Por antonio tapia
Monday 8 august 2011 1 08 /08 /Ago /2011 04:29

 

El código de derecho  canónico en su artículo 987, 1 dice: “ el sigilo sacramental es inviolable, por lo cual está terminantemente prohibido al confesor descubrir al penitente de palabra o de cualquier otro modo y por ningún motivo; de violar este mandado, caería sobre él la pena de excomunión de foema automática”,

No existe motivo alguno que rompa o permita romper este secreto.

Por ejemplo, hace unas semanas, robaron unos códices de la Basílica de Santiago de Compostela. Uno de los autores llamó para decir que lo devolverían bajo secreto de confesión. El sacerdote que los recibiera, bajo ningún concepto podrá violar el secreto de confesión, ni dar la mínima característica de quien devuelve los códices.

Todavía existe el miedo en lagunas personas a acercarse a este sacramento. El miedo es a veces a confesar los pecados cometidos contra el  sexto y noveno mandamiento. Otras veces, el miedo es al confesor.

Quien no ha cambiado de acera, alguna vez en su vida, cuando ha visto al confesor con el que se iba a cruzar.

También el sentido de la vergüenza, suele hacer que algunas personas se alejen de este sacramento.

Bajo ningún concepto el confesor va a comentar los pecados confesados por el penitente, además es imposible que el confesor, recuerde los pecados confesados o pueda asociarlos a una determinada persona, pues son muchas las personas que acuden a este sacramento. El sentido de vergënza o de miedo a lo que el sacerdote me pueda decir, son  tentaciones para evitar volvamos al estado de gracia y de amistad con Dios.

El sacramento del perdón debe darnos Paz, nunca inquietud, por ello una vez confesados nuestros pecados comenzamos una nueva  vida de cara  a Dios y de cara a mi vida espiritual. Si salimos con miedos y preocupaciones, no vamos a adelantar nada, vamos a rompernos de nuevo. Por ello, el sacramento de la penitencia, debemos reforzarlo con el sacramento de la eucaristía a ser posible con frecuencia; no dejarlo sólo para la Misa del domingo-

En tiempos de la Rusia radical, siendo Jefe del KGB Yuri Andropov, posteriormente presidente del gobierno ruso y cuyo nombre salió a relucir tras la famosa pista búlgara, en el atentado al Papa Juan Pablo II, fueron detenidos dos sacerdotes que habían recibido en confesión a varios altos cargos del comité del partido. El objeto, era saber si les habían pasado algún tipo de información delicada.

Fueron interrogados durante horas, por hábiles policías del KGB, con resultado cero. Asi que acudieron al suero de la verdad, como último movimiento. El resultado fue negativo para los interrogadores. No habían sacado nada a los sacerdotes, ni el mas minimo pecado confesado. El sigilo sacramental había superado al suero y a los interrogatorios.

Por antonio tapia
Saturday 6 august 2011 6 06 /08 /Ago /2011 08:53

Días atrás comentábamos el miedo de Pedro a perecer (tu miedo y mi miedo)entre las olas del mar embravecido (nuestras tentaciones, y seducciones del mundo). Y digimos que la solución, hoy día pasa por el sacramento del perdón, sin olvidarnos del sacramento de las Eucaristía y la oración. Ello nos devolverá la fe, la esperanza, el ánimo.

El sacramento del Perdón nos perdona los pecados y además retorna a nosotros la Paz; y esto lo sentimos todos, vemos la vida de otra forma, muy diferente a como la veíamos antes de la confesión.

El pasaje de la oveja perdida, me recuerda al de la Parábola del hijo prodigo.

“si un hombre, tiene 100 ovejas y se le descarría una ¿no dejará las 99 para ir en busca de la descarriada?”. En el hijo pródigo, el Padre pasa las horas esperando la vuelta de su hijo y cuando lo ve en la lejanía, sale a toda prisa; el pastor sale de prisa para buscar a la descarriada. En ambos existe el deseo de recuperar al que se ha perdido. No dice el Padre ¡ ya vendrá!   Ni el pastor  “¡ ya se la comerán los lobos!”. Jesús no da por perdido a ningún pecador. El sale al encuentro del descarriado y espera con paciencia la vuelta, “ porque no es voluntad del Padre Celestial que se pierda uno solo de estos pequeños”.

