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Hay un mal que prevalece en algunas personas y que llamamos “los respetos humanos”; que son el sentimiento de vergüenza que tenemos, por dar a conocer como pensamos, como sentimos y como somos; otras veces, se disfraza en un sentimiento de miedo, como por ejemplo, cuando escuchamos una blasfemia, nos callamos o sonreímos; otras veces nos frenan a la hora de defender nuestros valores.

Los respetos humanos, son como un cáncer que nos va consumiendo y pasamos de un lado a otro, ahora sentimos vergüenza de ser identificados como cristianos. Ahora “tragamos” de todo; ahora hasta participamos de conversaciones poco edificantes dentro de nuestro grupo.

Tal vez en algún momento intentamos reaccionar “la próxima vez me van a oir…”, pero esa próxima vez n o llega nunca, porque los respetos humanos nos han acobardado. Antes sentíamos vergüenza, ahora es miedo.

Los respetos humanos dañan la vida espiritual y con ella dañan nuestra vida de apostolado, a la que hemos sido llamados por el Señor. Casi nos estamos convirtiendo en inservibles. Pero tenemos que reaccionar. El cristiano nunca ha dejado de luchar, además cuenta con la ayuda del Señor y de su Madre, la Virgen María. Encomendémonos a ellos, si de verdad que remos echar ese mal de nosotros.

Decía san José María Escrivá “ asusta el daño que produce, si nos dejamos arrastra por el miedo o la vergüenza de mostrarnos cristianos”. Nos hace daño espiritual a nosotros y a aquellos que nos rodean o que nos habían tomado como ejemplos a seguir.

Tag(s) : #ACTUALIDAD