Se acercaron a él los fariseos y algunos escribas que habían llegado de Jerusalén, y vieron que algunos de sus discípulos  comían los panes con las manos impuras; es decir, sin lavar” (MC. 7, 1-2).

 

            Los fariseos vivían aferrados a las tradiciones. El mundo cambia, hay formas de la Iglesia que han ido cambiando con los tiempos, como por ejemplo la forma de decir la Misa, el idioma... Lo único que permanece inmutable es la Palabra de Dios, que es válida y aplicable a todos los tiempos. En lo referente a la Misa, vemos que ha cambiado el aspecto exterior; lo principal: la fórmula de la consagración, por ejemplo, no puede cambiar, ya que fue establecida por el Señor. Para los fariseos, esto no podía ser; tal vez porque miraban la letra y no el espíritu y la época en la que y para la que se escribieron determinadas leyes. Aquí nos encontramos con este hecho. Pero antes, vamos a leer lo que nos dice el libro del Exodo, esa ley establecida, a la que siglos después, los judíos permanecían aferrados.

 

           Yavéh se dirigió a Moisés, y le dijo: Harás una pila de bronce con un pie de bronce para el lavatorio. La colocarás ante la Tienda de las Citas y el altar y se echará agua en ella, para que Aarón y sus hijos se laven las manos y los pies. Que se laven con esta agua cuando entren a la Tienda de las Citas; no sea que mueran. Lo mismo cuando se presenten para cumplir su ministerio y ofrecer un sacrificio por el fuego a Yavéh, que se laven las manos y los pies, no sea que mueran; y este será un rito perpetuo para Aarón y su descendencia de generación en generación” (Ex 30, 17-21).

 

            La Tienda de las Citas era una tienda de campaña que Moisés levantó fuera del Campamento, y que fue el primer Templo de Dios  en medio de su pueblo.        Comienza este capítulo San Marcos narrándonos como los escribas y los fariseos ven comer a los Apóstoles sin lavarse las manos, como correspondía a la Ley y por tanto consideraban como un acto de impureza. La línea seguida por escribas y fariseos se mantenía aferrada a la tradición, y no se quejan de una falta de higiene sino de un incumplimiento de la Ley.           Si vemos  lo que dice la Ley que relata el Exodo, se refería solamente a Aarón y su descendencia y no a todo el pueblo de Israel, parecer ser que esta ley fue ampliada por el judaísmo. “La purificación ritual era un símbolo de pureza moral con la que hay que presentarse  ante Dios”. 

           Pues los fariseos y todos los judíos nunca comen sino se lavan las manos muchas veces; observando la tradición de los antiguos, y cuando llegan a la plaza no comen, sino se purifican: y hay otras muchas cosas que guardan por tradición: purificación de las copas y de las jarras, de las vasijas de cobre...” (MC 7,4). 

            La tradición puede definirse como la transmisión de noticias, hechos, actividades, doctrinas o de costumbres  que se van pasando de padres a hijos, de generación en generación. Por tanto son, por así decirlo, un alimento del que se nutren los grupos, las sociedades, y como es nuestro caso la Iglesia. Las tradiciones merecen todo el respeto, y por tanto deben ser cuidadas, como parte de la idiosincrasia de esos grupos, de esas sociedades, o del sentir religioso de un pueblo; y además por sus características especiales y significado. Pero esto no quiere decir que los grupos, las sociedades y hasta la Iglesia misma deban vivir exclusivamente de las tradiciones, tal como hacían los judíos quienes viven esclavizados de las tradiciones.Jesús viene a “restituir el sentido genuino de los preceptos de la Ley, que tienden a enseñar la verdadera adoración a Dios”.   Podemos observar otro hecho en este pasaje. San Marcos se detiene un momento en explicar algunos de los ritos a los que se aferraban los judíos. Este hecho es debido a lo que se indicó cuando nos referimos a la figura del Evangelista y de su Evangelio. San Marcos escribe para los cristianos de origen pagano, quienes ignoraban estas costumbres judías y ante las que el evangelista quiere poner en guardia. 

           Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está bien lejos de mí. En vano me dan culto, mientras enseñan  doctrina, que son preceptos humanos” (MC 7,6). 

            Jesús ante las quejas de escribas y fariseos, les contesta recitando unos versículos de Isaías 29,13-14. Jesús viene a orientar  la vida hacia Dios, dejando que Él entre en ella, para evitar de esta manera  hacer una religión basada en preceptos humanos y en un contenido de prácticas y de creencias vacías de todo contenido espiritual. Esto también puede ocurrir hoy. Muchas veces fabricamos la religión a nuestra medida, cortando y cosiendo la Ley de Dios, de forma de hacer los preceptos asequibles a nuestra comodidad.         Una vez más, los escribas y los fariseos se quejan de que los Apóstoles no cumplen la Ley. Anteriormente ya lo habían hecho; recordamos cuando se quejan que en sábado los apóstoles desgranaban espigas de trigo cuando atravesaban un campo.

Tag(s) : #MEDITACIONES AL EVANGELIO
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