifixión era una modalidad muy utilizada desde épocas anteriores y por otras naciones y que tomarán para si los romanos y que tras la primera revuelta lo padecerán cerca miles de judíos como nos describen historiadores de la época, entre ellos Flavio Josefo: “Los soldados, fuera de si por la rabia y el odio, se divirtieron crucificando a sus prisioneros en diferentes posturas; y tan grande fue el número de éstos, que no encontraban espacio para las cruces, ni cruces para los cuerpos”. Por otra parte era considerado como un martirio infamante y que se infligía a los criminales. Era además una muerte horrible ya que se producía por asfixia, con lo cual es de imaginar el padecimiento del crucificado, y máxime cuando éste, con en el caso de Jesús, había padecido con anterioridad una brutal paliza. Además, para los judíos era ignominiosa ya que para sus creencias recaía sobre el crucificado una maldición religiosa.

           

 

            Nos ofrece San Marcos un dato: . Y le daban a beber vino con mirra, pero el no aceptó. Según un costumbre judía. Era esta mezcla como una especie de droga que sumía en una especie de inconsciencia al que la tomaba, y en este caso se evitaba el sufrimiento. Jesús no quiere privarse del amargo dolor y rechaza el brebaje. Sufre por nosotros hasta el final, bebe el cáliz de la Pasión sin dejar  gota alguna en él. Es el cáliz del que les habló a los hijos del Zebedeo cuando se disputaban un puesto a su lado.

 

            Fue clavado de pies y manos en la Cruz. “El terrible suplicio de Jesús en la Cruz, nos está enseñando, de la manera mas expresiva, la gravedad del pecado de los hombres, de mi pecado. Tal gravedad se mide por la infinita grandeza y honor de Dios ofendido...No hay palabras para ponderar el amor de Dios manifestado en la Cruz...Creemos que nuestro Señor Jesucristo nos redimió, por el sacrificio de la Cruz, del pecado original y de todos los pecados personales cometidos por cada uno de nosotros”.

 

            San Marcos señala que sobre la Cruz se podía leer la inscripción de Rey de los Judíos. “El título era el nombre técnico que en el Derecho Romano expresaba la causa de la condena. Solía inscribirse en una tablilla para conocimiento público y era resumen del acta oficial que se remitía a los archivos del tribunal del Cesar. Por eso cuando los pontífices judíos piden a Pilato que cambie las palabras de la inscripción, el Procurador se niega aduciendo que la sentencia ha sido ya dictada  y ejecutada y, por tanto, no puede  modificarse: este es el sentido de las palabras: lo escrito, escrito está”.

 

            A ambos lados crucificaron a dos reos de delitos que según los estudiosos bíblicos podían ser delincuentes comunes de los que asaltaba a los peregrinos que acudían a Jerusalén, o terroristas como Barrabás.

 

            Este momento puede hacernos echar una mirada hacia atrás: “ ¿Porque come con los publicanos y los pecadores? Al oir Jesús esto, les dijo: No tienen necesidad  de médico los sanos, sino los enfermos; no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores” (Mc 2, 16-17). Hasta el último momento, el  Señor busca arrancar de las tinieblas del pecado a aquellos por los que ha venido. Los nombres de aquellos reos, según los estudiosos y las leyendas eran Dimas ( el buen ladrón) y Gestas ( el mal ladrón ); los apelativos que se añaden es para diferenciar a aquel que se arrepintió del que se mantuvo contumaz en el pecado. ¿Puede ser Dimas el primero que se benefició del Sacramento de la Unción? De hecho reconoce sus pecados y se arrepiente ante el mismo Jesús de ellos y le pide: “acuérdate de mi cuando llegues a tu Reino” (Lc 23, 42).

 

            Hasta el último momento de nuestra vida tenemos la oportunidad de merecer y la oportunidad del arrepentimiento de nuestros pecados para alcanzar la Gloria. Dios nos ofrece esa oportunidad, porque quiere que todos se salven. Dios nos llama continuamente, de nuestra parte esta el oírle y aceptar su llamada, tal como hizo Dimas, el buen ladrón. San Agustín al describir este momento nos dice: “Hay tres hombres en cruz: uno que da la salvación, otro que la recibe, un tercero que la desprecia. Para los tres, la pena es la misma, pero todos mueren por diversa causa”. Aceptemos la gracia del perdón, solo cuesta el reconocimiento de nuestros pecados y la humildad del arrepentimiento, lo demás corre de parte de Dios, el poder benefactor del perdón para siempre.

 

           Los que pasaban le injuriaban, moviendo la cabeza diciendo: ¡Ea! Tú que destruyes el Templo y lo edificas de nuevo en tres días, sálvate a ti mismo, bajando de la cruz. Del mismo modo, los príncipes de los sacerdotes, burlándose entre ellos con los escribas, decían: Salvó a otros, y a sí mismo no puede salvarse. Que el Cristo, el Rey de Israel, baje ahora de la Cruz, para que veamos y creamos. Incluso los que estaban crucificados con él  le insultaban” (Mc 15, 29-32).

