Seguir este blog
Administration Create my blog

 

De nuevo entró en la sinagoga, donde se encontraba un hombre que tenía la mano seca. 2 Le observaban de cerca por si lo curaba en sábado, para acusarle. 3 Y dice al hombre que tenía la mano seca: Ponte en medio. 4 Y les dice: ¿Es lícito en sábado hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla? Ellos permanecían callados” ( MC 3, 1-4)

 

            Comienza San Marcos, en este tercer Capítulo,  con un nuevo episodio ocurrido en sábado. En varias ocasiones se ha dicho que el día del sábado era un  día de descanso absoluto y dedicado a la oración. Hay que añadir un dato más al sábado; esta práctica sólo podía romperse si había por medio una vida en peligro. Jesús va a enseñar que el hacer el bien no tiene límites; en su más amplio sentido la vida de una persona está por encima de todo, tanto si está en peligro como sino; y esta es la doctrina que viene a enseñarnos para que nosotros la apliquemos, sea cual sea la época, la situación social en que se vive. Tampoco hacer el bien debe estar sujeto a ninguna ley ni tampoco a ninguna condición, por eso el Señor les pregunta a los fariseos, sabiendo de antemano lo que le iban a decir: “¿Es lícito en sábado hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla? (MC 3,4).

 

El sentido de salvar o de perder puede  bien tomarse en el del terreno espiritual, ya que una vida  puede perderse o salvarse en el modo que hagamos el bien u lo omitamos, y además un alma alejada de Dios es un alma que necesita de nuestro bien, de nuestra atención, sin dilación. San Marcos en su relato nos dice que  no contestaron, pero no  por no saber que contestar, pues siendo los escribas maestros de la Ley, sus conocimientos amplísimos les permitía saber que Jesús tenía razón; el silencio se debe al pecado de orgullo y de soberbia que les invadía y que les llevaba al extremo de la hipocresía. Por esto Jesús se enfada, como nos cuenta San Marcos; “5 Entonces, mirándolos con ira, entristecido por la ceguera de sus corazones, dice al hombre: “Extiende tu mano. La extendió, y su mano quedo curada” (MC 3,5), curando su mano.

 

            Un hecho notable a destacar, aquel hombre no se acerca a Jesús, o al menos San Marcos no nos lo describe. Es Jesús quien se acerca a Él. Tal vez,  aquel hombre,  si no ese día, en otra ocasión se lo hubiera pedido. Jesús se adelanta muchas veces a nuestras peticiones, aunque no se lo pidamos. ¿No pensamos muchas veces de cuantos peligros, de cuantos problemas, de cuantas situaciones no habremos salido sin su intervención con antelación a nuestros ruegos y súplicas?. En esta ocasión, la acción sanadora de Jesús se realiza para enseñarnos que el bien no debe tener límite ni estar sujeto a ninguna Ley humana, de la misma forma que Dios no pone límite a hacernos el bien, hasta el punto que permitió que su Hijo, Jesucristo muriera por nosotros. También nos enseña que no debemos esperar a que salga a nosotros el necesitado, sino que nosotros, Apóstoles y soldados de Cristo, desde nuestra Confirmación, somos los que hemos de ir a hacer el bien, incluso en los momentos más inoportunos, más intempestivos, como lo hizo el Señor: en el día del sábado.          6 Al salir, los fariseos, junto con los herodianos, celebraron enseguida una reunión contra él, para ver como perderle” (MC 3, 6). Los herodianos eran partidarios del régimen de Herodes; a la vez, eran considerados como enemigos acérrimos de los fariseos. Pero algo va a unirlos hasta el final: la persecución de Jesús.

            Una sonrisa, una palabra amable…pueden ser métodos curativos. No solo se curan las enfermedades del cuerpo. Hoy tal como camina la sociedad, a las enfermedades corporales, se unen, en aumento progresivo, las enfermedades del alma, con la perdida de valores, crisis de fe, perdida de  la fe, abandono de los buenos hábitos. Y esto se debe al abandono paulatino de la práctica de los sacramentos y de la oración y lo que era una vida espiritual antes, ahora se va tornando en un desierto árido y seco, de suelo resquebrajado, donde poco a poco van muriendo las briznas de hierbas que quedaban. Y el alma abandona la nave.

            Pero siempre hay alguien que reza por ti y por mi; reza con fuerza, con cariño y esa oración se torna efectiva; tan efectiva que donde ya no quedaban rescoldos ahora empiezan a aparecer.

            No te olvides del que tienes a tu lado o cerca de ti; acuérdate que es tu próximo y que como cristiano bautizado, tienes obligaciones sobre él si siente necesidades. No te olvides de la Comunión de los Santos, es tan efectiva, tan necesaria, tan del agrado de Dios. Hay muchos hombres de la mano seca que hemos de presentar al Señor. A lo mejor una dia somos nosotros los hombres de la mano seca y precisamos de ayuda.

Tag(s) : #MEDITACIONES AL EVANGELIO