“ Venid a mi todos los que estais cansados y agobiados y yo os aliviare”, nos dice el Señor. ¿Qué sentido tiene la vida? Alguna vez nos hemos preguntado, porque nos hemos perdido y no sabemos buscar y el agobio nos lleva a encontrar lugares equivocados, que nos aleja de saborear el verdadero sentido de la vida que solo nos ofrece Dios. Otras veces no preguntamos: ¿ Qué quiere Dios de mi, si soy un miserable pecador?. Y estas y otras preguntas que nos hacemos, siempre tienen el mismo objetivo: CONVERSION.

 

Precisamente, hoy, llamaban a la puerta dos catequistas dos catequistas; serían cerca de las nueve de la noche. Es muy importante resaltar la hora. Todo el dia en clases y el poco tiempo de descanso que tienen lo entregan a Dios  a la parroquia y encima tienen tiempo para estudiar. Eran dos catequistas del Camino Neocatecumenal, o como solemos llamarles : LOS KIKOS,  de Kiko Argüello.

 

Para algunos será una simple llamada propagandística. Yo, personalmente voy más allá. Y no es la primera vez. Una de ellas salvó mi vida, en la que intervienen dos catequistas de Testigos de Jehova, quienes en su labor, Dios hizo que llamaran a mi puerta. Poco después salvaron mi vida. Hoy, en diferente forma ha vuelto a llamar. ¿Y porqué no?. Ya no me hago preguntas, voy directo al objetivo. Ya no es tiempo de hacerse preguntas. Ya no es tiempo de perderlo. Muchas veces además de perder tiempo, es tratar de esquivar a Dios. Asi que iré al cursillo de los Kikos, tras cuatro años alejado de la Parroquia.

 

Nunca oiremos a Dios decirnos “mira, que el tren pasa una vez por la vida”. El tren de Dios pasa, incansable, muchas veces por nuestra. Porque aunque resulte fuerte podemos decir que Dios no sabria vivir sin amarnos, sin buscarnos una y otra vez, porque somos sus hijos y nos quiere a su lado para la eternidad.

 

Dios nos llama a la puerta de nuestro corazón, esperando no estar lleno, donde no haya cabida para El, como ocurriera en Belén. “venid  a mi todos los que estais cansados…”, el vacio de Dios de nuestro corazón, no hace vagar por la tierra, como hicieran los israelitas hasta que llegan  la tierra prometida; vagamos sin norte, buscando llenar ese vacio sin saber con que, y probamos de todo, pero el corazón se sigue mas vacio. No miramos al Cielo, porque pensamos que Dios es muy exigente “  estar todo el dia rezando…”. Pero el agobio el cansancio, proviene del vacio de Dios, buscamos y buscamos en los lugares equivocados, donde ha vacio de Dios.

 

Hoy ha vuelto a tocar mi puerta. Y me da lo que necesito, justamente lo que necesito. ¿Por qué estar ocioso?. Es el pecado mas peligroso. El ocio es semejante al caballo de Troya, por donde se cuela nuestro enemigo. El ocio ablanda el alma hasta que nos deja     como al paralitico de Cafarnaúm. ¿  que necesito?. Trabajo y aprendizaje. Ya no me hago preguntas, porque se lo que preciso y lo que preciso no me lo ofrece el mundo. Solo Dios. Si Dios toca tu puerta ábrele, dejalo pasar, invitale a tu casa, invitale a tu corazón, vacíalo con la practica de los sacramentos, adórnalo con la oración. No busques en otros sitios. Ni las sectas, ni los botellones… apagaran tu sed. Solo Dios te ofrece el verdadero agua que la sacie. Pero eso si ¡abrele
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