 

            San Marcos nos describe la actitud de las gentes y de la falta de escrúpulos de los príncipes de los sacerdotes que a sabiendas de los motivos que les habían impulsado para dar muerte a Jesús, incluso con la posterior presentación de falsos testigos, persisten, ahora burlándose de un Hombre que estaba a las puertas de la muerte. La Pasión de Cristo no concluye con su crucifixión, continúa con las burlas, blasfemias y escarnios.

 

            San Marcos recoge el dato que ambos reos que acompañaban a Jesús en la Cruz le insultaban a la vez que lo hacían muchos de los  allí presentes. Este pasaje no contradice en nada a lo que dice San Lucas en su evangelio, sino que lo refuerza, ya que en la vida del hombre existe la vida de pecado y la de arrepentimiento; el pecador que confía en la Providencia de Dios y en su Misericordia y el que cae en la desesperanza del pecado y muere sin arrepentimiento. Con nuestra vida de pecado, y mientras ésta dura, somos en cierta manera la imagen del ladrón impío; cuando tocados por la gracia divina, acertamos a arrepentirnos, hacemos uso de ese acercamiento que Dios nos ofrece a cada momento de nuestra vida, como hizo Dimas, el pecador arrepentido, a las puertas de la muerte.

 

           Y al llegar la hora sexta, toda la tierra se cubrió de tinieblas hasta la hora nona. Y a la hora nona exclamó Jesús con fuerte voz: Eloí, Eloí, ¿lema sabacthani?, que significa: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Y algunos de los que estaban cerca, al oirlo, decían: Mirad, llama a Elías. Uno corrió a empapar una esponja con vinagre y, sujetándola a una caña, le daba a beber mientras decía: Dejad, veamos si viene Elías a bajarlo. Pero Jesús dando una gran voz, expiró” ( Mc 15, 33-37)

 

           El evangelista presenta este dato como un fenómeno milagroso, que señala la magnitud del deicidio que se está cometiendo. La expresión “toda la tierra” significa todo el horizonte inmediato, sin precisar con detalle sus fronteras... Orígenes entiende que es manifestación de la oscuridad espiritual... San Jerónimo explica que las tinieblas expresan más bien el luto del universo por su Creador

 

            La agonía del Señor se alarga, a las heridas anteriores hay que unir las producidas por los clavos en manos y pies. Pero a esta tragedia hay que añadir otra, como describe el  padre Martín descalzo: “ Estaba verdaderamente solo. Todos morimos solos, incluso cuando morimos rodeados de amor. Por mucho que el agonizante tienda su mano y se aferre a otra mano, sabe que allá, en el interior, donde se libra el último combate, está sólo, definitivamente solo. Jesús no quiso sustraerse a esta ley de la condición humana. Y vio su soledad multiplicada por el espanto de quien muere joven y en una cruz, odiado y despreciado y, al mismo tiempo, dramáticamente consciente de todos sus dolores

           

Eloí, Eloí, ¿lema sabacthani?, que significa: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?. Se subrayan siete palabras, las que Jesús pronuncia clavado en la Cruz. Tal vez hiciera más, pero por su significado se recogen siete, las denominadas SIETE PALABRAS DEL SEÑOR EN LA CRUZ. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?. “Estas palabras, pronunciadas en arameo, son el comienzo del Salmo 22, la oración del justo que, perseguido y acorralado por todas partes, se ve en extrema soledad

 

            Con estas palabras el Señor nos da una lección desde la Cruz, haciéndonos saber que aunque ante nuestros lamentos nos parezca que la respuesta del Padre es el silencio, sabemos que Él está ahí. “Jesús se aplicó a sí mismo este salmo al lazar en la cruz el gran grito: Dios   mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?. El mismo Jesús, el propio Hijo de Dios, tuvo el sentimiento de llamar en vano a su Padre. Pero, en medio de estas tinieblas, hay en él una certeza que no pude vacilar. Sabe que, a pesar de su silencio, el Padre está siempre con él, y toda la segunda parte del salmo es un canto de confianza que se levanta y amplifica hasta transformarse en un clamor de triunfo” Si leemos este salmo 22, podemos ver como algunos de los versículos ahí entonados se cumplen en el momento de la Pasión del Señor.

 

            San Marcos define el momento de la muerte del Señor indicando el hecho de : dando una gran voz, expiro. Después de una larga agonía Jesús muere, no de una forma imaginaria, ni de una forma aparente, sino muere realmente. Con su muerte reconcilia a la humanidad pasada, presente y a la futura con el Padre.

 

            Todo está consumado y Padre en tus manos encomiendo mi  espíritu, son las últimas palabras que el  Señor pronuncia antes de morir. Con la primera, nos viene a decir que todo se ha cumplido; que la misión sagrada para la que vino, haciéndose uno de nosotros, excepto en el pecado, se ha cumplido. Con la segunda nos enseña la confianza con la que se pone en las manos del Padre. Hasta el último momento de su vida el Señor nos enseña como han de actuar en adelante aquellos que se abracen a su Palabra . “Las manos de Dios son la salvación. No están hechas para condenar, sino para salvar. Si alguien se condena es solo en la medida en que huye de esas manos. Las manos de Dios son resurrección. El no es un Dios de muertos, sino de vivos. El no sabe dar muerte, sino vida. Como Cristo” escribe  el padre Martín Descalzo.