En esta parábola, la oveja abandona el rebaño, en el hijo prodigo, el hijo abandona la casa del Padre. El abandono, significa ir a la vida de pecado, que es cuando nos alejamos de Dios y abandonamos realmente la Casa del Padre. El pecado enemista con Dios y a pesar de perder la amistad con Dios, el nos sigue amando y dispuesto a perdonar y olvidar.

Mas cuando el Padre recupera al hijo, hace una gran fiesta para celebrar el retorno del hijo.  Del pastor dice Jesús en la parábola “tiene mas alegría por ella, que por las 99 no descarriadas”.

Tanto las 99 ovejas no descarriadas, como el Hijo que permaneció siempre junto a su Padre, dan alegría continua y el Señor les da la gracia continua para que permanezcan en la santidad. Recordemos, cuando el Señor comia  con pecadores y los fariseos se lo echan en cara el les responde que ha venido a curar a los enfermos, que solo los enfermos precisan de médico; es decir a recuperar a los pecadores.

¿Somos de las ovejas perdidas?. ¿Somos el hijo prodigo?. Y queremos regresar al redil o a la casa del Padre. Pues el Señor nos espera en el sacramento del Perdón. Alguna vez hemos sentido miedo al acercarnos , ¿Qué me dirá el sacerdote cuando escuche mis pecados?. ¿Me reñirá? ¿Lo oirán los demás?... y aquí está el Señor a nuestro lado, diciéndonos ¡Animo, soy yo, no tengais miedo. ¡Animo! ¡Adelante!. Sin miedo. ¿Y después?. El mejor regalo del mundo ¡La comunión!

Por antonio tapia
Friday 5 august 2011 5 05 /08 /Ago /2011 04:59

Aún, en pleno siglo XXI, existe el lastre de la Ley del Talión. No pretendo criticar ni a musulmanes ni a judíos, tengo amigos en ambas religiones. Solo establecer un “no lo comprendo”, porque es de suponer que la religión es el establecimiento de la paz interior, el reconocimiento del otro como a un hermano y el saber perdonar y no tomarse la justicia por su mano.

El Señor, en el Sermón de la Montaña, hace mención a esta ley judía: “Habéis oído que se os dijo ojo por ojo y diente por diente; pero yo os digo, resistid el mal; antes bien, al  que te abofetee en la mejilla derecha, ofrécele también la otra”.

Para corregir el error de interpretación, hay que aclarar, que con esas palabras, Jesucristo no dice en ningún momento que no nos defendamos. Toda defensa es justa. La defensa no debe convertirse en un acto en el que causemos mas mal que aquel recibido, por ello la defensa ha de ser proporcionada; pero la defensa es justa, podemos emplearla, mas nunca desproporcionada; es decir causando un mal mayor.

Jesús prohíbe la venganza, que es el fin de la Ley del Talion. Por ejemplo, hace unos díasse iba a proceder a la ejecución de una sentencia de un hombre, consistente en el mismo daño infringido a una mujer. Hace unos años, por despecho, lanzo sobre el rostro de la mujer un frasco de ácido, ocasionándola graves quemaduras y ceguera total.

No voy a decir que no hubiera presiones que si las hubos, para evitar se cumpliera la sentencia, entre ellos Amnistia Internacional. La presión fue fuerte. Al  final la mujer la mujer ofreció el perdón, pero se le debía indemnizar con 200.000 euros, dinero del que no dispone el reo. ¿Qué pasará al final?. La ejecución no se llevará a cabo.

La prensa iraní  ha tratado a la mujer de generosa y valiente. Sin embargo ¿Cuántas mujeres no son perdonadas, sin que nadie cause presión?. ¿Debe ser siempre la mujer la que ceda?

Seguro de que algunos de los que   tiran la piedra tienen  cosas que callar. “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra”. Estamos en el siglo XXI, la Ley del Talión, sobra. Creo que ya es hora de que sea sustituida. El papa Juan Pablo II pidió perdón por los graves errores cometidos por la Inquisición. Con esto quiero decir que de la misma forma puede sustituirse la Ley del Talión.

