Por antonio tapia garcia
Friday 4 december 2009 5 04 /12 /Dic /2009 00:52

Cuando se estreno la película Kramer contra Kramer en España causo gran sensación dentro del pensamiento modernista que se iba imponiendo por aquel entonces, sobre todo en lo referente al matrimonio. Pero aquello era algo más que una película, pues lo que se representaba era la cruda realidad entre dos personas, marido y mujer: el divorcio, la ruptura del matrimonio, la, muchas veces, pugna entre dos esposos. Aquella película era algo más serio de lo que se pensaba y cuyo final no es precisamente una novela rosa. No siempre el divorcio es un estallido de violencia, pues en muchos casos es la ruptura amistosa de una relación.

La ley del divorcio, que se pensó que era una panacea y un paso hacia adelante, en una nación que se quería unir a otras con avanzadas leyes “progresistas”, nos presenta muchas veces su cara más cruel, pues no siempre se reparten rosas. Los antes amantes esposos se convierten en encarnizados enemigos; los hijos se ven gravemente afectados ante las separaciones de los padres y en ocasiones educados dos maneras diferentes, según el modo de pensar del padre o de la madre y según toque estar con uno y con otro la vida será diferente. También vemos a padres enfrentados en las salas de Justicia para conquistar la tutela de los hijos, ante la mirada absorta de estos, que ven como la palabra “te quiero” que antes se decían se convierte, en ocasiones, en amenazas y rencores. Todo bajo la apariencia de “perdida del amor”, un amor que tal vez no hubo nunca existió o fue un espejismo. Me decía un compañero acerca de su divorcio, que todo fue mera soberbia por no querer uno y otra reconocer ninguno los errores cometidos.

Muchas veces la ley del divorcio  no es liberadora, pues ata aunque separe; pega aunque rompa; de ahí que los que antes eran cónyuges y si la separación no es amistosa, se verán unidos por los pleitos: por tutelas, horas de visita, repartos de bienes, mensualidades que hay que pagar para la manutención de los hijos…pienso que la ley del divorcio es la mayor torpeza legislativa que se ha creado.

Hoy con la aparición de internet y los chats, el número de divorcios ha incrementado, pues estos han dado lugar a rupturas matrimoniales al crearse determinadas relaciones: extramatrimoniales, vamos lo que vulgarmente llamamos poner los c... Eso si ¿Qué pasa con .los hijos? Que son al final, quienes en muchos  casos pagan el pato, quienes son los perjudicados por la soberbia o falta de dialogo de muchos padres.

Por antonio tapia garcia
Thursday 3 december 2009 4 03 /12 /Dic /2009 00:15

El padre Martin Descalzo definía la palabra vocación como “amar lo que uno vive”; así, sencilla y llanamente. ¿Para qué buscar más significado a esta pequeña gran palabra? Pero añadía: “no es un sueño, un caprichillo pasajero, menos, un afán de notoriedad. Todas las aventuras espirituales, son calvarios. Y el que se embarque en una verdadera vocación sabe que será feliz, pero no vivirá cómodo”. Toda vocación exige su gran sacrificio, entrega en cuerpo y alma, desprendimiento de las comodidades.

Aquí me refiero a la vocación del Apostolado, a la que todos, desde el Bautismo, hemos sido llamados por Cristo y cuya llamada aun resuena en el Monte de las Bienaventuranzas: “vosotros sois la luz del mundo” y “la sal de la tierra” y cuyo origen bien podríamos encontrarlo en aquellos pastorcillos, que después de contemplar el gran acontecimiento en aquel portalico, van a contarlo a todos. También me refiero a esa otra vocación, a la que también llama el Señor personalmente, tal como nos lo enseña el evangelista: “llamo a los que él quiso, y fueron junto a Él” (Mc. 3,13). La vocación no es una iniciativa propia, ni un sueño, es una iniciativa divina, porque proviene del mismo Dios, que es el que llama: “no me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros y os he destinado para que vayáis y deis fruto” (Jun. 15-16). Es una vocación, la llamada del Señor, que exige sacrificio y abandono de lo más querido y por tanto, una gran dosis de amor a Dios que otras vocaciones no exigen.