           Y el velo del Templo se rasgó en dos de arriba  abajo.

 

            El centurión que estaba enfrente de él, al ver como había expirado, dijo: Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios.

           

            Había también unas mujeres mirando desde lejos, entre las que estaba María Magdalena y María la madre de Santiago el Menor y de José, que le seguían y le servían cuando estaba en Galilea, y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén” (Mc 15, 38-41)

           

            La cortina o el velo del Templo era la que separaba la estancia más sagrada a la cual solo una vez al año tenía acceso el  Sumo Sacerdote, y era el día de la purificación del pueblo. “El hecho prodigioso de rasgarse el velo del Templo, aparentemente sin más importancia, está lleno de sentido teológico. Significa que con la muerte de Cristo ha caducado el culto a la Antigua Alianza. El culto que agrada al Padre se tributa a través de la Humanidad de Cristo, que es Sacerdote y Víctima a la vez

 

            San Marcos hace referencia a alguna compañía lejana algunas mujeres, que eran si duda aquellas que acudieron a ver a Jesús cuando se dirigía al Calvario. No hace referencia a la presencia de la Virgen ni de Juan, quienes al pie de la  Cruz escribirán una página muy importante para la vida de la humanidad, ya que es al pie de la Cruz donde María nos adoptará como hijos suyos.

 

           Y llegada  ya , puesto que era ya la tarde, puesto que era la Peresceve, que es el día anterior al sábado, vino José de Arimatea, miembro ilustre del Consejo, que también él esperaba el Reino de Dios y, con audacia, llegó hasta Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Pilato se sorprendió de que ya hubiera muerto, y llamando al centurión, le preguntó si efectivamente había muerto. Cerciorado por el centurión, entregó el cuerpo a José.  Entonces éste, habiendo comprado una sábana, lo bajó y lo envolvió en ella, lo depositó en el sepulcro que estaba excavado en una roca, e hizo arrimar una piedra a la entrada del sepulcro. María Magdalena y María la de José observaban donde era colocado” (Mc 15, 42-47)

 

            José de Arimatea era el único miembro del Sanedrín que no había dado su consentimiento a la sentencia dictada. Hay que hacer constar la valentía de este hombre, ya que a riesgo de ser señalado como seguidor de Cristo, se presenta ante Pilato para pedir el cuerpo de Cristo para darle sepultura. Esta actitud de José de Arimatea se contrapone a la presentada por los Apóstoles que habían huido; si bien Juan, como se describe en su Evangelio, estaba presente, junto a Jesús.

Por antonio tapia garcia
Thursday 28 march 2013 4 28 /03 /Mar /2013 15:18

 

           Al anochecer, llega con los doce. Y mientras estaban a la mesa, comiendo, Jesús dijo: En verdad os digo que uno de vosotros me va a traicionar, el que come conmigo. Comenzaron a entristecerse , y a decirle cada uno: ¿Acaso soy yo? El les dijo: Uno de los doce, el que moja conmigo en la fuente. Ciertamente que el Hijo del Hombre se va, según está escrito acerca de Él; pero ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Mas le valiera a aquel hombre no haber nacido.” (Mc 14, 17-21).

 

 

            Era el primer día de las Fiestas. Se procede al sacrificio del cordero pascual, conforme al rito establecido. A la pregunta de los discípulos, el Señor les indica donde y como hallarán el lugar donde celebrar la Pascua, para ello envía a dos discípulos. Esta forma de dar las indicaciones  se debe a que “ es probable que Jesús quisiera evitar que Judas conociese con antelación el sitio exacto de la celebración de la Cena y lo comunicara al Sanedrín... Así se cumplieron los planes  divinos para aquella noche memorable del Jueves Santo. Judas, en efecto, no parece haber  podido comunicar  a los sanedritas donde podían encontrar a Jesús hasta que celebraron la Cena de Pascua, durante la cual salió el traidor del Cenáculo”.

 

 

            El evangelista no comenta que pusieran pega alguna, por lo que ambos fueron a cumplir su cometido tal como el Señor les había indicado. Prontos al mandato del Señor. El Señor no manda hacer cosas sin sentido.  Y Tal como lo describe San Marcos llegaron a la ciudad, encontraron como les había dicho, y prepararon la Pascua” ( Mc 14, 16). “Una antigua tradición cristiana afirma que la Casa del  Cenáculo era propiedad de María, la madre del mismo Marcos, a la cual parece  que pertenecía también el Huerto de los Olivos

           

           

