Presentación

buscar

 

Búscar una palabra o pasaje en la Biblia






BibleGateway.com



Poner este Gadget en su página


 

Texto Libre

Sindicación

  • Flujo RSS de los artículos

overblog

Por antonio tapia garcia
Friday 29 june 2012 5 29 /06 /Jun /2012 00:27

Los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les había dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que decían los pastores. Y María conservaba  todas estas cosas, meditándolas en si corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho.

 

                               Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el  ángel antes de su concepción” (Lc 2, 16-21)

 

                              

                               

                Hola Señor, hoy tu  Palabra nos trae el anuncio del Ángel y además dedicamos este día a la Virgen María, tu Madre que es también nuestra.

 

                Hola, querida alma. Hoy estáis comenzando un nuevo año que Dios os da para que lo aprovechéis y se lo ofrezcáis en todo su contenido. Y como no podía ser de otra manera, está dedicado a mi Madre, que lo es vuestra también. Esto significa la importancia vital que tiene mi Madre para el bien de vuestras almas y para la extensión de todo mi Reino en el corazón de los hombres. Ella jugó el papel más importante; con su Si al Padre hizo posible la redención de todas las almas, por eso es reconocida por Corredentora, porque colabora esencialmente conmigo en la salvación de todas las almas. Seguidla. Ella es la luz potente que os va a guiar de forma segura hasta Mi No hay otro camino.

 

                Fue necesario que viniera. Las almas necesitaban ayuda. Los profetas era poco escuchados. Los encargados de guiar al Pueblo elegido por mi Padre, equivocaban sus caminos, y daban más importancia a la letra de la Ley que al sabor auténtico de lo que mi Padre pedía. En el mundo faltaba amor, y el Amor debía ser dado a conocer a todos. El mundo se había separado de mi Padre y era preciso reunirlos a todos, en un mismo rebaño, que se dirigiera hacia Él. Por eso aceptó que me hiciera uno de vosotros, excepto en el pecado. Por eso aceptó que mi sacrificio sirviera para unir a la humanidad con Él. Por eso, gustoso nací  como uno de vosotros, para ofreceros el auténtico sabor del Amor, aunque éste fuera pagado a precio de sangre.

 

 

                Pero a pesar de tu sacrificio Señor, hemos continuado igual que entonces. Sufriste cruel Pasión por cada uno de nosotros; y puede decirse que aún la padeces cada día por nuestros pecados, por nuestra traiciones, por nuestros olvidos.

 

                Aún viendo el resultado ingrato de la humanidad, es tanto el amor que siento por vosotros que aquel Sacrificio, que cada día se rememora en la Santa de la Misa, ni lo doy por perdido, ni como fracaso que algunos dicen. Siento tristeza por las  almas que se pierden cada día, que abandonan, que buscan llenar sus corazones de tantas banalidades innecesarias en lugar de lo que mi Padre les ofrece, que se dejan vencer por el pecado. Pero el poder regenerador  para todas las almas que tiene la Cruz es tan grande, que alcanza a todas las  que se acercan a ella, sin tener en cuenta la gravedad de sus pecados.

 

 

 

               

               

 

                ¿Por qué los pastores, Señor? En plena noche.

 

                Los pastores pueden fácilmente significar la humildad. La noche significa el silencio, cuando el bullicio del día se apacigua. Y es en el silencio de las almas, cuando mejor se puede escuchar la voz de mi Padre. Por eso, se os dice que para una oración más efectiva, es preciso desprenderse de todo, hacer que el alma esté en el silencio, de forma que nada obstaculice el fin de la oración, estar cerca de Dios, mi Padre y estar cerca de mi Madre.

 

                También aquella noche, significaba, querida alma, que nació la Luz que iba a iluminar sobre las tinieblas. La gracia vence sobre las tiniebla del pecado; y eso he venido a daros, y lo doy cada día, a través de los sacramentos de La Penitencia, de la Eucaristía y  de la oración..., para que la luz sea más fuerte que las tinieblas del pecado. Esa sea vuestra brújula de cada día junto a la de mi Madre.

 

                Los pastores, Señor, dejan todo y van corriendo a verte 

 

                Fíjate en la acción de los pastores. Reciben la noticia del Ángel y van corriendo a Belén, donde encuentran a mi Madre  María, a José, mi padre, y a mí, acostado. Las palabras del Ángel habían calado muy hondo en aquellas almas, y van a comprobar aquel acontecimiento. Les faltó tiempo para acudir. Por eso es preciso que también en vosotros calen hondo, como en aquellos pastores, lo que la Iglesia os enseña, mi Palabras, lo que dice el Papa, lo que os enseñan los sacerdotes ... Por eso es preciso que dejéis que el Evangelio de cada día entre en vuestros corazones. Desde ahí, os hablo. Pero no son Palabras de ayer. Os hablo cada día, como hablé a las gentes de Palestina. Y de esa forma, actuéis como hicieron aquellos pastores, transmitir lo que os digo y enseño cada día desde el Evangelio y que la Iglesia, mi Esposa y Madre vuestra  os enseña. Sed vosotros también aquellos pastorcitos y corred a transmitir el mensaje de Buena Nueva a todo el mundo con alegría y entusiasmo, sin temor. Yo os acompaño siempre.

