Seguir este blog
Administration Create my blog
El blog de antonio tapia

Ultimos Posts

RELATOS CORTOA (12)

4 Mayo 2015 , Escrito por antonio tapia

~~EL PAJARITO, YA NO VUELA

Se levantó temprano como cada mañana. Pero había una novedad: un loro. Si, le habían dejado un loro por un fin de semana. Una vecina, justo del piso de arriba, a la que hacia unas semanas había ayudado en un problema creado por su hermano, que le buscaba la policía por escaparse del centro de menores. Consiguió convencer al joven para que se entregara a la “autonómica”; así todo, culpaba a su madre de su actual situación, era uno de los tantos rebeldes que piensan que la ley no ha sido escrito para ellos.

- Hola lorito (le dijo, seguido de varios silbidos, lo que asusto más al animalito).

- Tranquilo, tranquilo (le dijo mientras le limpiaba la jaula, le cambia el agua y los granitos).

- Bueno, ya está. Ahí te quedas. (Dirigiéndose al loro. Encendió el butano. Puso la leche y preparo el desayuno. Fue al cuarto, cogió el ordenador y lo llevo a la cocina, así mientras desayunaba utilizaba su único vicio, recorrer internet, en busca de alguna notica con la que sacar un nuevo escrito. Muchas veces no encontraba algo que fuera sensacionalista, así que iba al baul de los recuerdos a escarbar.

Cuando abrió los ojos, se encontró tirado en el suelo y un charco de sangreo, que manaba de un golpe en la frente. No recordada nada. Posiblemente otra crisis, o un tropezón con el cable del ordenador. Pero pensó más en nueva nueva crisis. La leche estaba carbonizada y el butano seguía encendido. Tampoco había humo. Miro la jaula y vio al pajarito muerto. No sabía el tiempo transcurrido. Solo le dolía el golpe en la frente. Ni se encontraba mareado, ni “ido, era capaz de pensar y de razonar.

El pájaro había muerto asfixiado por el humo. Aviso a la vecina china que le aplico las primeras atenciones, le limpio, le puso un cicatrizante y aviso al 112.o hacia más que pensar en el lorito

- ¿Dónde se golpeó no localizamos la herida? (Pregunto la ATS)

- Mi vecina, me aplico unos polvos cicatrizantes (le respondió)

- Pues no hay ni rastro de la herida. Quedará en observación. Ya hay un familiar suyo.

- Tendré que comprar un pájaro nuevo.

- Tenía un pájaro, que le paso ( pregunto la ATS)

- Cuando recobre el conocimiento, vi que el pájaro estaba muerto, supongo que. De gracias a Dios (le dijo)

- Para que luego digan que los milagros no existen (respondió).

- Si yo le contara. El lorito estaría gozando de una mejor vida, libre sin jaula que lo llevara a la libertad.

Ver comentarios

RELATOS CORTOS (10)

2 Mayo 2015 , Escrito por antonio tapia

~~EL MAJARREERO

- Salam Aleykum (saludó nada más entrar, llevándose la mano a la altura del corazón, para dar más veracidad a las palabras que acaba de pronunciar: la paz sea contigo”)

- We Aleykum Salam (“y la paz sea contigo”. Respondió el viejo majorero, que agradecía una de las pocas visitas que recibía, en aquel diminuto cuarto, donde tenía todos los artilugios para trabajar el cuero, el metal, el bronce, de donde sacaba bonitas y lustrosas teteras, bandejas en donde se colocaban los pequeños vasos de cristal para tomar el delicioso te saharaui)

Agradecía la visita. Pues eran muy pocas. Algunos, los menos lo tenían por un santón, otros lo despreciaban, por ser los majarreros la penúltima casta, por encima de los esclavos. La llegada de España al Sahara, había dado aires nuevos: había abolido la esclavitud, así como también el herma compuesta por saharauis que se dedicaban a la protección de otras familias, mediante el cobro de dinero. Recordaban a las mafias americanas.

Siempre que iba a visitarle, le recibía con agrado y mientras tomaban él te de tres sabores: amargo como la vida, dulce como el amor y suave como la muerte, siguiendo siempre un ritual, por ejemplo, el segundo te lo tomabas del vaso que te tocase y no del que habías bebido el primer te. Entre tanto hablaban de la vida, de la sociedad… Aquel día, surgió el tema de los estudios.

- Pues mañana tengo un examen de Historia y realmente nos exige escribir las respuestas tal como vienen en el libro, de memoria ( le dijo)

- Ese no es un buen profesor. U examen es para valorar tus conocimientos y si lo tienes que escribir de memoria, creo que jamás los podrá valorar. (respondió el majarrero)

- Una vez nos levo a su hijo de unos once años. Le preguntaba y aquel niño le contestaba, pero antes le decía, el número de página donde estaba la pregunta y la numeración a la que correspondía la pregunta (le contó).

