Si algo me repatea, es ver como la izquierda, marxista, se ha ido apropiando de términos a los que ha ido dándoles significado propio y monopolizándolos. Paz, camarada, solidaridad… pero no contentos, se apropian de los símbolos bajo los que dicen luchar, a fin de atraerse a sus filas a gentes de bien.
Andan por ahí cuadros de Cristo, a los que le han disfrazado de guerrillero uno cargando al hombro un fusil y otro llevando en bandolera una tira de balas y en una mano crispada, un crucifijo, con una mirada vacía de paz.
Un Cristo guerrillero para que los cristianos practicantes de la Hispanoamérica vean que lucha contra “la opresión”, que está de su lado, de esta forma los grupos revolucionarios los captan para sus filas, no sin la ayuda de sacerdotes implicados con los grupos revolucionarios, envenenados por la teología de la liberación o también llamada teología de la revolución.
Mucho daño ha hecho la teología de la liberación que han predicado algunos sacerdotes en la Hispanoamérica. Mucho daño a la fe y mucho daño a la Iglesia, por ejemplo Camilo Torres, Domingo Lain, José Antonio Jiménez, los tres sacerdotes españoles, dos de ellos murieron en combate. El daño llevado a cabo por estos sacerdotes consistió en atraerse para la guerrilla a creyentes, haciéndoles creer que Cristo estaba con ellos y que los revolucionarios luchaban por lo que Cristo vino al mundo; cuando los revolucionarios trabajaban por establecer el comunismo en los países de Hispanoamérica.
Da nauseas ver esas imágenes en las que han convertido a Cristo; una imagen falsaria y blasfema. Y me da terror el como muchos sacerdotes han abandonado su fe, para combatir del lado del mayor enemigo de la Iglesia, el marxismo, pensamiento en el que está envuelta la teología de la liberación. Y me da tristeza el que las conciencias de esos sacerdotes estén manchadas de la sangre de los muchos crímenes que los grupos revolucionarios han cometido. Dudo que estos practicantes de la teología de la liberación tengan fe, porque el comunismo que los grupos revolucionarios tratan de establecer en la Hispanoamérica es la negación de Dios.
El fin del Cristo guerrillero, es el de servirse de la imagen de Cristo para sus perversos fines, apoyados por sacerdotes que se han pasado a las filas combatientes revolucionarias. Tergiversan el Evangelio ya que dan sentido político y violento a muchos pasajes y el ejemplo más claro lo podemos encontrar en el sermón de la montaña, “bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia” que para los teólogos de la revolución o de la liberación, son los perseguidos por el gobierno “opresor”; “bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia”, aquí se presentan como perseguidos los contrarios al poder establecido anticomunista… y así, citas y más citas. Sirviéndose del Evangelio para conquistar al pueblo liso y llano, sobre todo creyente que es más fácil de atraer.
¡No os dejéis engañar! El Cristo guerrillero esta fuera de contexto. Cristo pasó haciendo el bien y nunca, su doctrina, habló de violencia, sino de la auténtica Paz.
Ese Cristo armado y de rostro serio es una gran mentira. Es el gran engaño marxista, que no duda en mentir, con el fin de lograr sus objetivos. Siempre el marxismo, y sus partidos satélites han acudido a los mismos ardides para engañar. Si las gentes se dieran cuenta de las artimañas de los partidos de izquierda y la maldad de los grupos revolucionarios, estos serían derrotados. Está en tus manos. No desaproveches las ocasiones. Está en tus manos

