La Ley del menor, casi puede decirse que le protege, acabamos de ver algunas sentencias que han causado desagrado en la sociedad, o alarma social. Pero es lo que hay. Los jueces se limitan a aplicar la Ley. No hay otra y no pueden salirse de ella. Si hay que volver la mirada, no es a los jueces, sino a los legisladores que malinterpretan el sentido democracia, derechos humanos. Piensan que apretar las clavijas, ser rigurosos, endurecer las penas, atenta contra la democracia y los derechos humanos. ¿En que beneficia la democracia y los derechos humanos a las victimas y a sus familias, entonces?.
La base fundamental de toda sociedad radica en el respeto y la educación; respeto a los demás, respeto a sus valores e ideas, creencias. Respeto a la jerarquía. Esto debe nacer en principio en el seno de la familia y después, en el colegio, en sustitución de los padres. Pero muchas veces el fallo es en ambos lugares. La familia no educa y no corrige; en los colegios, hoy, se limitan a impartir sus materias; algunos, obran, contactando con los padres.
Lo que no ocurria antes, se ha puesto de moda en los últimos años. Es otra clase de malos tratos, que deberían los legisladores tener en cuenta, en cuanto se refiere a los malos tratos a los profesores por parte de los alumnos, con total impunidad y con la agravante de colgar los hechos en internet, para mayor humillación. Hechos que deberían ser sancionados con la expulsión definitiva del agresor, ya convertido en joven delincuente. Pero no es suficiente, ya que el nuevo colegio donde se matricule, debe ser conocedor de quien se trata el nuevo matriculado, para ello la Consejería debe informar.
El joven agresor, aprendiz de delincuente, tiene, por ahora, todas las de ganar y si encima el profesor responde a la agresión, puede costarle la expulsión del Colegio y hasta de la carrera, pues este podría ser denunciado por los padres.
Por otra parte graban la agresión para luego colgar los hechos en internet, buscando la humillación del profesor agredido, lo que constituye otro delito. De no tomarse en serio estos hechos y castigarlos penalmente, este tipo de agresiones podría incrementarse. No deben considerarse como actos irresponsables, sino como hechos conscientes y premeditados. El colegio esta obligado a advertir a los padres y caso de no tomar parte estos, deberían ser denunciados.
¿No se dan cuenta los padres de cómo son sus hijos? ¿Cumplen los padres con su obligación educadora? ¿Ponen los colegios en conocimiento de los padres las actitudes de sus hijos?. ¿La Consejería correspondiente toman cartas en este asunto con la seriedad que merece?. Si los padres pasan olímpicamente, estarán proyectando un futuro delincuente e incluso, sean los padres las futuras victimas de sus agresivos hijos. Casos se han dado y todos los sabemos.
Este es otro papel difícil para el nuevo gobierno; ya que el gobierno Zapatero no ha tenido en cuenta las acciones agresivas de alumnos, sino que además, ha quitado autoridad a los padres, además de prohibir dar una bofetada considerándola acto agresivo. Cuando todos sabemos que una bofetada a tiempo, es una acción correctora para el futuro. Soy partidario de la “ bofetada a tiempo” como medida correctora. Habría menos acciones de este tipo. Devolver la autoridad al profesorado, seria necesario. De hecho el cuarto mandamiento lo recoge, asi como también el respeto del alumno al profesor. Pero poco se podía pedir a un gobierno descreído, que únicamente ha basado su política en acciones agresivas contra la Iglesia, olvidándose, premeditadamente, de los graves problemas que aquejaban a la nación. Y asi la han dejado.