- Ese es un mal profesor. Además, reo, que está maltratando a su hijo al obligarle a decir la lección de esa manera. Está haciendo un robot. (contestó el majarrero)

- ¿Y tú te lo has estudiado? (le preguntó)

- Como he podido. (respondió)

- Mañana aprobarás, veras ( le dijo el majarrero. Y buscando en aquella habitación, recogió varias cosas) - Vas a hacer tal como yo te digo, de lo contrario no aprobaras. Estos son cuatro piedras; voy a bendecirlas y cuando entres en el aula, lanzas una a cada esquina. Cuando termines vienes Y así lo hizo. Una piedra a cada esquina y el examen bien. Salió y fue a contárselo al viejo majarrero.

El no creía en la magia, i en los números de la suerte, i en la astrología. Pero el majarrero si influyo en quitarle el miedo y ganar en tranquilidad. Muchas veces se acordaba de él.

Ver comentarios

RELATOS CORTOS (9)

30 Abril 2015 , Escrito por antonio tapia

~~EL ÁRBITRO

Mientras el Fokker 27 comenzaba a dirigirse a la pista de despegar, un sentimiento de nostalgia avivaban los recuerdos, que aunque con él se los llevaba, también quedaban entre las arenas del desierto, que algún día, las olas arenosas de las dunas taparían.

Se preguntaba ¿Qué sería de Villacisneros de El Aaiún, de Esmara a seiscientos kilometros en el interior? ¿Qué sería de sus verdaderos pobladores? ¿Se rendirían a gobierno marroquí? ¿Les ayudaría Argelia, que es la que más colaboró con el Polisario? Pero las razones de los políticos nunca las entenderemos porque nunca son claras

. - ¡nunca abandonaremos al pueblo saharaui (estas palabras le venían a la memoria y sobre todo cuando días después se hacían las maletas, se vaciaban los cuarteles y los que pensaban en una reacción del Ejercito, vieron que no llegó nunca… por culpa de los mandos, de Madrid, que Vivian ricamente tras las mesas de sus despachos y los políticos, de los que algunos tienen sus negocios)

- En dos días, con solo la legión, hubiéramos tomado el té con Hassan, sin tocar a un civil (seguía pensando).

- ¡Qué triste.

! El avión tomo pista y los motores empezaron a aumentar sus revoluciones y tomar impulso hasta comenzar a elevarse. Villacisneros comenzaba a verse mas pequeño y después el inmenso mar de arena.

- Quedaban abajo muchos recuerdos agradables.

- ¡Malditos políticos! Se venden por un plato de lentejas. No saben que es el honor y lo han venido demostrando. (se decía así mismo).

España se convertía en el pelele de Europa. Nadie ayudó en este conflicto, pero sin embargo si a Marruecos, entre ellos Estados Unidos.

En algunos pueblos se mantea al pelele, como nos manteó Europa en este conflicto. Francisco de Goya pintó un cuadro del manteo del pelele, por cuatro mujeres; en la realidad se hace en algunos pueblos a la vez que cantan algunas canciones, como: “el pelele está enfermo/ ¿Qué le daremos?/ Agua de caracoles/ que cría cuerno//.

Pozuelo, Cogollado…, son seguidores de estas tradiciones. Y en semana Santa a Judas Iscariote, en algún pueblo se le mantea.

De entre los recuerdos se le viene a la memoria, aquel partido de futbol sala que nadie quería arbitrar. Un partido entre saharauis y españoles. Tenía su miga. Así que eligieron al novato. Pues había que andar con pies de plomo y tener mano izquierda y además “pitar” un poco a favor de los de casa. Eso el novato no lo sabía.

Era un campo de asfalto, así que las caídas hacían más daño. Tenía graderío con cabida para unas setenta personas. Y comenzó el partido. Ellos disponían de un extremo veloz y jugaba magníficamente, se colaba por su banda como quería y era difícil quitarle el balón. A los diez minutos en una de sus coladas, uno de los defensas del equipo español, le hizo una falta dentro del área. Los saharauis chillaban y pedían penalti; los españoles enmudecidos se fijaban en el árbitro, que sorpresivamente amonesto al jugador saharaui por “simulación” de falta dentro del área.

Los ánimos se calmaron y pudo continuar el partido poco tiempo después. El mismo jugador se plantó delante del `portero y para evitar el gol, le dio un empujón y el jugador por los suelos y el balón paso lamiendo el poste. El, se dirigió al jugador y segunda amonestación y por tanto expulsión. Las protestas de los saharauis fueron abrumadoras

- Fuera, fuera, fuera (gritaban)

- O se va o nos vamos nosotros ( decían los jugadores saharauis). Optó por entregar el silbato y tomar las de Villadiego. Recordaba aquel partido como una temeridad. Eso no evitó que con el tiempo echara buenos amigos, a los que perdió de vista con la marcha de España.