Años atrás, tuve la ocasión de visitar el Noviciado del Colegio de la Pureza de María en Barcelona, y realmente no hacía falta buscar en el diccionario que significaba la palabra vocación, se veía en aquellas caras de felicidad, se sentía en el ambiente, calaba en el alma, se transmitía y manaba de los corazones de aquellas novicias al mío propio. Jamás había recibido con tanta fuerza aquel baño espiritual. Mereció la pena vivirlo para comprenderlo. Creo que daría un nuevo sentido a la vida de los que van  con el vaso del alma vacio, sin saber cómo ni con que llenarlo.

Matar esta esperanza, que nace en el corazón de nuestros jóvenes, para sustituirla por otra “vocación forzada” es el error más tremendo que se puede hacer. Dejad y ayudad, padres, a que crezca ese deseo de servicio a Dios dentro o fuera del mundo

Por antonio tapia garcia
Wednesday 2 december 2009 3 02 /12 /Dic /2009 00:18

                “Lo más maravilloso de esto es que cada niño que ha podido evitar la muerte de la mano de sus propios padres ha encontrado un hogar con nuevos padres " Son palabras de Madre Teresa de Calcuta. Resulta increíble que, a finales del Siglo XXI, exista un proceso de deshumanización tan avanzado. Pero, aún así, las conclusiones materialistas de Tomas Hobbes sobre la raza humana están muy lejos de cumplirse, gracias a Dios, cuando decía que “el hombre es un lobo para el hombre”. Una vez más contemplo con grave desolación la sensación de desamparo que da verse sin el respaldo de las leyes; el sentimiento de indefensión que produce el abandono al que, en muchas ocasiones, nos vemos abocados por parte de quienes tienen encomendado impartir justicia y conservar el orden social; la impotencia al ver como el clamor de nuestras voces pidiendo ¡justicia! cae en saco roto.  Una vez más, en los fríos  quirófanos de las clínicas abortistas se repiten las escenas más desgarradoras que jamás mente humana pueda concebir: el bisturí  mutilando el cuerpo de un ser indefenso dentro del seno materno; otro ser, que lucha con todas " sus fuerzas " contra la aspiradora que absorberá su diminuto cuerpo destrozándolo sin piedad... y todo, ante los cómplices silencios de un mundo despiadado, cruel y egoísta.  Hoy, un  nuevo supuesto sobre la ley del aborto ha sido remitido  el de las niñas de 16 años que pueden abortar sin consentimiento de los padres, el más  atrevido por las consecuencias y alcance socio-moral que tiene, ya que supone un paso casi definitivo para la legalización total del aborto, o aborto libre, en una sociedad que presume de moderna y progresista, de solidaria y justa.                                          

                Cuando hace años  al otro lado de nuestras fronteras se despenalizaba el aborto, se creaban nuevos supuestos tendentes a la interrupción del embarazo, se hablaba de eutanasia..., sentía, entonces, una cierta tranquilidad, dentro de la tristeza, confiaba en la sociedad española; esa sociedad que a lo largo de su historia ha demostrado con suficiencia ser la garante de los principios morales y valores naturales de la persona. Pero confieso que tuve un grave error de apreciación; los tiempos cambian, y con ellos, el hombre.

                Hoy nos situamos  casi a la cabeza de las naciones que se jactan de "progresistas en los supuestos despenalizadores del aborto".   Hoy, el Sr. Zapatero  en su desenfrenada carrera hacia el despropósito total, roto en su orgullo por el fracaso economico, premia a sus electores con un supuesto más que nos  encamina, sin duda, hacia la liberalización total del aborto. Tal vez, empujado por los estertores de su inminente muerte política, pretende arañar votos y simpatías entre sus ya desconfiados electores.     Pero sea cual sea la motivación aviesa, el afán de revancha o la maniobra que ha llevado al Sr. Zapatero a presentar, por el método de urgencia, el nuevo supuesto sobre el aborto, el caso es que ha atravesado nuestras fronteras con toda su virulencia. Por desgracia, y como viene ocurriendo en temas de especial trascendencia, el apoyo del sector "católico-practicante " vuelve a ser determinante, ya que con su voto han vuelto a hacer posible una ley que permite el sacrificio de un ser dentro del seno materno.  ¿Hasta cuando el "  derecho a matar " se impondrá sobre el sagrado derecho a la vida? Si mal no recuerdo, en el año 76, fue abolida la pena de muerte de nuestra legislación: se la consideraba inhumana e indigna. ¿Por que persisten en su aplicación? ¿Que mal os han hecho estos pequeños para que los matéis?