 

                Mira la acción de la Iglesia, desde su fundación no ha cesado de anunciar la Buena Nueva: Papas, Obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, catequistas... todos han colaborado y lo seguirán haciendo, hasta el fin de los tiempos, en la extensión de mi Palabra a toda la humanidad. A eso estáis llamados los bautizados sin excepción. Pare eso, prepárate bien, ayúdate de la oración, de la Eucaristía, de la Penitencia y ven, pues necesito de vuestra Ayuda. ¿Te gustaría ser mis pies, mis manos, mis palabras? Pues vamos, anímate, te estoy llamando a ti desde la eternidad. No dejes llevarte por eso que suele decirse: ¡yo catequista! No soy digno, no me siento preparado. Ni mires atrás, sino hacia delante con esperanza; yo estoy aquí, para que vuestro trabajo en las almas sea más sencillo y más bonito.

 

 

                Muchas veces en la catequesis, nos han enseñado que la Palabra de Dios, es como un Tesoro que hay que compartir

 

 

                La Palabra de Dios, como la Fe, como la gracia, son como aquellos talentos que repartió aquel hombre a sus servidores. ¿Recuerdas? Dios reparte su Palabra cada día, al igual que da la fe  a nuevas almas y a otras que la habían perdido; y la gracia, para ayudar en el difícil camino de la vida. Esos talentos deben ser vuestro auténtico tesoro; pero un tesoro que no es para enterrar, como hizo uno de los servidores de aquel hombre, no para guardarlos en el banco; sino para que produzcan desde vuestro corazón, desde vuestro comportamiento, para vosotros mismos y para todos aquellos otros que  puedan beneficiarse de lo que produzcáis. De la misma forma, si lo recibido en el Bautismo no se pone en marcha, difícilmente esa fe y esa gracia crecerán y se harán productivas. Lo que Dios os da a través del Bautismo, debe ponerse en marcha desde los padres, después en la Parroquia, y luego cada uno, sin olvidarse de la familia y de la Parroquia, irá poniendo en práctica las enseñanzas, que junto con mi Ayuda, por medio de la oración y de los sacramentos, harán que esa alma crezca espiritualmente y sea bella y agradable a mi Padre.

 

 

 

                Me gustan, Señor, esos momentos de paz y de sosiego ante el Sagrario. Parece como si uno saliera de este mundo y se transportara a otro. Estar cerca de Ti, hablándote, oyéndote. Imagino, a veces, ser uno más de aquellos pastores, o uno de aquellos que pudo escucharte y verte hacer el bien. Me gusta volar en alas de la Fe, a aquel tiempo de Tu vida pública, otras veces, cuando leo el Evangelio, me gusta jugar, a ser un personaje más de aquellos.

 

 

                Me agrada ver a las gentes acercarse al silencio de la oración en el Sagrario. Si supieran con que deseos los escucho, con qué alegría les espero en la soledad del Sagrario. Desde el sagrario viviente que fue mi queridísima Madre, y aquel  otro Sagrario que fue el portalico de Belén, hasta el Sagrario actual donde os espero a todos, muchos son los que han pasado a visitarme. Juan saltó de gozo en el seno de su madre, y desde entonces,  han sido tantísimas las almas que han sentido saltar de gozo sus corazones tras acudir a Mí en el silencio del Sagrario. Los que acostumbráis, no perdáis esa costumbre y animad a otros, Yo estoy ahí, deseando escucharos y derramar fuentes de misericordia, torrentes de gracia que cambien las almas y les hagan caminar por la senda de la santidad.

 

                No dejéis la oración. Mirad a mi Madre; todo lo meditaba, todo lo hacía oración a mi Padre. Por muy secos que estén los corazones, siempre hay algo que decir, que pedir. Hasta del corazón del pecador escucho sus latidos y derramo mi gracia para su conversión. La oración debe formar parte de vuestra vida, como la Eucaristía y la Penitencia, que corrige y enmienda, para que vuestros actos de cada día sean buenos y agradables a mi Padre. Piensa en la oración, como en la mano que tiende la madre a sus pequeñuelos, a fin de que no caigan en su caminar. Así mismo ocurre con vosotros, a través de la oración, tiendo mi mano para sujetaros y no caigáis en la tentación. También sirve para dar gracias al Padre, para pedirle y suplicarle... El poder de la oración es muy grande, por eso no debéis dejar su práctica.

 

 

                Gracias, Señor, por tu bondad y por la claridad de tus palabras. Eres el amigo cercano, que nunca se separa de nosotros. El  amigo paciente que espera el retorno de sus amigos que un día se alejaron. El amigo que nunca falla, que nunca abandona, que nunca se olvida y que siempre perdona. Gracias Señor, por contar conmigo desde la Eternidad, aun sabiendo en cuantos momentos te iba a fallar, te iba a abandonar, te iba a negar. Y aún así, te subiste a la Cruz  por mí, por mis miserias,  por  mis vilezas. Y aún así, me has llamado y me sigues llamando; me sigues favoreciendo con tus bendiciones; sigues contando conmigo. Gracias Señor

Volver a la página principal
 
Crear un blog en OverBlog - Contacto - C.G.U - Remuneración por el programa "Gana con tu Blog" - Reportar un abuso - Artículos más comentados