- Señores pasajeros, abróchense los cinturones, vamos a aterrizar en el Aeropuerto des Palmas Gando. (comenzaba una nueva vida, pero los recuerdos continuarían)

Ver comentarios

RELATOS CORTOS (8)

29 Abril 2015 , Escrito por antonio tapia

~~ LA BUENA EDUCACION

Hacía años o más bien hacia siglos que no veía una nevada como la que estaba cayendo, si no tenía ya unos tres centímetros, pero menos no. Los copos eran grandes, por momentos y con fuerza, en otros, disminuía y eran más leves. Como un niño miraba tras e ventanal caer la nieve; los abuelos llevando a los pequeñines a las guarderías y colegios, jugaban a coger copos; los jóvenes y algunos trabajadores haciendo lo posible por no patinar con sus “bicis” por el carril bicicleta.

El sol luchaba por abrirse paso entre las nubes para dar su luz de amanecida, pero le era imposible. Hoy iba a tardar en amanecer. Todo estaba oscuro y además a – 4.

Se vistió, se puso la chamarra, la bufanda ¡y cómo no! sus guantes de cuero negro. Si pudiera llevarlos todos los años no le hubiera importado. Casi formaban parte de él.

En el Hall del edificio se cruzó, con la mudita y sus hijos. La llamaba la mudita, porque nunca le daba los buenos días o a lo mejor porque no sabía pronunciarlos, siempre con cara seria. Así todo él se los daba.

- Buenos días (dijo tratando de sacarla alguna palabra, pero una vez más, el pozo de la educación estaba seco. Iba con sus dos hijos pequeños, un no y una niña. Les abrió la puerta del portal)

- Pasen por favor (el segundo intento, fe otro fracaso. Ya se daba por imposible. Los niños, tampoco dijeron nada. Cuando salieron a la calle, de repente la niña se volvió

- Buenos días e nombre de mi madre, de mi hermano y en el mío. Y muchas gracias (dijo sonriendo y se dio media vuelta y corrió hacia su madre. Desde entonces, cuando me ven, corren para ver cuál de los niños abre la puerta primero).

Cuantas lecciones nos dan los niños, pero que no alcanzamos a ver, cuando no, les decimos “tú no te metas”… “no eres quien para llamarme la atención… o “quien eres tu par decir a un mayor. Pero en fin así somos y así son ellos

Ver comentarios

RELATOS CORTOS (7)

24 Abril 2015 , Escrito por antonio tapia

~~ELSITA, EL AMOR A SU ABUELO

Tras la sonrisa de un niño o una niña, está la sonrisa de Dios. Esa sonrisa es un mensaje que Dios nos manda para decirnos que nos ama. También, el premio por una buena acción. ¿Qué pasaría si repentinamente los niños dejaran de sonreír? No sería normal, al menos lo veo yo así.

El Señor nos dice que “sed como niños” para entrar en la gloria de Dios, porque ellos tienen el corazón limpio y el alma pura, sino nos hacemos como ellos, lo tendremos difícil. Y eso decía La Madre Teresa de Calcuta: mientras en el mundo exista la sonrisa de un niño, es que Dios nos ama.

Les contare una historia real, protagonizada por una niña de cinco años, mi sobrina Elsa, de la que cada uno saque sus consecuencias. No es un cuento, ni una invención, ni algo que sacado de la manga en un momento que tenía ganas de escribir, ni pretendo contar una historia para hacer creer a los creyentes tibios… no, es una historia real.

Antes de nada, decir que Elsa sentía un cariño muy grande hacia su Abuelo, mi padre, Luis, a ambos se les iluminaban las caras cuando se veían. Cuando venía a casa, jugueteaba con nosotros y nos hacia los mismos juegos que la señorita les hacía en el Colegio. Nos hacía preguntas y si nosotros no las contestábamos, porque no las “sabíamos”, nos decía - ¡A pensar! Y nosotros de cara a la pared, hasta que nos volvía a llamar a ocupar nuestros puestos. Al único que no castigaba era a mi padre, pues lo quería con locura, era el enchufado de aquella maestrita tan pequeña.

Siempre habíamos tenido la costumbre, desde el fallecimiento de nuestra hermana Margarita, después de luchar contra el cáncer durante diez años, sin oírla la más mínima queja y sin que perdiera la sonrisa, subir al cementerio a poner flores y rezar un rato. Esa misma costumbre la continuamos tras el fallecimiento de nuestro padre. Después les contare otra historia real protagonizada por Elsita.

El día era primaveral, algo que buscan los peninsulares, que aprovechan cuando aparece algún puente para viajar y buscar las caricias del sol que solo saben dar las islas canarias.

Llevaban a mi madre para que se aireara y se distrajera. Enseguida Elsita y mi madre chapoteaban en el agua. Ahora era mi madre el ojito derecho de la niña, que tenía como un sentido especial para quitar el sufrimiento que mi madre llevaba dentro y esto lo leía Elsa en el corazón de nuestra madre.

Aquel día ni una nube. Un cielo azul que atrajo a la pequeña.

- Abuela mira el cielo (le dijo repetidamente la pequeña señalando con si índice un punto del cielo. Ella miró).

- Si, hace un día muy bueno, por lo menos, un una nube respondió la abuela).