                Ante este nuevo golpe a la " legalidad vigente ", me pregunto: ¿De qué nos sirve la Constitución, si en su titulo 15 se defiende el derecho a la vida de todos los españoles? ¿Cómo se puede vulnerar una ley que se supone inviolable? ¿Dónde está en verdad la justicia? ¿Dónde, quienes deben velar porque se cumplan las leyes y sancionar a quienes se colocan al margen de ellas? ¿Puede un magistrado admitir como buena una ley que atenta contra los derechos de las personas, y más aún contra el sagrado derecho a la vida? A este respecto, me gustaría recordarles una sentencia del la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe donde se dice: " Cualquiera que sea la ley civil, debe quedar bien claro que, el hombre no puede jamás obedecer a una  ley inmoral en sí misma; tal es el caso de la ley que permitiera el principio de la licitud del aborto " (nº 15). Desde hace unas semanas, bien claro lo están diciendo los obispos.

                Si ayer condenábamos el aborto en los supuestos presentados y aprobados por el gobierno socialista, tanto en sus métodos como en sus formas; hoy, y ante el nuevo supuesto con más grave razón debemos hacerlo ya que se tiende a legalizar el  aborto a la edad de 16 años.

                Dicen que la esperanza no se pierde nunca, pero de ninguna manera podemos permanecer expectantes a que esta situación se solucione por sí misma, aguantándonos con santa indignación; callándonos en un asunto que dicen " no es de la incumbencia de los católicos " ... " si no queréis abortar no lo hagáis "...; todo lo contrario, cuando las leyes se niegan a defender el sagrado derecho a la vida, cuando la Justicia hace oído sordos a las voces de aquellos seres indefensos que dentro del seno materno claman ¡ justicia !, creo que es hora de concienciarnos, salir de la pasividad y tomar los medios para acabar de una vez por todas con esta barbarie que es la vergüenza de una sociedad que se pretende justa, solidaria, moderna... La actuación dolosa de quienes legislan, de quienes bisturí en mano ( o por otros medios más bárbaros) siegan la vida de unos seres indefensos,  y de esas " madres " y "padres" que dan su consentimiento a tan brutal acto, no deja lugar a dudas  a  la perversidad intrínseca del acto, pues el único fin del aborto voluntario no es otro que el procurar la muerte del feto, y no me creo que sean otras las causas : como que todas las "madres" se encuentren en estado de ansiedad o que corra riesgo su vida...

                La teología de la natalidad es bien  precisa en sus términos: " el aborto directo es gravemente ilícito”. Se condena de una manera absoluta todo asesinato de una vida en germen y con más gravedad, si cabe, cuando el feto lleva hasta tres meses dentro del seno materno. Pero que les importan las condenas, las sanciones canónicas si carecen de los más esenciales valores humanos. La vida debe ser respetada desde su origen, y el origen de ésta se encuentra en el momento mismo de la concepción como la ciencia médica ha demostrado continuadamente y por tanto toda acción mortal contra un feto es un grave atentado para el que no cabe ni la más mínima justificación, puesto que esta acción dirigida a matar a un ser humano es : a) un claro asesinato; b) un abuso de fuerza, por tratarse víctima de un ser indefenso, c) una acción cobarde  d)una acción aberrante de una " madre " que da su consentimiento al asesinato de su hijo ( parricidio ).                

                Nos hemos vuelto tan inhumanos que somos incapaces de responder en favor de la vida de esos seres indefensos que, día a día, nos dicen: ¿pero es que no veis que mi mamá me ha matado?

