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Por antonio tapia garcia
Tuesday 27 april 2010 2 27 /04 /Abr /2010 00:29

           11 Se le apareció el ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. 12 Y Zacarías se turbó al verlo y le invadió el temor. 13 Pero el ángel le dijo: no temas  Zacarías, porque tu oración ha sido escuchada, así que tu mujer Isabel te dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Juan. 14 Será para ti gozo y alegría; y muchos se alegrarán en su nacimiento; 15 porque será grande ante el Señor; no beberá vino ni licor, será lleno del Espíritu Santo, ya desde el vientre de su madre, 16 y convertirá a muchos de los hijos de Israel al Señor su Dios; 17 e irá delante de  El con el espíritu y el poder de Elías para convertir los corazones de los padres hacia sus hijos, y a los desobedientes a la prudencia de los justos, a fin de preparar al Señor un pueblo perfecto.”  (Lc 1, 11-17)

 

            El Arcángel San Gabriel, que luego anunciará a María el feliz acontecimiento de que va a ser la Madre del Hijo de Dios, anuncia, esta vez, a Zacarías de  que va a ser padre.

            Las primeras palabras del Ángel: no temas  Zacarías, porque tu oración ha sido escuchada. Trata de transmitir tranquilidad a Zacarías: no temas  Zacarías. El Arcángel repetirá estas palabras en la Anunciación: No temas, María ( Lc 1, 30 ). Dios transmite Paz, y lo hace también a través de sus enviados. Nosotros también en la celebración de la Santa Misa nos transmitimos la Paz de Dios, la Paz del Señor. La Paz del Señor sea contigo, decimos; la Paz que es tener a Dios, la Paz que da al alma el estado de gracia y que es la que se transmite en el momento de la Paz en la Santa Misa; esa Paz que Dios nos da por medio de su gracia, de la oración y de la recepción de los Sacramentos. Fuera de esta  Paz no hay otra. Debemos ser transmisores de Paz como el Arcángel y para ello debemos obtenerla de Dios por los medios que El nos ha dispuesto.

 

Y Zacarías se turbó al verlo y le invadió el temor. Es de imaginar que no estaba en el pensamiento de Zacarías encontrar a nadie dentro del recinto Sagrado del Templo, al que solo los sacerdotes  tenían acceso. Ni los mismos levitas podían entrar: “ Yavé dijo a Aarón: Los levitas te ayudarán y te asistirán cuando tú y tus hijos tengan que servir en la Tienda  del Testimonio. Serán socios de ustedes en todo el servicio de la Tienda, pero no se aproximarán a los objetos sagrados, ni al altar...” (Núm. 18, 1-3). Por este motivo se turbó al verlo y le invadió el temor. Y por ello las primeras palabras del Arcángel son de Paz.

 

Porque tu oración ha sido escuchada, así que tu mujer Isabel te dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Después viene el anuncio. En la Anunciación comienza con un saludo especial a María, como a una Reina, en esta ocasión, en el Saludo a María, con más grandeza porque  el Arcángel está ante la presencia de la madre del Rey de la creación, y por tanto Reina con todo los derechos, después de Dios en su Trinidad Santísima, está María. Y es un anunció lleno de alegrías: Zacarías e Isabel van a ser padres, sus oraciones han sido escuchadas; la santidad y la perseverancia con la que servían a Dios se ve compensada con el máximo deseo de ambos esposos: ser padres. Pero no van a ser unos padres cualquiera; van a ser los padres del precursor del Mesías, del  Señor y que además: muchos se alegrarán en su nacimiento; 15 porque será grande ante el Señor ...  y convertirá a muchos de los hijos de Israel al Señor su Dios... 17 e irá delante de  El con el espíritu y el poder de Elías... a fin de preparar al Señor un pueblo perfecto.

 

            En los Evangelios de San Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan podremos ver como las palabras del Arcángel se van cumpliendo. Juan el bautista era muy querido y escuchado, y respetado por el mismo Herodes. Juan predica un bautismo de penitencia, grato a los ojos de Dios porque llevaba a quienes lo recibían a la conversión de la vida de pecado a una vida orientada a Dios; no era el Bautismo que instituye Jesús, que nos devuelve a la gracia, al quitarnos el pecado original; pero si hacia que el corazón de los hombres cambiara, convertirá a muchos de los hijos de Israel al Señor su Dios; 17 e irá delante de  El. Juan irá preparando el camino de Jesús que llega para anunciarnos el Reino de Dios y su establecimiento en el corazón de los hombres.