- No, abuela, no. ¿No ves nada? ¿No ves a Luis sonriendo? Nos está mirando (dice la niña). - Mira, arriba. Ahí, donde te señalo (le indicaba Elsa). A nuestra madre le recorrió un escalofrío al escuchar las palabras de la pequeña). Me contaron el episodio y se me nublaron los ojos. Contuve esas lágrimas que la emoción produce. ¿La pequeña había visto a nuestro padre?. Existe el mismo porcentaje de negarlo como de creerlo. Yo acepto lo que vió la niña, porque una niña de esa edad no es capaz de premeditar un hecho de esa categoría; en segundo lugar, no habían hablado de nuestro padre, se limitaban a jugar con el agua de la piscina de los pequeños; que el comentario surgió de manera fortuita.

Basado en este relato, el padre elaboró una tarjeta en a que se veía un cielo azul, a la que añadió una nube y tras ellas se veía sonrientes a mi padre y a Elsita. El alcance de los ojos del alma de los pequeños, es capaz de atravesar el universo y ver lo que nosotros o alcanzamos. Por eso dudamos y nos reímos de muchas cosas mientras decimos “son cosas de niños”

Ver comentarios

RELATOS CORTOS (6)

23 Abril 2015 , Escrito por antonio tapia

~~EL SOSPECHOSO

Tenía y sigue teniendo, como si fuera un matrimonio, unido hasta que la muerte les separe, la costumbre de meter las narices en todos los sitio era para él un jugo inconsciente, pues no pensaba en el desenlace. ¿Quién daría el jaque mate?

Aun no había aprendido lo dañino que es meter la nariz en todos los sitios incluso en el contenido de los frascos, sobre el cual ya tiene un mal recuerdo, cuando se le ocurrió abrir uno, quitar el tapón, aspirar y sentir morirse, a la vez, ya que el contenido era amoniaco. Creyó morirse de asfixia, sintió que los pulmones se le quedan paralizados, ¿Qué hacer, si estaba solo? Mantener la calma dentro de sus posibilidades. Cuando todo pasó, juró mil veces no volver a oler un frasco. Pero ni aunque lo hubiera jurado ante la biblia, era imposible creerle. Era superior a sus fuerzas.

Ahora el aburrimiento que produce la jubilación, le ha hecho ir por otro camino y eso que hay cosas que hacer: escribir, leer, deporte, pescar, tomar el sol en u banco, colaborar con los demás… Meter la nariz por todos los sitios, afinar el oído…. realmente ha sacado petróleo en casi todo, bueno mejor dicho, en alagunas ocasiones.

Lo peor de todo es la confianza que tiene en sí mismo. Y esto puede ser una un arma de doble filo. La confianza puede ser el peor enemigo de uno mismo, ya que tarde o temprano le hará tropezar en laguna piedra inesperada y entonces lo fagociten como hace la mantis religiosa con el macho, quien confiado en un rato de placer, ve como la hembra acaba con su vida.

Esto le paso a un policía armada, que se preparaba para el cuerpo superior de Policía. Cuando terminaba las clases, se iba con el resto de los compañeros de preparación a tomar el “leche y leche”, con el inspector que preparaba a los aspirantes y con sus compañeros. Era el más facha del grupo, el más español de” corazón”. Preguntaba y sus compañeros hablaban. Nadie sospechaba y menos de un policía, que “tomaba” notas y sabía con quien no podía contar.

También se corría el bulo, de que un militar experto en artes marciales, preparaba en el monte a los guerrilleros del MPAIAC. Lo cual nunca se llegó a demostrar.

Un día fue invitado a un safari fotográfico por la BRIS, que había dispuesto en el piso, que les habíamos dejado. Esto fue un regalo para él. Esta vez no actuó por su cuenta, ¡fue invitado! Todas las cámaras apuntaban al portal de un edificio, donde se sospechaba se reunía la cúpula del MAPIAC así que todo el que entrara saldría en la foto. También se reunía una secta para “rezar”, pero estos no representaban peligro alguno, eran pacíficos. Estaba disfrutando de aquella tarde y oportunidad. Las maquinas disparaban sus fotos, una y otra vez. Repentinamente dice

- A ese lo conozco ( dice sorpresivamente) - A quien ( pregunto el policía)

- Al gordito que está parado junto a la puerta (dijo) - De que le conoces ( preguntaron los funcionarios)

- Se está preparando para las oposiciones del Cuerpo Superior (respondió). - ¡Vaya! Un pez gordo. Vamos en el buen camino. Después de mirar a ambos lados entro en el portal. Fue cosido a fotos. Posteriormente fue sometido a investigación y seguimiento y detenido junto con el descabezamiento de todo el grupo terrorista. El mpaiac pasó a mejor vida. Los de Cubillo se volatilizaron.

Ver comentarios

RELATOS CORTOS (5)

21 Abril 2015 , Escrito por antonio tapia

~~MOBBING

Con lo bien que se estaría en casa descansando, pensó Fernando, después de seis horas de trabajo en la empresa y además en plenas revisiones, con lo que se duplicaba o triplicaba, que además debía de salir adelante “ si o si”. Esto era lo de menos, pero terminaba derrotado por el ordenador. Ahora, debía de subir a la ciudad universitaria y sacar un certificado de haber terminado la carrera, que le serviría, al menos, para lograr un ascenso de categoría, como así fue.