Por antonio tapia garcia
Monday 30 november 2009 1 30 /11 /Nov /2009 19:39

El tema del aborto no es un tema cerrado, aunque lo parezca. La batalla por la vida aún está en sus comienzos. En las diferentes manifestaciones a favor de la vida los jóvenes han sido la voz de la conciencia de quienes, de una forma un tanto irresponsable, hemos aparcado u olvidado este tremendo drama que se vive en pleno siglo XX.I. Olvido  producido no porque hayamos cedido un ápice ante los supuestos que despenalizan el aborto sino por la insensibilización que produce un peligroso costumbrismo. Lo peor de esta pasividad nuestra y de los determinado partido político de base católica mientras gobernó, es que puede ofrecer a los abortistas la presunción de que los sectores más católicos acabarán cediendo y aceptando la Ley que los legisladores  por sectarismo y el gobierno por partidismo han dado a luz, presentándola  como un paso más en el progreso o como un "  bien social.

Pero pese a quien pese, en la lucha por el derecho a la vida no se cederá. Y pese a quien pese, el aborto, tanto desde el punto de vista moral como desde el de la Iglesia Católica, es un acto intrínsecamente perverso, en todos y cada uno de los supuestos establecidos, porque el único fin que se busca  es el de procurar la muerte de un inocente dentro del seno materno, acto veladamente disfrazado por cuatro supuestos bajo los cuales muchos pretenden lavar sus conciencias ya teñidas en la sangre de millares y millares de inocentes.

Pero ojo; nuestra condena y nuestra batalla no comienza y termina en quienes quirúrgicamente siegan la vida de un ser dentro del seno materno (médicos, sanitarios...), con la complicidad de un "  padre " y de una "  madre ", pues sería dejar cabos sueltos antes esta bárbara locura. Ya que igualmente malo y condenable es la utilización de sustancias abortivas introducidas en el útero de la madre con el único fin de matar el feto. Igualmente malos y condenables son los procedimientos implantatorios que impiden el "  anidamiento del huevo fecundado en la mucosa uterina ", considerado abortivo. Y tan malos y condenables son también los productos químicos que tomados por vía bucal son capaces de matar el embrión en sus primeros procesos de desarrollo. Y más perversamente malo, es facilitar el aborto a las jóvenes sin contar con el consentimiento paterno ¡a los 16 años!

La defensa del derecho inalienable a la vida es un deber de todos; desde el Estado que tiene toda capacidad y poder para ellos, hasta las personas por sí o desde dentro de instituciones...Pero en cuanto el Estado ya no garantiza este derecho poniéndose al margen de este sagrado deber, está entonces quebrantando los mismos fundamentos en los que se basa el Estado de Derecho que dice gozamos en nuestra nación. Ni la persona,  ni el Estado, ni la sociedad entera tienen ni autoridad moral, ni poder  para decidir la ruptura del derecho a la vida

El cinismo y la contradicción de estos personajes: los que permiten la ley, los que la crean, y los que la votan... clama al cielo. Por un lado, basándose en principios democráticos, anulan la pena de muerte a asesinos terroristas que fría y calculadamente matan sin piedad, porque atenta contra los derechos humanos (¿cínico, no?); por otro lado, el cinismo de la sociedad en que vivimos, cuando llora y gime por el mal trato a los animales, mientras olvida siniestramente los millares de asesinatos de seres indefensos, para quienes no se les ocurre clamar justicia

La legalización del aborto es un requiebro más a la Constitución, a la que se le dan las interpretaciones más variopintas y a gusto del consumidor o de los intereses partidistas. Es un ejemplo más de la enfermedad grave que padece muestra democracia, por ser incapaz de hacer valer su poder en defensa del derecho a la vida de todos los españoles. ¿Cómo puede ser posible, que si la Constitución expresa el derecho a la vida, pueda ser compatible con una ley que  dice todo lo contrario? O una de los dos no vales, o una de las dos está muerta.  Pero si la Constitución no sirve para hacerse valer, suplantándose sus artículos por otros que la contradicen, ¿de qué  nos vale?

Y a esta contradicción han contribuido en gran parte los católicos, por vergonzoso que resulte decirlo. Han sido varios los millones de españoles que en una y otra legislatura han dado su voto  a partidos, de uno y otro color, partidarios o tolerantes con esta ley, alcanzando la fuerza suficiente como para implantarla con supuestos cada vez más  monstruosos  que caminan hacia el aborto libre. De la misma forma, son muchos los católicos que se han dejado envenenar por los supuestos presentados por las diferentes legislaciones habidas : malformación, violación, estado de ansiedad, peligro para la vida de la madre...Desgraciadamente, y hay que reconocerlo, es una victoria momentánea del " derecho " a matar sobre el sagrado derecho a la vida, y con el claro apoyo de algunos católicos, bajo cuyo peso gimen hoy las víctimas de esta barbarie y ahogan sus voces que claman justicia : ¡ " mi madre me ha matado " !.