Por antonio tapia
Wednesday 3 august 2011 3 03 /08 /Ago /2011 15:00

Al igual que las palabras del centurión, que se han hecho ya perpetuas, al acercarse a comulgar “Señor, yo soy digno”, y las de aquel padre pidiendo la curación de su hijo: “Señor, si quieres, puedes”; y tantas otras, también las palabras de Pedro, las habremos repetido más de una vez: “¡Señor, sálvame!”, cuando nos hemos encontrado en una encrucijada, en una situación difícil o acuciados por una tentación.

Pedro que era un hombre, recio, curtido, fuerte, siente miedo, verdadero miedo cuando ve que la barca iba a ser “tragada” por una ola. ¡Señor, sálvanos! Siente miedo, se acuerda de Jesús. Lo mismo nos pasa a nosotros, cuando el temor nos apresa, nos inutiliza, nos incapacita, ¡Señor, ayúdame! Y el Señor que nos ama tanto, que no puede estar ni un segundo sin amarnos, acude en nuestra ayuda. Y nos dice como a Pedro: ¡Animo, soy yo, no tengáis miedo! Nos dice con voz tierna, como les hablaba a aquellas gentes de Palestina, con cariño, no como los escribas y fariseos.

¡Animo!. Fíjate, el Señor nos anima. Serán muy rojos nuestros pecados, pero Él nos anima con cariño a acercarnos. Él te anima, no te riñe, pero ojo, eso n o quiere decir que esté de acuerdo con la vida que podamos llevar. El pecado produce la pérdida de la amistad con Dios, y el Señor quiere que volvamos a esa amistad y por eso nos busca, como el pastor busca a la oveja perdida, y nos busca sin descanso y cuando nos ve, sale corriendo a recibirnos, como el padre de la parábola del hijo prodigo para perdonarle y acogerle.

¡Animo! ¿Por qué estas triste? ¿De qué tienes  miedo? El mismo Jesús te está esperando pacientemente, porque no te da por perdido. Nos espera en el sacramento del perdón. El mismo nos habla como a los discípulos: ¡no tengáis miedo! ¡Adelante! Él está a nuestro lado y también María, la Virgen que nos dice “Haced lo que Él os diga!, con esas palabras que parecen simples, nuestra Madre nos dice que siguiendo la huella de Jesús seremos salvos, solo con lo que Él nos diga.

Con el pecado, nos vamos de la Casa del Padre, cuando recapacitamos y volvemos arrepentidos al sacramento del perdón, Jesús sale a nuestro encuentro y nos acompaña. Por eso, no tengas miedo, ni vergüenza de decir todo; pues algunas veces la vergüenza hace callar pecados. Vacíate. Hay una canción que cantaba el tenor español Luis Mariano con su voz prodigiosa, que podría ser aplicable aquí

Santa María, madre del Salvador

Vuelve tus ojos

Hacia mi oración

Santa María, madre dolorosa

Te pido en este día

Que ampares mi dolor

Ven a callar esta pena

….

Por antonio tapia
Tuesday 2 august 2011 2 02 /08 /Ago /2011 15:00

Hay un mal que prevalece en algunas personas y que llamamos “los respetos humanos”; que son el sentimiento de vergüenza que tenemos, por dar a conocer como pensamos, como sentimos y como somos; otras veces, se disfraza en un sentimiento de miedo, como por ejemplo, cuando escuchamos una blasfemia, nos callamos o sonreímos; otras veces nos frenan a la hora de defender nuestros valores.

Los respetos humanos, son como un cáncer que nos va consumiendo y pasamos de un lado a otro, ahora sentimos vergüenza de ser identificados como cristianos. Ahora “tragamos” de todo; ahora hasta participamos de conversaciones poco edificantes dentro de nuestro grupo.

Tal vez en algún momento intentamos reaccionar “la próxima vez me van a oir…”, pero esa próxima vez n o llega nunca, porque los respetos humanos nos han acobardado. Antes sentíamos vergüenza, ahora es miedo.