El mismo puesto pero más sueldo y una felicitación del Jefe de Personal, con quien se llevaba muy bien. Siempre le había considerado bien, como el resto de sus Jefes, que le habían ido promocionando, con cursos que le servían de incentivo. La verdad que tanto su compañero como él, llevaban el peso del trabajo administrativo, por encima del resto de los compañeros. No protestaban porque el trabajo les gustaba. Además para eso les habían contratado, con ello decir que no se habían unido a ninguna huelga.

Algunas veces tuvieron que aguantar a alguno de los administrativos y no juzgar su incompetencia, se limitaban a lanzarles misiles provocativos. Lo que más coraje les daba, era que no recibían respuesta. De buena gana un castañazo les hubiera puesto en su sitio. Pero en fin, siempre, en casi todos los trabajos te encuentras con algún monstruito de esos que cuando hacen algún acto bueno les duele la conciencia; porque para ellos hacer un acto bueno era como una gripe, les producía fiebre en el sentido literal de la expresión.

En eso pensaba cuando subía a recoger el documento. Se lo dieron, lo compulsaron e hicieron una fotocopia. Tomó nuevamente el tranvía. Tenía ya ganas de comer un buen filete con patas fritas con ajo y un buen plato de lechuga. Solo pensar en ello se le hacia la boca agua. Iba en el compartimento un joven con el uniforme del Colegio X. llevaba la mochila en el suelo, pero agarrando las asas. Miraba a todos los lados y observaba obsesivamente a la gente, como buscando a alguien. En la siguiente parada, casualmente entró un amigo del Colegio.

- ¡hombre, tu por aquí! (le dijo).

- Fernando, yo hoy no voy a clase, tengo dentista (le dijo con una sonrisa feliz).

- ¿Sabes lo que le he hecho a Pedro? (le preguntó)

- A Pedro Alférez (preguntó el amigo).

- Si (respondió)

- Que le has hecho ahora, cuéntame 8dijo lanzando un suspiro de preocupación. No era la primera vez que la tomaba con él)

- Pues le cogí los chicles de la mochila. Le eche esos polvos que vienen en saquitos en los ordenadores. Los devolví al paquete y a la mochila. Cuando salíamos del Colegio, vi cómo habría el paquete y comenzó a masticar varios chicles. (dijo como quien hace una gracia, riéndose).

- ero un día te lo vas a cargar. Bueno me bajo aquí. Te llamaré. (Dijo el amigo).

Casualmente, Fernando, con su fino oído, estaba allí. Le gustaba escuchar y oía historias para todos los colores. Pero esta se llevaba la palma. Le daban ganas de levantarse y sacarlo por la ventana del tranvía. Sopesaba denunciarlo o no. Tenía el nombre de la “victima”, el autor y sabía el Colegio.

Bajó del tranvía, e iba como quien deshoja una margarita: denuncio, no de nuncio… antes de llegar al portal, se encontró con una “chocolatera”, como se llamaba antes a las furgonetas de la Policía y fuera de ella, un oficial de policía; portaba en la hombrera una palma y se dirigió a él

. - Buenas tardes, quisiera comentar con usted unos hechos que he escuchado en el tranvía tengo nombres del autor y la posible víctima y el colegio al que pertenecen. (El policía parecía escucharle, pero siempre de perfil, cuando termino de relatarle los hechos, el policía le dio una sorprendente respuesta)

Yo no he oído nada.

- ¿Cómo dice? Si yo le he dado los datos… ¿Qué más quiere que le diga? Mi nombre es XXX y mi documento es XX.XXX.XXX L

- Viendo que estaba predicando e el desierto optó por marcarse Increíble pero cierto. No denuncio el hecho porque pensó que a lo mejor sus compañeros no le iban a hacer caso. De todas forma, quedo tranquilo porque había obrado bien y volvería a hacerlo cuantas veces fuera necesario y ante el mismo policía.

Ver comentarios

RELATOS CORTOS (4)

20 Abril 2015 , Escrito por antonio tapia

~~EL FUNCIONARIO DE PRISIONES

¡Por fin san viernes! Amanecía un nuevo pero distinto día de trabajo. Los viernes seis horas y por delante un fin de semana largo. Antes debía subir a la ciudad universitaria a recoger los resultados de los exámenes, aunque esperaba que la filosofía estuviera suspendida, bajo cero. Miles de veces se había preguntado, por qué debía de estudiar el pensamiento de otros, le bastaba como pensaba el: Kant, Hobbes, Maquiavelo, que pensaran como quisieran.

Por la tarde salió par a comprar un libro que le habían recomendado: el regreso del hijo prodigo, de Henri J Nowmen, un estudio para meditar basado en un cuadro de Rembrandt, del que luego repartió unos doce libros.

Fue a ver a Isabelita, amiga suya y que trabajaba en una librería a la que iba desde hacía años. Isabelita era una persona muy especial. Cuando quedo embarazada y tras sucesivas revisiones, al fin le iban a decir si era niño o niña.