 

La postura de la Iglesia es bien clara y no cabe puntualizaciones "  quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae setentiae "(CIC, can 1398).

 

            Por último, que no quede en el tintero la reprobación hacia quienes teniendo la obligación de defender, conservar y procurar la vida de las personas y olvidando ese " non homicidius facies " que transpira por las cátedras de medicina, blanden el bisturí ejecutor sobre los cuerpos de seres indefensos. Grave indignidad la de ustedes y grave pérdida del honor, que bajo ningún concepto puede basarse en desconocimiento del mal hecho. El oficio del médico no es  destruir, sino todo lo contrario, salvar la vida o al menos intentarlo con los medios a su alcance.

 

Por antonio tapia garcia
Monday 30 november 2009 1 30 /11 /Nov /2009 06:19

Si hay algo que no me gusta es,  que desde hace algunos tiempos se trate de ejemplificar, de “canonizar” a personas que son unos auténticos antihéroes: tramposos, corruptos, salteadores…, personajes que de  ninguna manera van a servir de ejemplo, de luz y camino a la juventud ni de base para el crecimiento de esta sociedad en la que vivimos. Pero parece que esto es lo que hoy viste, y crean leyenda de ellos. Hace mucho, mucho que no veo alguien ejemplarizante en nuestros medios televisivos; eso sí programas desde donde se ataca la intimidad de las personas, desde donde se critica hasta la saciedad, donde salen elementos de mucho cuidado: como personajes que están inmersos aún en causas judiciales, donde venden su experiencia presuntamente delictiva y carcelaria. España ha llegado a límites que traspasan lo ridículo y lo vergonzoso.

Es importante, que nuestra juventud, la que está naciendo y haciéndose, pueda recibir el buen ejemplo de aquellos que han logrado, con su sacrificio, despuntar tanto en lo deportivo, como en lo científico … ya sean militares, deportistas, médicos, ingenieros, obreros, literatos. No para que los conviertan en héroes de folletín, sino para que se tomen ejemplo de ellos. Para que viendo como personas normales han llegado a lo más alto a costa de su trabajo y sacrificio diario, sepamos que nosotros también podemos conseguirlo. La meta será imposible sino partimos. Pero estas no se logran a través de atajos, por medios insanos, así son como la hoja caduca que al llegar su otoño cae, para acabar en las vergüenzas más dolorosas.

Ejemplo claro lo tenemos en la Iglesia. Muchos se preguntan ¿para qué sirven los santos? Pues ni más ni menos: para dar ejemplo. Los santos han sido personas normales y corrientes, pecadores como yo y como tú, pero que han sabido levantarse una y otra vez cada día y mirándose en el espejo de Dios han dicho “Possumus” ¡Podemos!, y han sabido cumplir la voluntad de Dios. Hay, además,  deportistas, científicos, futbolistas, artistas, cocineros… cuyos ejemplos han servido para que otros encauzaran sus vidas.

Estamos dentro de una sociedad necesitada de ejemplos que sepan arrojar luz sobre las gentes que no saben encontrar su camino, sumidos en un vacío espiritual que no saben cómo llenar, hastiados de ver que la litrona, el porro o el sexo ya no les llena. Eso si, no podemos esperar que el ejemplo se lo ponga el sistema, pues ya vemos lo que ofrece: la pastilla del día después para que la juventud satisfaga sus deseos sexuales, sin aportar receta médica; el aborto sin consentimiento paterno a la edad de 16 años.Faltan ejemplos que corrijan el camino de nuestros jóvenes, los que van a recoger la nave de esta sociedad que deberán salvar de la deriva a la que hoy la llevan.