            En uno de los momentos de la Cena surge el instante de tensión, que es cuando anuncia que va a ser traicionado por uno de los presentes en la Cena. “Las palabras de los versículos 18 y 19 son una nueva llamada a Judas para que se arrepintiera, facilitando así su conversión”. El Señor no quiere que nadie se condene, ni  el más contumaz de los pecadores. Para todos es el Padre de la parábola del hijo pródigo, que sale al camino del alma arrepentida. El Señor le ofrece la oportunidad a Judas, como nos la ofrece, a diario, a cada uno de nosotros. El Señor actúa con delicadeza, ante la traición de Judas, no rebela el nombre del que le va a traicionar, y de esta forma “ facilitándole la conversión”. El carácter de la confesión es secreto, entre el pecador y el confesor, entre el pecador arrepentido y Dios. El Señor a través de este sacramento nos perdona para siempre las ofensas y traiciones, cuando el confesor nos dice: Yo te absuelvo de tus pecados, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” a la vez que nos bendice. Sacramento no entendido por muchos, y al que felizmente se acogen, luego, muchos de los que no querían comprenderlo o lo criticaban. Digo felizmente, porque está ahí, para que todos se salven.

 

            “ Mientras cenaban, tomo pan, y después de bendecir lo partió, se lo dio  a ellos y dijo: Tomad, esto es mi cuerpo. Y Tomando el cáliz, habiendo dado gracias, se lo dio y bebieron todos de él. Y les dijo: esta es mi sangra de la Nueva Alianza, que será derramada por muchos. En verdad os digo que ya no beberé del fruto de la vid hasta aquel día en que lo beba nuevo en el  Reino de Dios” (Mc 14, 22-25)

 

            El catecismo nos define el Sacramento de la Eucaristía como: "  el sacramento en el cual, por la admirable conversión de toda la sustancia del pan en el Cuerpo de Jesucristo y de toda la sustancia del vino en la preciosa Sangre, se contiene verdadera, real y substancialmente el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad del mismo Jesucristo, Señor Nuestro, bajo las especies del pan y del vino, para nuestros mantenimiento espiritual". El Concilio Vaticano II dijo que le  Eucaristía contiene todo el bien espiritual de la Iglesia. La Eucaristía aparece como fuente y culminación de toda la evangelización.          En los otros sacramentos nos encontramos que se halla la virtud participada de Jesucristo; mientras que en éste, se encuentra Jesucristo realmente. El mismo Jesús que nació en Belén, el mismo que anduvo enseñando  los mandamientos, el mismo que murió en la Cruz y el mismo que hoy está en el Cielo, en espera de Su segunda venida. Los otros sacramentos son acción pasadera, el sacramento de la Eucaristía permanece por siempre en la Iglesia de Dios, el mismo que día a día nos habla, nos perdona, nos escucha y nos acompaña

 

            Este  sacramento fue instituido por Jesucristo en la noche del Jueves Santo y por tres fines principales:

 

a.-) para que fuese el sacrificio de la Nueva Ley; b.-) para que fuese el manjar de nuestra alma; c.-) para que fuese un perpetuo memorial de su pasión y muerte y una prenda preciosa de su amor a nosotros y de la vida eterna.

 

 Tuvo lugar en la última Cena, la noche del Jueves Santo, cuando al tomar el pan en sus manos, lo bendijo y lo partió diciendo :  Tomad y comed, esto es Mi Cuerpo. Y tomando el Cáliz y habiendo dado gracias se lo dió diciendo : Bebed todos de él; porque esta es Mi Sangre de la Nueva Alianza que será derramada por muchos para la remisión de los pecados ( Mt 26, 26-28)... Haced esto en memoria Mía ( Lc. 22,19 ). La presencia de Cristo es real como ya dijimos. Junto al Cuerpo de Cristo, lógicamente ha de estar Su Sangre, Su Alma y Su Divinidad y por la misma razón donde está Su Sangre preciosísima, ha de estar Su Cuerpo, Su Alma y Su Divinidad. A este prodigio obrado en la conversión de la sustancia del Pan en el Cuerpo de Cristo y la sustancia del vino en la verdadera Sangre del Señor, se llama  Transustanciación (cambio de una sustancia a otra ). Esta se realiza cuando el sacerdote , en la Santa Misa, pronuncia las palabras de la Consagración.  La consagración es la renovación, por medio del sacerdote, del milagro que hizo Jesús en la última Cena.

 

            Después e la Consagración, solo quedan las especies del pan y del vino, y que como dice el catecismo  las especies son la cantidad y cualidades sensibles del pan  y del vino, como la  figura, el color, el sabor, pero desaparece la sustancia. La presencia de Cristo es entera; es decir, si una Forma Consagrada la dividimos en varios trozos, Jesús estará presente enteramente en cada uno de ellos, incluido en las partículas que se puedan desprender, de aquí el porque es aconsejable y de gran respeto, el hecho de recibir la sagrada forma en la lengua en lugar de tomarla nosotros en la mano.