Los respetos humanos dañan la vida espiritual y con ella dañan nuestra vida de apostolado, a la que hemos sido llamados por el Señor. Casi nos estamos convirtiendo en inservibles. Pero tenemos que reaccionar. El cristiano nunca ha dejado de luchar, además cuenta con la ayuda del Señor y de su Madre, la Virgen María. Encomendémonos a ellos, si de verdad que remos echar ese mal de nosotros.

Decía san José María Escrivá “ asusta el daño que produce, si nos dejamos arrastra por el miedo o la vergüenza de mostrarnos cristianos”. Nos hace daño espiritual a nosotros y a aquellos que nos rodean o que nos habían tomado como ejemplos a seguir.

Por 658207715
Monday 1 august 2011 1 01 /08 /Ago /2011 21:18

El código penal define el homicidio como “el que matare a otro”, y matar es quitar la vida a otro, dicho con más claridad. Para que sea asesinato, deben concurrir determinadas circunstancias, como alevosía, premeditación, precio, recompensa o promesa, ensañamiento.

También, el código penal, define como suicidio el que se priva así mismo de la vida y castiga al inductor al suicidio y “al que coopere con actos necesarios al suicidio”; se prevé también “si la cooperación llega hasta el punto de ejecutar la muerte”.

Pero hay más, “el que causare o cooperare activamente con actos necesarios y directos la muerte de otro, por la petición expresa, seria e inequívoca de éste, en el caso de que la víctima sufriera una enfermedad grave que conducta necesariamente a la muerte” también está prevista una pena.

Todo esto se contradice con la despenalización del aborto, ya que se produce la muerte de una persona que goza de vida, aunque sea dentro del seno materno. El aborto se trata de un parricidio o infanticidio al ser la madre la que da su consentimiento, el resto de los colaboradores, cometen asesinato.

A pesar que el gobierno lo haya despenalizado y quienes practique el aborto y la ley de la muerte digna, les afecta por igual lo previsto en el quinto mandamiento de la Ley de Dios. El declararse ateo, agnóstico… no les excluye del pecado cometido. A pesar de que ellos digan alegremente que no. Nadie está exento del cumplimiento de la Ley de Dios.

Dios no habla sólo para los cristianos, sino para todo el mundo y a todos se nos exigirán cuentas de nuestros hechos.

Poniéndome trágico, dire que da terror dejar en manos del socialismo el gobierno de España y del mundo; pues han demostrado hasta la saciedad que no respetan la vida hmana.

Triste conciencia, si la tienen. Dan pena

 

 

 

Por 658207715
Sunday 31 july 2011 7 31 /07 /Jul /2011 09:10

Dicen que el gato tiene siete vidas. No sé si será verdad. Pero la gata siamesa de mi abuela de vitoria, si debía tenerlas. Aun no me explico, como no huía al verme aparecer los veranos, a pasar un par de meses. Y tampoco me explico, como mis tías tampoco huían. Como se decía entonces, era de  “la piel de barrabás”. La verdad sea dicha, tenía inmunidad por parte de mi abuela. Hasta la profesora de verano, de la Escuela de Artes y Oficios, pidió auxilio a mis tías, después de un “regalito” que se me ocurrió llevarle. Dos ratoncitos muertos, envueltos en papel de periódico para su gato. Habría que haber visto la cara que puso. Por supuesto, al dia siguiente “vacaciones”.

Imagino a mis tías, cada verano haciendo novenas al Beato Valentín de Berriochoa, para que ese verano fuera mejor. Para desgracia de mis tías y de la gata, el Beato había chocado, con un hueso duro de roer.

Aquellos eran otros tiempos para España. Eran tiempos de Rosario en Familia, tiempos en que los padres rezaban con los hijos. En casa de mi abuela, todos los días se rezaba el Rosario, antes de irse a dormir. Además de loso que durante el día mi abuela había rezado, pues hasta cocinando, se le veía el movimiento de los labios, señal que rezaba. Y así le llegó su fallecimiento, en el Hospital, mientras rezaban conjuntamente el Rosario.

Como decía, aquella gata si debía tener 7 vidas. Al menos mi tía la salvó de dos; una de ellas, la rescató del wáter, donde la había tirado y los maullidos lastimosos la salvaron.