- Buenas tardes (dijo la ginecóloga) - Hola, estamos nerviosísimos, esperando saber si niño o niña (dijo Isabelita)

- Verán, no tengo buenas noticias (dijo la médico con seriedad) - ¿Qué pasa pues? (Preguntó el marido)

- Verán, el niño tiene malformaciones. Están en el límite de poder abortar, si lo deseas

- ¿Qué clase de monstruo es usted? Tendremos el niño con o sin malformaciones. Me daría vergüenza ser médico y ofrecer la posibilidad de matar a un niño enfermo. (Dicho esto se levantó, cogió a su marido y salieron. La ginecóloga quedo sentada sin saber cómo reaccionar. Luego el niño nació saludable sin malformaciones. Gracias al fallo de la ginecóloga, le habían preparado el cuarto adecuado para el niño que venía, poniendo todo el cariño. Hay quien decía que pudo ser un milagro. Solo Dios lo sabe. Pero desde el principio le dijeron SI a Dios; aceptaron como viniera el niño. Todos los que conocíamos a Isabel, no nos sorprendió la aceptación del niño cuando le dijeron como iba a nacer.

Cuando llegaba a la librería, escucho sollozos, gritos “¡No me pegues más!” y sonidos de bofetadas. Salían del cuarto piso, del edificio frente a la librería. Entro en la librería.

- ¿No escuchas eso Isabel? (le preguntó)

- ¿El qué? (respondió ella) - Están agrediendo a una mujer. (Ambos se asomaron y lo escucharon) Vieron poco más adelante un vehículo del 091 aparcado. Él se dirigió al vehículo policial, cuyos ocupantes estaba tomando café. Realmente hay que decir que donde se encontraban los policías no podían escuchar lo que estaba sucediendo.

- Están agrediendo a una mujer en un edificio poco más adelante. Los policías se levantaron sin terminar el café. Les señalamos el edificio y ellos mismos comprobaron que era cierto, así que llamaron a los timbres de los pisos

- Somos de la policía, abranos. (subieron corriendo cuando llegaron llamaron a la puerta)

- Abran por favor, somos de la policía. ( Dijo uno de ellos)

- Váyanse por favor. No pasa nada (dijo una voz femenina)

- Señora hemos oído todo desde abajo. ¿Quiere denunciar? (Requirió el policía)

- No hay nada que denunciar (dijo ella. El policía volvió a insistir y ella volvió a negar).

- Nada podemos hacer si no hay denuncia de por medio. Asomado a la ventana del cuarto, aparecía un hombre, pelirrojo, con gafas y sonriente. Le dio una rabia veré la mofa, que sacando un tapón de botella que casualmente llevaba en el bolsillo

- Esto te lo mandare cuando este en la cárcel.

- No diga nada, puede denunciarle por amenazas y aun teniendo usted razón, el juez se la dará a él. (dijo uno de los policías).

Se trataba de un funcionario de prisiones. Pero ese cargo no le daba derecho a hacer lo que hizo. Nada se puede hacer sin denuncia. ¿Por qué no quiso denunciar aquella mujer? Se preguntaba. ¿Porque no denuncian las tantísimas agresiones que permanecen en el anonimato? Isabel le había dicho que porque temen quedarse en la calle o en una casa de acogida? ¿Reciben ayuda económica. Todo esto revoloteaba en su cabeza. Es tremenda esta vida. Un infierno que ni en el mismo infierno se debe padecer.

Ver comentarios

RELATOS CORTOS (3)

19 Abril 2015 , Escrito por antonio tapia

~~AYUDAR A QUIENES NOS DEFIENDEN CON SU VIDA

Aunque su aspecto indicara lo contrario: delgado, pelo canoso, mano temblona; pero su pasado, amante del deporte: judo, karate, aikido y un poco de atletismo, le daba una fuerza interior que le hacía desconocer el riesgo. No se daba cuenta que el exceso de confianza en sí mismo es como ponerse al borde del abismo.

Terminado el servicio militar se preparó para el cuerpo superior de policía, le apasionaba pero más porque habían caído asesinados, varias personas que conocía, entre ellas, un inspector con el que solía tomar café en un bar próximo a la Jefatura. Pero no hubo suerte, los temas de derecho administrativo no terminaban de entrar en la memoria. Pero su pasión por la policía no se ha pasado a pesar del tiempo y la edad.

Tenía un defecto, según le decían, que hablaba con todo el mundo, refiriéndose a los desconocidos; pero él decía que tenía dos virtudes: capacidad para hacer amigos y no convertirse en una isla; es decir, alejarse de los demás, como si el mundo fuera él solo. De los conocidos ya no aprendes, salvo que te corrijan de los errores, de los desconocidos aprendes, porque te enteras de muchas cosas, sobre todo por donde tiran sus ideas y si eres un poco “sabueso” te dedicas a tirar de este o aquel hilo.