 

 

            El padre José Luis Martín  Descalzo hace un comentario, muy importante de un hecho sucedido después de la consagración, a tener en cuenta: Jesús, tras consagrar el pan y el vino, dio a sus discípulos la orden de hacer lo mismo en memoria suya. ¿Qué es lo que han de repetir? ¿La cena pascual? Esta orden no era necesaria. Venía celebrándose  hacía siglos y durante siglos seguiría el pueblo judío repitiéndola. ¿La simple reunión de amigos para recordar a Jesús? Ningún sentido tendría dar solemnidad a esta orden y menos aún el que la dijera inmediatamente después de sus palabras sobre el pan, para repetirla tras sus palabras sobre el vino... Jesús había realizado ante ellos una realidad, no un simple recuerdo. Ellos no tenían los poderes de Jesús. ¿Comprendieron que, en aquel momento Jesús estaba ordenándoles de sacerdotes, transmitiéndoles su poder?. Jesús no pudo mandarles hacer algo imposible, sin darles, al mismo tiempo, el poder de hacerlo. Su orden era una ordenación

 

            Por tanto, los apóstoles pasan a  ser  los sucesores del Señor, con el poder de realizar en memoria suya la consagración del pan y el vino , para que de la misma forma que ellos le recibieron en esa noche memorables, el resto de la humanidad y hasta el fin de los tiempos, pueda recibirle en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. “Con la Eucaristía había nacido el sacerdocio, como un complemento imprescindible”.

 

            Eucaristía y Penitencia, dos sacramentos que nos acompañaran durante toda la vida, el Señor se pone a nuestra disposición  para perdonarnos y para que lo recibamos, como alimento que nos refuerza y además  es propicio para la vida eterna. Asi como se dice del rosario que es un dialogo de amor con nuestra Madre, la Virgen María; la Eucaristía, es un dialogo de amor con Dios. Y se da tanta importancia a la comunión que se permite recibirla dos veces al día, siempre que en la segunda ocasión se participe de la Santa Misa. Oportunidades no faltan, están a mano ¿Qué esperas?. El Señor pasa por tu camino, al lado, se hace el encontradizo y nos acompaña en nuestro Camino de Emaús, solo falta que tu y yo lo reconozcamos y para ello, nos hemos de quitar  las telarañas de los ojos del alma

Por antonio tapia
Sunday 3 march 2013 7 03 /03 /Mar /2013 19:22
..NO MEREZCO SER HIJO TUYO". ante estas palabras llenas de arrepentimiento ¿como iba a perdonarle el Padre?. El Padre estaba dispuesto a perdonarle, como esta dispuesto a perdonarnos a nosotros, pero somos nosotros los que debemos dar el primer paso, pues somos los que hemos ofendido. Padre Dios esta en lo alto de la alameda, oteando el horizonte, para nada mas vernos salir a toda prisa a recogernos en sus brazos amorosos y misericordiosos. Igual que el Padre de la Parabola. En su Corazon cabia la esperanza de que el hijo volveria por eso dia tras dia le esperaba pacientemente. Dios espera nuestra respuesta. Mira en la lejania ¿Es posible que dudemos solo por unos segundos de su perdon?. Dice el salmista "Por rojo que sea el pecado Yo lo tornare blanco". ¿No se reblandece nuestro corazon ante tan grande amor?. ¿No nos entristece solo de pensar que traicionamos a quien mas nos ama y que ha sido capaz de dar la vida por nosotros?. Si somos incapaces de sentir un minimo de dolor, es que sencillamente estamos muertos en vida. Bienaventurados los que lloran, porque ellos seran consolados, nos dice el Señor. Esas lagrimas, son el dolor que se siente por ofender a quien por nuestros pecados llevamos a la Cruz. "Pueblo mio, que te he hecho, en que te he ofendido, respondeme", entonamos en semana santa. El Señor ve que a pesar de tan cruel PASION, nosotros hemos respondido con ingratitud y desprecio. A pesar de ello pone a nuestra disposicion medios para que nos salvemos. La Iglesia nos pone una continua formacion para mantenernos e introducirnos mas en la fe. Esta Parabola del Hijo Prodigo, es muy adecuada para este tiempo de cuaresma, ya que nos hace mirarnos a nosotros en nuestro interior. ¿Quien no se siente identificado en esta parabola?. ¿Cuantas veces nos hemos marchado de la Casa del Padre?. ¿Cuantas veces nos hemos visto aliviados por el Sacramento de la Penitencia?. La Parabola del Hijo Prodigo no es un cuento de niños ni un relato, es nuestra vida misma narrada por el Señor, que nos descubre como somos y ese descubrimiento nos hace recapacitar y elevando nuestro corazon arrepentido le decimos "Padre he pecado contra el Cielo y Contra ti". El Señor dirigiendose a los que murmuraban: " He venido a sanar a los enfermos (pecadores)". El Señor no quiere perder a ninguno de aquellos que le ha entregado el Padre. "Reunire a todos en un mismo rebaño bajo un mismo pastor". Rembrandt, recoge mejor que nadie esta Parabola. Si lo observamos, el Padre abraza a su hijo, arrodillado, arrepentido, le pide perdon. El Padre le abraza. Vemos una mano de hombre y una mano de mujer. Significa que nos quiere con amor de madre y padre. Siempre el amor de una madre es casi mas perfecto que el de un padre, no quiere decir esto que un padre nos ame menos, pero la madre nos ama desde que estamos en su seno. El amor de Dios es superior al de nuestros padres juntos. Y cuando el amor de nuestros padres falta, el los sustituye. Esta parabola es diferente a las otras, para mi la mas bonita. Veo que Dios me quiere a pesar de mis traiciones y negaciones. No quiere mis pecados, pero quiere que los borre, que los quite de mi vida y me espera, oteando el horizone a que aparezca para ir a mi encuentro. No espera a que llegue, sale a mi encuentro y me brinda el sacramento de la Penitencia. Y este barro quebradizo que soy, es recompuesto en todas sus fisuras. Padre, he pecado contra el Cielo y contra Ti. No merezco ser hijo tuyo.
Por antonio tapia
Friday 1 march 2013 5 01 /03 /Mar /2013 11:03