Por antonio tapia garcia
Sunday 29 november 2009 7 29 /11 /Nov /2009 07:22

                   (A  Margarita mi hermana cuya vida hecha oración, generosidad y entrega debe ser el camino y la fuerza para no abandonar)

  

Hablar en este tiempo, en que el descreimiento parece ser el estado predominante del hombre, sobre los ángeles, el cielo, los milagros o de la existencia misma del infierno  puede resultar chocante y hasta trasnochado para quienes los consideran hechos latentes del subconsciente humano y que el hombre religioso solo los utiliza según su estado de necesidad. Pero lo cierto es que por muy modernos y avanzados que sean los pensamientos del hombre de hoy, hay unos hechos que son inmutables e incuestionables, por ser verdad revelada en las Escrituras bajo la acción del Espíritu Santo. Otros, los milagros, apoyan la doctrina de la verdad revelada o confirman la autoridad de un enviado de Dios.

 

Pero no es de los ángeles de los que quiero hablar; esos seres espirituales, cuya misión es la de servir a Dios en sus planes salvíficos u otros de tipo especifico, tales como de ayuda, intercesión y defensa del hombre, propio de los ángeles custodios. Mi pensamiento está aquí abajo, en la tierra, junto a esos hombres, mujeres, jóvenes y niños de bien que con sus obras y ejemplo han marcado una huella a seguir en su caminar por el mundo. Cuántas veces el hombre levanta pedestales a éste o aquel prócer de las ciencias, de las letras, las artes... y con qué facilidad olvidamos a quienes cruzándose en nuestro camino, viviendo en nuestras vidas han  dejado el sello de la bondad, de la paz, de la alegría, de la fragancia de la fe, el perfume del amor a Dios y hasta quizás aquella sonrisa que, sacando fuerzas de flaqueza, nos brindaron con todo el amor del mundo.

 

Estos son los ángeles humanos a quienes deseo recordar en alta voz, como homenaje particular, y en el mismo, acoger a esas gentes de bien que alegran un poco la cara de este mundo triste. Son ellos, y tantos más, la confirmación, hecha realidad, de que el hombre, en tanto que cumple la voluntad de Dios, participa activamente en sus planes de salvación hacia la humanidad y además son el testimonio que da vida a la Iglesia de Cristo.

 

"¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber? Ellos respondieron: Podemos " (Mt 20,22). Ciertamente, nes han probado el cáliz  del Señor no precisan de pedestales humanos, ni de aclamacions públicas. Ellos, con toda certeza, lo tienen y muy alto. Ahora nos preceden en la gloria del Padre y donde " enjugará Dios toda lágrima de sus ojos " (Ap. 21, 3).

 

Margarita, mi hermana, es para mí uno de esos ángeles humanos que con su vida ha demostrado cual es y donde está su verdadero sentido. Es también la aplicación del Evangelio desde cuyas páginas se desprende que al igual que Cristo hemos de cargar con la Cruz. ¿Sufrimiento? ¿Tristeza? ¿Dolor? ¿Preocupaciones? Ya lo creo que las tuvo y sin exagerar de gravedad extraordinaria; la práctica de la fe, la esperanza de un día poder ver el rostro de Dios cara a cara, el desarrollo del trabajo de cada día, y la del espinoso camino del dolor, del sufrimiento y de la contrariedad que ejemplarmente tradujo al lenguaje autentico y único de la fe : Fíat ! ( ¡ Hágase ! ), con alegría, con paz ,con un desbordante amor a Dios y  hacia sus seres queridos, entregada a sus padres,  que día a día sufrían en callado silencio y  también ,pues no podía ser de otra forma, hacia los demás para quienes había palabras de consuelo y sonrisas llenas de amabilidad.

 

Escribía el padre Martín Descalzo, en uno de sus magistrales artículos de actualidad perenne que " la hierba (como todas las cosas grandes e importantes de este mundo) crece de noche, en el silencio, sin que nadie la vea crecer. Porque bondad y bien, empalman con silencio”. Cuánto más llegan al corazón aquellos hechos que nacen en el silencio; cuna donde se mece la humildad; forja en la que se acrisola la santidad de las almas. Y es que el mundo no sólo es esa página negra de sucesos que se nos presenta cada día: guerras, asesinatos, robos, fraudes, corrupciones, odios....son ellos esa hierba que crece y pintan de esperanza las ilusiones un tanto rotas de esta sociedad.  Es ella, mi ángel humano, la hierba que creciendo en el silencio da mayor colorido y esplendor a un mundo ajado y marchito por sus propias desdichas.

