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(a mi madre columna vertebral de la familia)
Recuerdo aquellas navidades en las que nos reuníamos, alrededor de nuestros padres (que como en todo hogar cristiano representan a la Familia de Nazaret) en Valladolid, luego en Madrid, después en Villacisneros y finalmente aquí, en Tenerife) los 8 vástagos que éramos, cuatro chicos y cuatro chicas, ellas en medio, que tantos sacrificios y abnegaciones les hemos costado. Momentos de alegrías, muchos; pero también la tristeza ha rondado, amarga tristeza que nunca uno desea que llegue. El camino, cuando menos lo esperas se hace tortuoso y de espinas; el dolor se hace agudo y se clava muy hondo y no se cura, la única medicina es la fe que te hace mantenerte erguido.
Si volviera a nacer, pediría al Señor, si me concediera esa oportunidad, el poder gozar nuevamente de los mismos padres y de los mismos hermanos. Siempre he tenido este pensamiento, para poder corregir los errores cometidos: rabietas, malos modos, ser buen estudiante, darles menos disgustos… Que en estas fechas se pasean con más claridad por la mente.
En aquellas navidades, siempre mi padre y mi madre ponían el Belén tradicional: sus figuras, con sus puentes, su rio de papel plata, los pastores, el poblado, el paisaje y de lejos los tres reyes magos con sus pajes, a quienes faltaba mucho para llegar. Algunos villancicos, luego manos a la obra: los canapés que los hacían ellos con todo esmero, luego los turrones. Pero estos últimos tenían una particularidad, pues nos hacían cucuruchos donde metían una serie de turrones que nos duraban hasta el día siguiente, que volvíamos a rellenarlos.
Qué bonito todo aquello, queda clavado en el alma. Imprimían carácter las navidades, como si de un sagrado sacramento se tratara. Navidades de Valladolid que veías la nieve caer a través de los ventanales del balcón, blanca, pura como las enseñanzas que nos daban, que no se olvidan pues se mantienen firmes y recias. Después a la Misa del Gallo a los Agustinos todos juntos y vuelta a casa despacio. El padre Vara que se hacia una ralla al peinarse muy particular, el padre Teófilo, que fumaba y alguna tarde vino por casa. Algunas veces jugaba con mi hermano en la gran imprenta que tenia. Recuerdos vivos
Hoy mi padre y Margarita se reúnen con nosotros, desde el cielo, en las cenas de Navidad. Porque aunque estén gozando de la Gloria, Dios no permite que nuestros seres queridos marchen definitivamente. Siguen a nuestro lado, siguen presentes. La unión familiar no se rompe con la muerte, es un consuelo que un día nos reunamos otra vez todos para la eternidad, sino la importancia de la familia seria pasajera.
Ahora preside nuestra madre, que con la procesión por dentro y aguantando el dolor del recuerdo de nuestro padre y hermana, se sienta a la mesa rodeada de sus hijos los días principales: Noche Buena, Navidad y Año Nuevo, porque no quiere que se pierda la tradición convertida hoy en la espina dorsal de la familia. Siguen los tradicionales canapés, y particularmente yo me hago alguna vez aquel cucurucho donde dejo caer algún turrón, algún polvorón que sean el recuerdo de aquellas Navidades tan maravillosas y llenas de ilusión.
Y es que la navidad es además de celebración del Nacimiento del Niño Dios, es ilusión y refuerzo del sagrado ministerio de la familia, que recordamos día a día, en la unión, a aquella otra que se formó en un humilde Portal en Belén. La Navidad es el refuerzo: de la Familia, de la grandeza de la Familia, a la que Dios bendijo con el Niño, con María y con José. La ilusión de ver a los que están lejos, de sentir a los que ya no se sientan a nuestro lado, pero que están presentes, la ilusión de reforzar el cariño y el calor de los seres queridos, la ilusión de ver como esa unidad que creció alrededor de los padres, continua hoy alrededor de la madre, pilar fundamental sobre la que se sustenta la familia. Que no queden los recuerdos aquí sin un párrafo de gracias en nombre de todos. ¡Gracias mamá, por estas Navidades!
por un momento he cerrado los ojos y he vuelto a revivir aquellos inolvidables momentos ,has conseguido emocionarme de verdad.
Gracias por hacer que esos recuerdos queden escritos para que mucha gente pueda disfrutar de ellos
Besotes de Elsita y Desi
Aquí tienes mi tan esperado comentario, lo bueno se hace esperar :).
Acabamos de leer el artículo de la navidad, nos ha encantado, sigue escribiendo de esa manera ( con sentimiento y alma) que lo haces muy bien. Nos recuerdas a Luis cuando escribía sus artículos.
Un besoteeeee. Cris y Fini.
Muakssssssssssss