Hoy se nos presenta una parabola dura, El rico Epulon y el pobre Lazaro. El solo oir Epulon nos hace una idea. Un hombre al queda le faltaba, segun el texto nada le faltaba, ni la diversion, los banquetes. Derrochaba el dinero en si y en dar banquetes para los amigos. El texto nos dice que contaba con cinco hermanos, no dice si actuaban como el, pero una vez muerto Epulon y viendo los tormentos que pasaba le pidoo a Abrahan que enviara a Lazaro para que no cometieran el mismo error que él. El Señor, en esta parabola, en primer lugar nos enseña la virtud de la caridad y el y el amor al projimo que forma parte del primer mandamiento de la Ley de Dios. Amaras a Dios sobre todas las cosas, con todo tu corazon y con toda tu alma, y continua, y sl projimo como a ti mismo. Epulon falta a la viertud de la caridad, pues a la puerta de su casa se encontraba Lazaro que pedia ayuda, pues nada tenia para comer. Solo aprovechaba las migajas que caian de la mesa. Y falta al amor al projimo, porwque su actuacion le despreciaba; no le tenia encuenta. Si miramos bien, todos los mandamientos estan contectados con el projimo pues transgredirlos le afectan: robo, calumnia, injuria... romperlo es romper el amor al projimo y romper con el primer mandamiento de la Ley de Dios.

Durante su vida publica, nos hace ver la importancia del AMOR AL PROJIMO, y ya en el Monte de las Bienaventuranzas nos lo deja dicho, querer a todos, sobre todo a nuestros enemigos, es facil querer a los que nos quieren, entonces nos pide un esfuerzo para querer a nuestros enemigos. El habla con cariño y ternura a todos y en la larga noche de su pasion a cada golpe respondia con mas amor hacia sus verdugos y hacia nosotros los causantes. En el Evangelio del jueves el Señor nos trae la parabola del rico Epulon y el pobre Lazaro, para mostrar como no hemos de comportarnos.

 Hoy con la crisis que ha llevado a la ruina a muchas familias, es cuando debemos actuar. Hay muchos "Lazaros" y muchos "Epulones". No quiere decir que todos los ricos sean malos, pues muchos colaboran en obras sociales, en silencio. Cada uno debemos de colaborar, con aquellos que no tienen, en la medida de nuestras posibilidades. No todos tienen la suerte de disponer de un trabajo, se puede considerar como una bendicion del Cielo; pues la mejor forma de agradecerlo es colaborando con el que no tiene.

Llega el momento de rendir cuentas y Lazaro es llevado al seno de Abrahan, no por ser pobre, sino por llevar con dignidad la pobreza y Epulon cae en los tormentos, hasta el punto de pedir auxilio a Abrahan. Y Epulon viendo los tormentos que por su pecado se habia ganado y no queriendo que sus hermanos pudieran recibir tambien, le pide a Abrahan que envie a Lazaro para ecitar que ellos cometan el mis error que el. Pero Abrahan le dice que no puede ser, pues ellos tienen a los profetas a los que deben escuchar. A nosotros nos mando a su Hijo, al que en lugar de escucharle y agradecerle seguimos rompiendo con los Mandamientos. Que Dios nos ayude a practicar la caridad y a cumplir los mandamientos para agradecer al Señor el enortme sacrificio que hace por nosotros.

Por antonio tapia
Wednesday 27 february 2013 3 27 /02 /Feb /2013 07:48

samaritano

 

Tanto los escribas como los fariseos como los escribas, eran dados a "dar le ejemplo" del cumplimiento de la Ley de Moises, que no cumplian. Ademas, obligaban a las gentes a cumplir la ley, no desde el espiritu de la misma, sino desde la letra.

 

Jesus en un momento dado nos presenta como ejemplo "la parabola del buen samaritano", que no gusta a los judios de rango: escribas , fariseos... porque piensan que predicaba la ruptura del sabat. El Señor nos enseña en esa parabola que no debemos ser esclavos de las cosas, ocupando el corazon que debe ocuparlo Dios. Mal interpretaban la Ley, con lo cual en sabado nada podia hacerse, hasta el punto que, como nos refleja la parabola, no se atendia a los enfermos. en la parabola vemos que dos judios pasan al lado de un hombre herido y ninguno le atiende, paso un samaritano que se hace cargo del herido y de los gastos hasta su sanacion.