 

Es ella, ¿por qué no?, la mejor señal que nos dice que Dios no es hoy testigo ciego y sordo de la historia y trayectoria del hombre y su mundo. Pues a pesar de la respuesta ingrata dada por el hombre no hizo que, la máxima expresión del amor de Dios reflejada en la Pasión y muerte de Cristo agotara la fuente de su infinita misericordia. Muy al contrario. Dios que escribe distinto a nosotros  desborda con su amor y perdón de Padre lo que nosotros anegamos con rencor, odio o rechazo, a la vez que en un dialogo inagotable de amor derrama torrentes de gracia infinita, mientras nos habla con un lenguaje humano e inteligible, tantas veces a través de los acontecimientos de la vida diaria, personal,  familiar tras los que hay un común denominador que los unifica " Convertidos a mí de todo corazón " (Joel 2,12).

 

        Es ella también el lenguaje humano de Dios. Margarita ha sido, a ejemplo de Cristo, la expresión de la voluntad hacia el Padre aceptando el cáliz amargo del dolor, que es la luminaria que nos indica el camino para alcanzarle. Es esa huella, cuya impronta hemos de pisar para caminar  cada día sin desalientos, con paciencia y con esa sonrisa que tantas veces falta. Es en su alegría, la muestra de la esperanza y del gozo que anima a seguir trabajando a pesar de las contrariedades que puedan surgir y el deseo de saber cargar con la Cruz que un día  abrazó sin recelos, sin miedos, generosamente.

 

Decía León Blody " cuando un gran hombre muere siempre añade algo a la Vía Láctea. Si este hombre es un gran poeta añade algo más todavía: el alma, pero si demás ha vivido inmerso en la carne de Cristo flagelada por el dolor, ha dejado algo más, la mano de Dios extendida hacia sus semejantes.

 

Gracias mi querido ángel por ese rasgo de amor que ha trascendido por encima de tu propio dolor; gracias por enseñar, con el ejemplo a imitación de Cristo, como se practica la fe en la que, fuimos educados y que un día, como don gratuito recibimos de Dios.  Gracias Margarita cuya sonrisa y alegría ante el crudo dolor nos daba siempre la esperanza de días prósperos. Gracias; tan sólo un párrafo de gracias, en cuyo contenido se acoge el más profundo cariño y admiración. Que tu generosidad y entrega sean el camino y la fuerza para no abandonar. No un adiós, que es signo de lejanía, pues por nuestra fe, por la comunión de los santos que rezamos en la profesión de fe estamos y estaremos siempre unidos; sino un ¡hasta el Cielo!

 

 


Publicado en: HOMENAJE - escribir comentarios
Por antonio tapia garcia
Saturday 28 november 2009 6 28 /11 /Nov /2009 01:15

Dicen que el refranero es siempre sabio, y lo es; eso no quiere decir que siempre se cumpla al pie de la letra. Un compañero mío suele gustar de esta frase: quien nace lechón, muere cochino, si la aplicamos a la realidad, se cumple siempre, lógicamente. Pero no siempre en lo que hace referencia esta metáfora a las personas.

Cierto es, que en este mundo, ninguna persona está libre de pecado, salvo, ya sabemos, el caso excepcional de nuestra Madre, la Virgen María. Nadie, pues, está libre de  pecado, que todos, de una forma u otra, hacemos a lo largo de nuestra vida cosas que están bien, pero también cosas que no lo están. Pero lo              que no podemos negar, es que una de las propiedades del alma humana es la tendencia al bien, a la rectificación, al cambio; por tanto, la virtud del arrepentimiento, de cambiar el rumbo de su vida, de luchar por enderezar lo torcido. Pero también los hay que parecen divertirse haciendo el mal, disfrutan con ello, hasta, si les miramos, lo hacen con la mejor de sus sonrisas, y que se sienten mal, raros y desencajados cuando hacen algo bueno.

Menos mal que la contumacia no es un mal endémico en la persona humana; que no afecta a todos. Generalmente, el contumaz, el ajeno a los valores, a la caridad, a todo signo de arrepentimiento, será algo así como un profesional del mal, de forma que el mas mínimo acto bueno que haga, lo considerara como un borrón en su carrera de anomalías.