Le gustaba poner la oreja. Parecía una estación recogedora de datos, y después en un cuadernillo anotaba, pasando por un tamiz las que podrían tener algún significado. Las que consideraba más serias a su modo de ver; si juzgaba que estuvieran al margen de la ley, las ponía en conocimiento de los profesionales, después se olvidaba del tema, ya que lo demás era tarea de ellos.

No trabajaba para la policía, y ni mucho menos era un confidente, ni un espía, ni un soplón. Para él era una diversión que le evitaba el aburrimiento en que te sume la jubilación. Siempre había tenido sentido fuerte de actividad. No existía la palabra “estar parado”.

No durmió aquella noche, pensando que en pocas horas tenía que subirse a un avión. Era incomprensible su miedo al avión y su desconocimiento del riesgo. Era más fácil que un “quinqui” le abriera en canal de un navajazo, que un avión se desplomara sobre el mar. Pero no pensaba en ello ni en la diferencia que existía entre uno y otro hecho.

Miraba tras la cristalera, la pista del aeropuerto que recorrían varias máquinas limpiadoras, en busca de cualquier objeto que pudiera causar algún tipo de incidente en el despegue o aterrizaje. No se estaba para más accidentes. Ya habían sido tres, siendo el más grave el choque de los dos de la KLM, culpando a los secuaces de Cubillo. Un demente que se decía el dirigente de cuatro descerebrados que habían matado al policía Baldenebros y pusieron una bomba en lafloristería del aeropuerto de Gran Canaria, culpable indirecto del el choque de los KLM.

Rezaba Padrenuestros y Avemarías solicitando a Dios un buen vuelo. Hizo un buen vuelo y un bonito viaje en tren, que era su pasión. Recuerda, cuando pusieron en la isla el tranvía, desde la Capital hasta la ciudad universitaria el primer mes fue gratis. Lleno hasta las topes. Las gentes que nunca habían subido al tren, repetían y repetían los viajes. Ahora quedaba acoplarse al horario de comidas y de la medicación y regular la vida, salir del caos y comprender que la vida tiene una serie de normas de las que no debemos salirnos.

Al día siguiente, domingo, se levantó, se puso el chándal y se fue a un parque cercano, uno de los siete pulmones de la ciudad. Un parque extenso donde puedes correr, pensar, meditar, con un pequeño lago con abundantes patos que cuando crecen salen en bandadas, en forma de uve hacia el rio zadorra, u otros de los ríos que pasan por la Capital

La primera vuelta fue a paso legionario; la segunda vuelta fue corriendo lentamente. En esta vuelta, es cuando comenzó a escuchar gritos y discusiones y eso que estaba lejos. Orientó el oído hacia el lugar de donde procedían las discusiones, pudo ver un grupo de cinco individuos hablando acaloradamente, amenazándose y llegando a las manos. Se acordó de los últimos Carnavales, justo debajo de donde vivía, una pelea de cachalotes a puñetazo limpio a unos 50 metros de un punto de la Policía Local que se había colocado como seguridad. Solo dos lograron disolver a aquellos con unos buenos porrazos. Salieron como alma que lleva el diablo.

Justo cuando marcaba el teléfono de emergencias, un motorista de la Policía Local, vio la pelea y tras bajar de la moto corrió hacia ellos. Era bajito, pero corpulento. Sin mirar lo que podía pasarle y sin esperar a que llegaran refuerzos se metió a separarles. Un puñetazo, le pasó rozando. Esto le irrito sobremanera y se lanzó a todo correr para ayudar a aquel valiente policía, que pudo haberse jugado un navajazo. Entre los dos lograron separarlos, aunque los ánimos estaban calientes. Las amenazas surgían esporádicamente. Cerca, una joven que seguramente era el trofeo por el que luchaban. O bien que uno de los grupos se la quitara al otro. Ya más calmado el ambiente, como en las películas, llegaban los refuerzos. “¡Uf, menos mal!”.

Si algo le irritaba eran los proxenetas. Le gustaría acabar con todos. Y que no hagan una ley para meterlos en la cárcel, pensaba. Se acercó al policía local, le felicitó por su valentía y él le correspondió con un apretón de manos: “Muchas gracias, ojala hubiera muchos más que colaborasen”. “El placer ha sido mío” y se fue siguiendo con su rutinario deporte

Ver comentarios

RELATOS CORTOS (2)

16 Abril 2015 , Escrito por antonio tapia

~~VOLVER A CASA

Ese día, Yolanda se levantó más pronto de lo normal. En pleno otoño, levantarse a las seis de la mañana es criminal. Tras una ducha caliente te espabilas. Ya hacía semanas que había que utilizar ropa de invierno.

Apareció la dueña y con un gesto serio, le indicó que se apartara de la ventana: “¿No recuerdas las normas?”. Yolanda asintió. “Pues ándate con cuidado”. Ya había probado los correctivos que empleaban los secuaces que cada semana les “visitaban”. Ese era un día que todas andaban nerviosas. No se sabía a quién le tocaba. Cualquier cosa podía considerarse una ruptura de las normas con el consiguiente castigo. Solo se oían los gritos y golpes. Sabían dónde pegar y cómo hacerlo. Eran expertos en no dejar señales en el cuerpo, solo en el alma. A la dueña no le dolían prendas en “chivarse” lo más mínimo. Luego los libros de contabilidad, donde quedaban marcadas las horas trabajadas por cada una y con arreglo a ello las llamaban a solas. y si alguno les daba un extra debian entregarlo tambien. Yolanda ya había pasado por algunos de esos “juicios” y recibido los “correctivos” correspondientes. Algunas se salvaban por ser los “ojitos derechos” de las dueñas.