 

Los evangelios, nos narran como Jesus terminada la oracion del sabado sale a la casa de Pedro, pues su suegra se encontraba enferma. Escribas y fariseos montaria en colera o se escandallizarian. Asi mismo, las gentes esperaron a que acabara la fiesta del sabat para llevarle a sus familiares enfermos para que los sanase.

 

El Evangelio del dia nos trae las palabras del Señor a aquellas gentes: hagan y cumplan todo lo que les digan, pero no se guien por sus obras, porque no hacen lo que dicen. Es que escribas y fariaseos eran los primeros en no cumplir con la Ley de Moises y ob ligaban a las gentes a cumplirla con dureza: ayuno, el sabat. Tambien en los evangelios se nos narra que "no ayunaban" y cuando estaban a la vista de las gentes, mudaban su rostro de forma que pensaran que estaban ayunando.

 

En el Evangelio seguimos leyendo las palabras de Jesus: les "gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes" de forma que se les viera su "autoridad" y se pavoneaban de ello, mostrando asi cierto desprecio sobre las gentes; y continua: "y los primeros asientos en las sinagogas" donde suponian que estaban mas cerca de Dios y de hacerse notar.

 

Jesus en este evangelio del martes, nos enseña cuanto Dios ama la virtud de la humildad y que ante Dios todos somos iguales, y todos somos hermanos, hijos de un mismo Padre, que esta en los cielos.

 

"el que se humilla sera ensalzado". La humildad frente a la sobervia. esta virtud nos ilumina el camino seguro hacia el destino que tenemos, llegar a la Patria celestial.

 

Jesus nos pide ser ejemplo verdadero y que ademas cumpla mos verdaderamente, cono lo que el Nos enseña y que Padre Dios nos ha dado: Los Mandamientos, para que cumpliendolos y enseñandolos alcancemos el ser tenidos por grandes en el Cielo. Hemos sido elegidos por Dios y por ello hemos sido bautizados. Dios nos llama al apostolado y cada uno tiene un carisma para que con arreglo al carisma regalado llevemos a los demas la Buena Nueva. Para ello, es preciso no despreciar el Sacramento de la Confirmacion que nos hace soldados de Cristo para defender la Fe y apostoles de Cristo, para llevar la Fe: el cantico, la escritura, la oratoria... entre muchos, que debemos descubrir tras los cuales llevaremos a Dios a los que no le conocen, a los que lo han abandonado, a los que le han perdido... y debemos llevarlo en el silencio; es decir con la Paz de los hijos de Dios. En el pecado esta la violencia, el resentimiento, el odio... y esta violencia es ruido y donde hay ruido, (ruido espiritual) no hay Paz. Pero no caigamos que al ser mucho el ruido, es que esta venciendo el pecado. No es asi. Sigamos el camino marcado por el Señor y de la forma marcada por Jesus.

 

Por antonio tapia
Sunday 24 february 2013 7 24 /02 /Feb /2013 16:59

agua del costado PASION DE CRISTO. CONFORTAME

Un dia triste y terrible, fue tu Pasion. Desde el mismo prendimiento hasta tu muerte en la cruz hubieran sido momentos irresistibles para nosotros. Sin embaergo, Señor, aguantaste por nosotros, sin ninguna queja, sino que a cada golpe e insulto tu ibas perdonandoles y nos ibas adelantando el perdon, pues los golpes de ellos eran golpes nuestros, golpes reales y golpes de ingratitud, de traicion, de abandono, de negacion.

Viendote a ti sufrir en callado silencio ¿de que puedo quejarme yo?. ¿De humillaciones? ¿de ingratitudes?. ¿De enfermedad?. Si tu sin yo merecerlo me has librado de riesgos y situaciones. ¿Cuantas veces me has sacadocde muerte segura?. Y aunque tarde, ahora te doy las gracias, pues a pesar de ser un pecador, de haberte negado, tu has estado a mi lado. ¿Como puedo yo abandonarte?. 

Señor, abre mis ojos de la ceguera. EFFETA!, igual que abristes los ojos de aquellos ciegos, saname de la paralisis, como aquel ciego de Cafarnaun. Pero no me abras los ojos para el mundo, sino para verte a Ti, para ver a los que sufren, para ver a los que lloran y llevarles tu consuelo.

Confortame con tu auxilio, con tu perdon. Ayudame a volver, como lo hizo el hijo prodigo. ¡Padre he pecado contra el Cielo y contra Ti!. Abrazame fuerte Señor, defiendeme de las tentaciones. Confortame con tu Amor.