Al llegar la noche, se veía la TV, menos yo; no se me permitía ver las películas de uno o dos rombos ( mayores de 14 y 18 años respectivamente). Época  de los Intocables. Los domingos a misa, a la Iglesia del Carmen o de San Antonio; después al picoteo. Y si era época de liga, a ver al Alavés.

Era otra España; tan añorada para unos y tan denostada por otros. Aquella España, era la defensora de los valores. Una nación sin valores, está destinada al fracaso. Y el ejemplo es palpable. Hoy España esta devorada por “la cultura de la muerte”, el aborto y lo que llaman “muerte digna”, para tapar la realidad, son dos de los grandes males; luego la cultura del botellón (alcohol, sexo y drogas) es otro de los males para la juventud.

Menos mal que aún hay familias que rezan unidas, y familias donde el rezo del santo Rosario bendice el final del día. Son familias que hacen que la sociedad siga caminando. Quedan muchos recuerdos de aquella España católica, aquella España a la que ahora quieren arrancar su alma.

Por ANTONIO TAPIA
Saturday 30 july 2011 6 30 /07 /Jul /2011 07:21

 

Hay muchas formas de rezar. No solo con el Padre Nuestro y el Ave María… ¿sabes que puedes rezar con tu trabajo? Decía Santa Teresa, que también entre los pucheros estaba Dios. ¿Por qué no? Tenemos el poder, o la gracia o como quiera usted llamarlo de convertir todo lo que hace en oración. Solo hace falta una cosa, ofrecer eso que hace a Dios. “Señor, te ofrezco este trabajo que voy a realizar…”. Desde un informe hasta una sopa de pan. Tenemos que tener en cuenta, que es Dios el primero que ve nuestro trabajo, por lo que hemos de esmerarnos en su presentación, sin quejas ni protestas. Deberíamos ser los cristianos, los mejores trabajadores, por el hecho que todos nuestros trabajos deberíamos ofrecérselos a Él.

Pero a veces se escapa una protesta, un borrón, una cuenta mal hecha. Y hemos fastidiado lo que en principio era un regalo a Padre Dios. El trabajo muchas veces nos come el tiempo, incluso nos resta tiempo para atender a la familia. Ofrecido a Dios, nunca quedará sin premio.

He ido dos veces, en mi vida, al teatro. La primera vez, fue en Valladolid. Representaban “Pipo y Pipa caen en la trampa”, donde el malo era “el mago carrasclás, bueno por delante y malo por detrás. Al que toda la chiquillería del Teatro chillábamos. Al final todo contento, el malo cayó en la trampa.

La segunda vez, aquí en Tenerife. Casi cincuenta y un años después. Representaban en el Auditorio “El lago de los cisnes” sobre hielo. ¡Magnífico!. Volvería a verlo más  veces. Un elenco impresionante de patinadores sobre hielo, hicieron las delicias de los asistentes. Rozando la perfección. Es el mejor ejemplo de trabajo bien hecho, con gusto. Eran dos sesiones por día, entregados a tope. Auténticos profesionales. Al final, el público puesto en pi, durante varios minutos, no dejó de aplaudir.

También Dios nos aplaude, cuando ofrecido un trabajo a Él, se lo presentamos bien hecho, como auténticos profesionales. Cuando realizamos un trabajo, es Dios el primero que lo ve y el primero que va viendo como lo desarrollamos. Estaría  feo hacer una chapuza, mal calculado, con borrones o tachones. Deberíamos ser los mejores, porque el cristiano debe ofrecer lo mejor a Padre Dios.

Que en el trabajo está el típico que se pasa rascándose la barriga, sin dar un palo al agua, paseándose en horas de trabajo por internet. Eso no debería ser problema nuestro; quiero decir, no debería ser motivo para protestar. Al final de cada día presentamos nuestros trabajos; unos van con las manos llenas otros no. Nosotros, los cristianos, deberíamos de preocuparnos ¿Qué he hecho yo hoy?.

Cierto que alguna vez dan ganas de “meter un brazo por la manga” a alguno. Pero mejor no. Lo nuestro es dar ejemplo.

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