Presentación

buscar

 

Búscar una palabra o pasaje en la Biblia






BibleGateway.com



Poner este Gadget en su página


 

Texto Libre

Sindicación

  • Flujo RSS de los artículos

overblog

Por antonio tapia
Monday 4 june 2012 1 04 /06 /Jun /2012 00:46

 

                Las  vacaciones de este año han sido altamente significativas y enriquecedoras. La visita a Lourdes: inmensa, apoteósica; inimaginable la eclosión de fe que  se vive dentro del recinto; que cala muy hondo, hasta el alma, profundamente, pero sin histerismos, con una paz y una tranquilidad que hay que estar allí para vivirla. Por otro lado, haber podido compartir algunas horas con mi sobrinito, aquejado de una enfermedad que sin duda, le va a esclavizar para el resto de su vida. He vivido el ambiente de la familia, que me ha reconfortado el alma altamente; sintiendo, después, el tremendo dolor de tener que volver a mis obligaciones habituales, y alejarme, en la distancia,  de aquel pequeñín. He tenido ocasión de jugar con él, de dormirlo en mis brazos, de abrazarle con todo el entusiasmo y el amor que mi corazón daba; me he sentido transportado hacia ese otro mundo, que nuestro egoísmo y comodidad hace que olvidemos, el mundo de los niños y de los no tan niños  disminuidos, enfermos..., un mundo en el que antes no había pensado en toda su extensión. Alguna vez deberíamos dejar que nuestro corazón viva cerca de ese dolor, cerca de la Cruz del que esta a nuestro lado. Igual que en Lourdes. Hay que vivirlo para conocerlo, para sentirlo muy dentro y poder darnos cuenta que no son, como maliciosamente se dice, niños diferentes; sino seres que  han nacido "niños y además enfermos". Son niños, porque son personas como tú y como yo, pero "además enfermos" y por tanto, necesitados de que les ¡A-ME-MOS!.

 

                Hay quien me dice que con "estos niños hay que tener mucho corazón ( mucho amor), para vivir con ellos y para cuidarlos". Ciertamente que sí; mucho corazón (mucho amor), que es lo que le falta a un mundo que se mira a sí mismo en el espejo de su vanidad cada día, y se le agota la vista cuando ha de mirar al de al lado, al que sufre, al que le pide una limosna de amor. Y entre tanto, sumergidos entre un mar de cinismo y de contradicciones, podemos contemplar cada verano la inundación de carteles en defensa de los animales: "el no te lo haría a ti", con el rostro de un triste animal que nos parte el alma en mil pedazos. Con una mano, acariciamos el lomo del triste chucho y con la otra apartamos de nosotros a esa criatura que "nació niño y además enfermo".

 

                Y he pensado en los padres del mundo y he recordado la frase de una famosa psiquiatra francesa: "Tres segundos bastan para ser progenitores...ser padre es algo muy distinto. En rigor, sólo hay padres adoptivos. Todo padre verdadero ha de adoptar a su hijo". Ciertamente. Se piensa que ser padres es tener uno, dos, tres hijos... y echarlos al mundo como quien echa semilla al voleo. Cuando en realidad, ser  padre es lo que viene después del nacimiento de los hijos; es decir : amor, sacrificio, entrega, olvido de si mismo para ser ellos (sus hijos); aceptación de las privaciones, saber soportar los vaivenes de la vida agarrados al fuerte pilar de la fe..., pero además es darles una educación cristiana y humana, cuidar de sus necesidades, darles la salud, buenos consejos, vigilar sus compañías que no está reñido con el respeto a la libre decisión de los hijos (claro está , cuando esta libre decisión no se oponga a la ley Divina o a la ley humana)..., pero si además el hijo ha nacido enfermo, ese esfuerzo ha de ser mas grande, pero lleno de amor. Si hiciéramos un estudio basado en estas líneas...

 

                No pretendo enmendar la plana al Señor, pero entre las bienaventuranzas debería leerse otra más: "Bienaventuradas las madres y los padres que aceptan a sus hijos, concebidos, porque eso agrada a Dios". En mi  etapa de catequista en la Parroquia de San Sebastián, viví una de las Primeras Comuniones más felices de mi vida, la de un grupo de niños y de niñas con el  Síndrome de Down. Pero más que contar aquel emotivo momento, lo mejor es que todo el mundo hubiera podido vivir aquella ceremonia cerca de aquellos niños y de sus padres. Tal vez, muchos corazones habrían cambiado en su forma de dirigirse.

               

Fueron, al lado de mi sobrino, unos momentos llenos de ternura, momentos que han hecho renacer  unos sentimientos que existían, pero que estaban muy aparcados en algún lugar de mi alma. Ahora trato de transmitirlo, como quien reparte el mejor de sus tesoros. Y pido a  Dios, desde estas pequeñas líneas, que bendiga a los padres que, con todo el amor del mundo, han aceptado y cuidan de estos pequeños grandes ángeles, anteponiendo los intereses de estos pequeños a su propia comodidad y confort; y, también, para quienes día a día desde los Centros Especiales les ayudan dándoles su vida, amor y cuidados. Sois inmensos. Y el mundo funciona. Gracias a que aun queda amor en el corazón  humano.

 

                "Entonces les presentaron unos niños, para que les impusiera las manos y orase; pero los discípulos les reñían. Ante esto Jesús dijo: Dejad a los niños y no les impidáis que vengan a mí, porque de estos es el Reino de los Cielos"(Mt 19,13-14). Muchas consecuencias podríamos sacar de este pasaje. Pero yo me quedo con el mucho amor que Dios manifiesta hacia los niños, sanos o enfermos. Un amor que se convierte en una especial predilección.  

 

Tal vez nosotros, con los niños, actuamos como los apóstoles, con la diferencia que ellos lo hacían por un celo desmedido, en el deseo que aquellos pequeños no "molestasen" al Señor. Y nosotros, lo hacemos por un motivo mas diferente, mas tremendo, mas despreciable: por una vida mas cómoda, sin tener que cargar con un niño enfermo; y no por el evitarle una vida de sufrimiento y dolor, que es un mero escudo tras el que escondemos nuestra conciencia.

 

                Bienaventurados, vosotros, los padres y las madres, que aceptáis a vuestros hijos, cargando sobre vuestras espaldas su dolor, abandonandoos a vosotros mismos, negando vuestra propia comodidad para ofrecerles vuestro amor en su plenitud, pues eso agrada a Dios. Y si el Señor  les dijo que "de estos ( de los niños, es el Reino de los Cielos", ¿qué mayor gloria os podrá tener preparado para vosotros?. Gracias por vuestro rasgo de amor, hacéis que el mundo sea mas bonito y que la bondad brille sobre la barbaridad.

               

Volver a la página principal
 
Crear un blog en OverBlog - Contacto - C.G.U - Remuneración por el programa "Gana con tu Blog" - Reportar un abuso - Artículos más comentados