Por antonio tapia
Wednesday 16 january 2013 3 16 /01 /Ene /2013 09:41

Era tal el deseo de escuchar a Jesus, porque suavizaba las enseñanzas, al hablarles con cariño y no con la dureza a la que estaban acostumbrados a escuchar que lo buscaban. Iban de todos los lugares de judea. Se había corrido la voz de que un hombre llamado Jesus obraba prodigios en los enfermos y enseñaba de forma distinta y que su palabra calaba en los corazones. Esta vez llegan hasta Genesaret, en cuyo pueblo vivian de la pesca mayormente. Jesus pide a un hombre llamado Simon le deje subir a la barca, desde la cual habla a la muchedumbre. Terminado de hablar y viendo que aquellos hombres no habían pescado nada y como el Señor siempre quiere lo mejor para nosotros, les dice que vuelvan a echar las redes. Asombrados de la cantidad de pesca piden ayuda a otros pescadores porque la cantidad era tal que no cabia. Simon entonces se arrodilla ante el Señor y le pide perdón reconociéndose pecador.”No temas, desde hoy vas a ser pescador de hombres”. Simon deja todo y sigue al Señor y lo mismo Santiago y Juan, los hijos del Zebedeo. Desde ese instante, si echar mirada atrás siguen a Jesus. Son los primeros discípulos. Le siguen incondicionalmente. El Señor nos puede llamar a su servicio en el momento mas inesperado. El sale a nuestro

encuentro y como a Simon nos llama para el ministerio que El considere. Jesus elije, tenemos como ejemplos a Mateo que era publicano, a Saulo perseguidor de los Cristianos, Judas Iscariote, quien al final le traiciona. Judas es el ejemplo de quienes traicionamos por el pecado al Señor, quienes llamados por el Señor, luego, por el pecado le abandonamos. Pero no caemos en la desesperanza y acogidos al sacramento de la Penitencia con humildad, como Simon, pedimos perdón. Los evangelios están llenos de ejemplos en los que nos vemos señalados. Por eso cuando los leemos debemos no hacero somo si se tratara una novela o una simple historia que nos narra la vida de Jesus. Debemos vernos nosotros ahí y corregir aquello que nos separa de Dios, comenzando con la soberbia, representada por escribas y fariseos, por ejemplo. Hoy son muchos los llamados por el Señor : sacerdotes, misioneros, catequistas, fundadores de movimientos que trabajan a la luz de la Iglesia, cada uno con su carisma en el que se ve reflejado el cristiano. Todos unidos al Papa y en el a Cristo, llevan la Luz de la Buena Nueva por el mundo

Por antonio tapia
Tuesday 15 january 2013 2 15 /01 /Ene /2013 06:54

 

La lepra además de considerarse una enfermedad social era contagiosa. Al no disponerse de medios, vivian apartados, tros salian a los caminos para buscarse alimentos. Solo verlos causaba espanto a las gentes. Nos narra San Lucas nos narra la curación de un leproso, que se acerca a Jesus y dirigiéndose a El le dice: “ Señor si quieres puedes limpiarme”. Jesus acercándose al enfermo le dice “Quiero, se limpio”.

Jesus enseña la base principal del cristiano: EL AMOR AL PROJIMO, que viene representado por el Leproso, además de las obras de misericordia, representada por la atención a aquel leproso. Las palabras del leproso representan la Fe, virtud esencial para el cristiano. El leproso nos enseña como hemos de dirigirnos al Señor y como ha de ser nuestra petición. ¡ Señor, si quieres puedes!

El valor de la fe nos abre las puertas del Cielo, nos da fuerzas para andar por el buen camino y además de fortalecernos contra las tentaciones.

Jesus premia la fe del leproso, SI QUIERES PUEDES. A lo largo de los evangelios, nos encontramos con expresiones de fe al dirigirse al Señor: la hemorroisa, a quien le basta con tocar un hilo de su manto para quedar curada; el centurión “Señor no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya…”. Dos ejemplos de fe, en dos personas de diferente estamento social. El Señor premia la fe y el como hemos de dirigirnos cuando pidamos. Jesus quiere que pidamos, “Pedid y se os dara”, pero a veces en nuestra petición falla la fe y el Señor quiere que pongamos fe. Viendo la Television, veo que la gente pone mas fe en los adivinadores que en Dios. Los adivinadores son una autentica mentira, mientras que en Dios, que es la verdad, fallamos a la hora de poner fe. A Dios no le importa que seamos machaconamente  “pesados” cuando pidamos, a El le importa la fe que pongamos a la hora de pedir.

Una vez sanado le pide al leproso que se presente al sacerdote y ofrezca lo prescrito por Moises. Este  pasaje muy bien puede representa también el acto del sacramento de la penitencia. El pecado desgarra el alma como la lepra desgarra la carne. Nos presentamos ante Dios, por medio del sacerdote, para que nos perdone y sane nuestra alma por el mal causado por el pecado. Jesus quiere y puede perdonarnos y lo hace. El sacerdote, en el nombre de Dios nos impone una peniten cia que hemos de cumplir.

Es muy importante este sacramento, nos acerca a ser como las vírgenes prudentes que están preparadas para cuendo llegue el novio, es decir para cuando llegue el momento en el que nos llame el Señor. 

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