 

            Dios escucha todas nuestras oraciones, incluso las del pecador que desea Su asistencia para enmendar su vida; aunque a veces nos parezca que no nos escucha, como pudo parecerle a Zacarías e Isabel, que a pesar de su servicio a Dios creían no ser bendecidos con aquello que mas deseaban: descendencia. Pero Dios nos concede las cosas en el momento adecuado, como fue el caso de Zacarías e Isabel; la venida de aquel hijo debía esperar al momento adecuado, pues Dios lo había elegido, en aquella santa familia, para que anunciase la venida de la Luz del Mundo, la venida del Salvador.

           

Nos dice Jesús:Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe; y el que busca encuentra; y a quien llama se le abrirá”.  (Mt 7, - 8) Son palabras de Jesús que nos invitan a la oración de petición, una de las formas de orar. A través de la oración de petición nos sentimos necesitados del Señor, reconocemos nuestra nada y la necesaria ayuda de nuestro Padre. Zacarías, entre sus muchas peticiones, pidió sin duda descendencia; y debió hacerlo con constancia y perseverancia, de aquí que el Arcángel le diga: tu oración ha sido escuchada. Pero Jesús no se queda ahí; Jesús nos acerca a la confianza al Padre; nos dice que  nuestro padre Dios jamás nos dejará de escuchar, que nuestras peticiones, de una forma u otra, nunca caerán en saco roto, pues en el mismo Evangelio de San mateo se recoge a continuación de las citadas: “ O ¿ quien hay entre vosotros, al que si su hijo pide un pan le da una piedra?. ¿ O si le pide un pez le da una culebra?. Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar a vuestros hijos cosas buenas, ¿ Cuanto más vuestro Padre que está en los Cielos dará cosas buenas a quienes las pidan?. ( Mt. 7, 9-11). A través de la oración de petición estamos reconociendo a Dios, como nuestro Padre y nuestro Creador.

 

17 E irá delante de  El con el espíritu y el poder de Elías... a fin de preparar al Señor un pueblo perfecto. Juan el Bautista, como ya se ha indicado era una persona muy respetada y querida por su predicación y por hablar en la verdad. Muchos eran los que acudían a verle y a oírle, y también muchos los que acudían a recibir su bautismo de renovación y que desde su institución por Jesús como sacramento no solo será de renovación sino de renacimiento a la nueva Vida y a Dios.

 

            Nos dicen que cinco de los doce apóstoles habían seguido a  Juan el  Bautista; era de vida austera y valiente; en su predicación anuncia la llegada del Mesías; anuncia igualmente un nuevo Bautismo que no va a ser  solo de agua “ sino en el Espíritu Santo “ ( Mc 1,8); vive en el desierto retirado y dedicado a la oración; llegado el momento  pone en cumplimiento la voluntad de Dios y anuncia la próxima llegada del Mesías.            En el Evangelio de San Mateo podemos leer las palabras llenas de elogio que Jesús hace sobre Juan el Bautista:

 

¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿ acaso una cañita agitada por el viento? Entonces, ¿qué fuisteis a ver? ¿ Acaso un hombre vestido de finos ropajes? Ved que los que llevan finos ropajes se encuentran en los palacios reales. Entonces a que salisteis? ¿ A ver un profeta? Si, os lo aseguro, y mas que un profeta. Este es de quien está escrito:             He aquí que yo envío a mi mensajero que te preceda; el cual preparará tu camino delante de ti. En verdad os digo que no ha surgido entre los nacidos de mujer nadie mayor que Juan el Bautista.” ( Mt 11, 7-11).

 

            Dios nos llama a todos a cumplir la  sagrada misión de ser sus colaboradores allá donde desarrollemos nuestra vida: en la familia, en el colegio o instituto, en la universidad, en el centro de trabajo, en el núcleo de nuestras amistades, como laicos o religiosos de vida consagrada, como sacerdotes ...  y nos hace esta llamada desde la eternidad en la que fuimos elegidos por Dios. Juan el Bautista  es llamado a la misión de anunciar la venida del Mesías Prometido; Juan el Bautista es el último profeta que enlaza el Antiguo Testamento con el Nuevo  que comienza con el nacimiento de Jesús.

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