Nos pueden parecer que son muchos los que “Nacen lechones y mueren cochinos”, porque son los que más ruido hacen, pareciendo legión; pero la verdad, es que son muchos más los que caminan por la senda de la vida haciendo el bien, que no quiere decir que sean canonizables, porque los que procuramos trazar la línea recta en nuestra vida, seguro que estamos llenos de defectos, corregibles todos ellos. Pero eso sí, buscamos el arrepentimiento aunque cueste, porque el camino no es de rosas, es muy cuesta arriba.

Creo que la persona humana es capaz de cambiar, tiene al menos esa propiedad, y la tiene hasta el último momento de su vida. Si no fuera así, el Señor no nos hubiera dejado tan a mano el sacramento de la Penitencia, y hubiera cerrado la Puerta del Cielo bajo siete llaves, con lo que no se hubiera producido la terrible Pasión. Sin embargo c con su Pasión nos gano el Cielo y nos dio la opción del perdón una vez producido el arrepentimiento del hijo Prodigo.

Tal vez, si me dices que esa frasecita la aplicamos a la política, pues te diría que le viene que ni al dedo: si no veamos con que contumacia año tras año nos desgobiernan, como no quieren reconocer sus errores…

Conozco algunos lechones, ¿morirán “cochinos”? quien sabe, hasta he llegado a pensar que los que están rapiñando desde la política devolverán el desvalijamiento. Que ingenuo.

Por antonio tapia garcia
Thursday 26 november 2009 4 26 /11 /Nov /2009 01:24

No me gusta la palabra mayores, ni tampoco la de ancianos, me parece un poco irrespetuoso. Pero vamos a elegir la primera y así nos entendemos todos. Algunas veces he visto llorar amargas lágrimas, exteriores, e interiores, que estas son peor aún, a algunos mayores; lagrimas de soledad al sentirse como si de trastos viejos se tratara, de esos que guardamos en un lugar por considerarlos inservibles y nos olvidamos de ellos para siempre; lagrimas de ser considerados inútiles, cuando aun dentro de sí mismos existe rica experiencia, capacidad, fuerza y amor. Es tremenda esta situación, es aterrador  este silencioso calvario que recorren cada día; es horrible esta agonía de verse apartados, ignorados, olvidados, sentenciados a una muerte en vida.

No me refiero solo a aquellas personas que se encuentran acogidas en asilos, en clínicas geriátricas, en centros de acogidas de mayores, donde generalmente si reciben el cariño que precisan. Me refiero también a  esos padres y a esas madres que viven en los hogares, con sus hijos. Es cierto que en muchos hogares reciben ese trato, como si estorbaran, como si molestaran, como si su opinión no contara o no tuviera validez. Todo se les rebate, claro ¡que tonto soy!, menos la pensión, eso si tiene validez, que se espera como el santo advenimiento.

Me decía un conocido: “¡que poco cuentan los viejos: con su palabra caduca, son como la hoja de otoño que muere en la madrugada!”. No sé si será un refrán, no lo sé; pero es cierto como la vida misma. Gracias a Dios esto no ocurre en todos los hogares, ya que ellos son como la mesa sagrada donde se hacen las ofrendas, son el cáliz donde se bebe la experiencia y el conocimiento, son el bastón  en el que nos apoyamos por el camino de la vida.

A mí me enseñaron a profundizar en el cuarto mandamiento, que nos habla de la honra a los padres, honra que va mucho más allá de la frase que aprendimos en el catecismo. Maravilloso Mandamiento, con el que el Señor nos hace ver la importancia que le da al amor a los padres, quienes día a día han derramado sobre nosotros el manantial inagotable de su amor.

No se dan cuenta, que nuestros mayores y sobre todo los que han sido abandonados en los asilos, apartados en sus hogares, siguen vertiendo hacia sus hijos, con la misma unción, ese cariño y ese mismo amor que un día comenzaron a darnos cuando vimos la luz del día, al salir del seno materno.

Algún vez esas lágrimas silenciosas y esa soledad, puede que sean nuestras, y ese día nuestros padres  volverán para alcanzarnos de su consuelo y su bendición: porque son nuestros padres para la eternidad.

 

 

 

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