Se procuraba evitar hacer críticas delante de ellas. La tristeza y los nervios la apretaban, se acercaba la hora. Estaba prohibido despedirse, por ello las demás chicas permanecían en sus habitaciones.

Según los previsto a las 8,45 aparcaba la furgoneta, verde oscuro frente al portal del chalet, tapado por dos setos que lo “protegían” . Bajó el copiloto el conductor quedaba dentro.

- ¿Está todo preparado? (preguntó aquel hombre, fuerte, de pelo largo, despeinado, sus manos eran grandes y fuertes. Era extranjero. Al menos por el idioma parecía ruso o rumano. Son más duros y mejor pagados, por su efectividad y facilidad para que con una sola mirada las jóvenes cumplieran con las normas previstas para el “negocio”)

- Si, ya está todo. (Dijo la dueña) - Pues nos vamos. Dile a la chica que coja las maletas y las baje a la furgoneta.

Yolanda salió del chalet y el conductor, le dijo de mala manera: Tú detrás. Lo que hizo sin mediar palabra. Salió el chulo y se montó al lado del conductor

: “Vámonos”. Yolanda estaba con miedo. El coche arranca y cuando comienza a caminar, cerca de 15 hombres armados y varios coches que se colocan a su altura, les impiden maniobrar. Otros entran en el chalet.

El chulo palideció. Yolanda respiro. Uno de los policías le dijo: “Venga conmigo señorita”. Y la metió en uno de los coches policiales. De dentro se escuchaban los gritos e insultos de la dueña. Veía volar el “negocio” tan lucrativo a costa de jóvenes chicas. Varias horas duro la operación. Habia que recoger todo lo que pudiera ser una prueba orgnizándolo en cajas. El Comisario General de extranjería sonreía; pues a la misma hora, en otras cuatro provincias se había desarrollado la misma operación con éxito, además lo mismo había ocurrido en el país de origen donde se habían detenido a los cabecillas.

Llevadas a la Comisaria se les ofrecio a las chicas un café o un té y un sándwich. Iban pasando a unas habitaciones donde se las tomaba declaración. En departamentos apartados, estaban el conductor, el chulo y la dueña. El Comisario General hablo con el Jefe Superior y este con el Juez y el fiscal, quienes se felicitaron por haber roto una de las redes más importantes de trata de blancas.

Fue un palo contra una red criminal que venía obteniendo más de un millón de euros al año.

Ahora volvía con sus pensamientos al pasado. ¿Cómo sabian su deuda?. ¿Cómo a una persona con deudas se le ofrece un trabajo y además fuera de su país?. ¿Cómo fui tan tonta para dejarme engañar o a menos sospechar?.

Mientras esperaba en Comisaría, se hacia mil preguntas y la respuesta: fui una ingénua. Pero ya no tiene remedio. Unas se prostituyen porque quieren, otras contra nuestra voluntad. Y las deudas nunca concluyen, como pasa con los prestamistas, los usureros del ayer, vampiros sin conciencia que no les duele pner bajo un puente a toda una familia. Funcionarios corruptos que se venden a los explotadores del sexo para que se les pase información de las jovenes endeudadas.

Sentía vergüenza de si misma por lo que había hecho, aunque fuera obligada. El haberse rebajado a los instintos mas perversos de mentes “enfermas”. ¿Podía haberse escapado?. Faltó valor. ¿Podía haber comentado a algún cliente lo que pasaba?. ¿Pero en quien confiar?. Sin duda alguien vió.

- Yolanda, pase por favor (un inspector le hizo una señal para que pasara a una sala, mientas la dueña salía esposada, con cara de muy pocos amigos) - Haber tu que cuentas, sino saes lo que te espera (dijo amenazadora).

- La verdad y es a usted lo que le espera. hay maneras honradas de trabajar y ganar dinero, no acosta nuestra. ( el policía dio un tiron del brazo de Yolanda)

- Tu no hables con ella, solo con nosotros ( le dijo). cuando terminó, algunas de las chicas se acercaron a ella y la abrazaron, otras, tres ni se movieron.

-¿Ahora de que viviremos, lo habéis pensado, imbéciles?. (dijo una de ellas)

- Pues vive de lo mismo, ya sabes como hacerlo. nosotras somos libres. Hubieron de ponerse varios policías por medio, para que no llegaran a las manos.

- ¿Libres?. Nunca lo sereis ( dijo sentenciosamente).

Yolanda ensaba, si todo el mundo viera la verdad, se daría cuenta que no todas estamos por vicio

Ver comentarios
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 20 30 40 50 60 70 80 > >>