Presentación

buscar

 

Búscar una palabra o pasaje en la Biblia






BibleGateway.com



Poner este Gadget en su página


 

Texto Libre

Sindicación

  • Flujo RSS de los artículos

overblog

Por antonio tapia garcia
Wednesday 31 march 2010 3 31 /03 /Mar /2010 23:46

            Y al instante, cuando todavía estaba hablando, llega Judas, uno de los doce, acompañado de una muchedumbre con espadas y palos, de parte de los príncipes de los sacerdotes, de los escribas y de los ancianos. El que lo entregaba les había dado una señal: Aquel a quien yo bese, ése es; prendedlo  y conducidlo con cautela. Y al llegar a él en seguida , le dice: Rabbí; y le besó. Entonces le echaron mano y lo prendieron. Pero uno de los que lo rodeaban, sacando la espada hirió al criado del Sumo Sacerdote, y le cortó la oreja. En respuesta Jesús les dijo: ¿Cómo contra un ladrón habéis venido con espadas y palos a prenderme? Todos los días estaba en el Templo enseñando, y no me prendisteis; pero que se cumplan las Escrituras. Entonces, abandonándole huyeron todos. Y un joven, envuelto su cuerpo desnudo solo con una sábana, le seguía y lo agarraron. Pero él, soltando la sábana, se escapó desnudo” (Mc 14, 43-52)

 

 

            El evangelista nos narra el momento del prendimiento de Jesús. Habían tenido ocasiones,  a la luz del día, pero tuvieron miedo a la respuesta popular; y acuden en el silencio de la noche armados de palos y de espadas.

 

            En los evangelios de San Lucas y Mateo se recoge la respuesta de Jesús, tras el beso de Judas. ¿Judas, con un beso traicionas al Hijo del Hombre?” (Lc 22, 48). En el pasaje descrito por San Mateo un brevísimo diálogo entre Jesús y Judas: “Buenas noches, Maestro. Y le dio un beso. Jesús le dijo: Amigo, haz lo que vienes a hacer” (Mt 26, 49-50). El relato de San Juan  nos presenta un diálogo entre el Señor y el gentío que acude a prenderle.

 

            San Marcos nos  habla de una muchedumbre la que acompaña a Judas. San Juan recoge que a ese gentío le acompaña una  cohorte de legionarios romanos, que estaba compuesta de 600 soldados, al mando de un tribuno. Unos y otros desembocan en la cantidad de personas que acudieron a detener al Señor.

 

            El beso, señal de  saludo y de amistad que permanece inalterable a lo largo de los tiempos. Judas emplea esta señal para darle  a conocer. Jesús le recibe con cariño: Amigo, haz lo que vienes a hacer, como leemos en San Mateo. No le reprende. Al igual que durante la Ultima Cena, que silencia su nombre, parece  con ello darle una oportunidad de rectificar la grave acción que estaba cometiendo. Pero Judas sigue adelante. La soberbia había nublado el corazón de Judas. El Señor da una oportunidad a quien le hace el mal, y de seguro que se la seguirá dando hasta el final; todos gozamos de esas mismas oportunidades, cada día. El Señor nos da una nueva lección, ya no con palabras, sino con hechos: Jesús ama también a sus enemigos, a quienes da un trato de caridad.

 

            Prendedlo  y conducidlo con cautela, dice Judas, como temiendo que pudiera escaparse. No comprendía que era el mismo Jesús el que se entregaba. No ofrece resistencia, no intenta escapar, al contrario evita una reacción de los Apóstoles. Pedro hiere a uno de los siervos del Sumo Sacerdote, a Malco, pero Jesús le sana la herida. Nadie de aquella muchedumbre se detiene en aquel detalle; ni el mismo Malco quien acababa de ser curado. “¿Acaso no voy a beber el cáliz que el Padre me ha dado?” (Jn 18, 4)

 

            Una muchedumbre con espadas y palos (Mc 14, 43). Habían seguido muy de cerca la trayectoria de Jesús durante su vida pública : iba haciendo el bien. Esto lo sabían ellos. Era pacífico; tan solo el cercano enfado del Señor en el Templo. Muchas ocasiones habían tenido para capturarlo. Eligen la noche, y un grupo fuertemente armado, acompañados de soldados romanos. Como si se tratara de un ladrón, de un delincuente peligroso, o un activista de los que agitaban a la población contra el Imperio.

 

            Pero que se cumplan las Escrituras (Mc 14, 49). El Señor se deja prender, para ello había venido a estar entre nosotros. La primera parte de su misión sagrada se había cumplido; ahora quedaba la ultima, la mas dura, la del sufrimiento en toda  la extensión de la palabra, que culminaría con su muerte en la Cruz.

 

Pero antes quedaba el abandono, tal como lo había dicho. Entonces, abandonándole huyeron  todos (Mc 14, 50). Jesús queda solo ante aquellos que se consideraban sus enemigos. Es para nosotros otro toque de atención. Juzgamos la actuación de aquellos discípulos, sin acertar a ver nuestras claudicaciones, abandonos, negativas. Jesús se queda sólo aquella noche, el Sagrario viviente abandonado de todos. Un momento que se vendrá repitiendo con cierta asiduidad hasta nuestros días.

 

            ¿Quién era aquel joven que seguía a Jesús de lejos? “El detalle del joven de la sábana es exclusivo de San Marcos. La mayoría de los intérpretes ven en él una discreta alusión al propio San Marcos. Es probable que el Huerto de los Olivos perteneciera a la familia de San Marcos, lo que explicaría la presencia nocturna del muchacho, que se habría despertado repentinamente ante el bullicio de la gente

 

Volver a la página principal
 
Crear un blog en OverBlog - Contacto - C.G.U - Remuneración por el programa "Gana con tu Blog" - Reportar un abuso - Artículos más comentados